Herritarren eskaerak Osasuna

Covid persistente

2021-06-04
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Hola, ¿cómo están? Espero que bien.

Hoy escuché en el teleberri una noticia sobre personas que dicen mantener una serie de síntomas en el tiempo que atribuyen a la enfermedad llamada Covid-19. Ya lo he oído más veces, incluso he visto vídeos de youtube en que mucha gente comparte su experiencia al respecto. Me resulta muy extraño que ningún profesional sanitario dé la voz de alarma sobre esto, ya que, tanto las personas que hablaban en la noticia de hoy y las que he visto otras veces en otras cadenas, como las que dejan sus comentarios en los mencionados vídeos de youtube, presentan una relación evidente en todos los síntomas que dicen padecer con los que están recogidos en muchos estudios acerca de la exposición a campos electromagnéticos en personas sensibles, y que éste que escribe ha padecido y padece, teniéndolos bien identificados.

Solo quería dejar constancia de eso a quien pueda interesar.

Un saludo.

Aldeko argudioak
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Kontrako argudioak
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  • 2021-06-06

    Aquí dejo un estudio publicado en THE LANCET acerca de este gravísimo problema que al parecer no se quiere abordar.

    «La creciente evidencia científica sugiere que la exposición prolongada a la radiación electromagnética de radiofrecuencia tiene efectos biológicos y de salud graves. Sin embargo, las regulaciones de exposición pública en la mayoría de los países continúan basándose en las pautas de la Comisión Internacional de Protección contra Radiaciones No Ionizantes, que se establecieron en la década de 1990 con la creencia de que solo los efectos térmicos agudos son peligrosos. Actualmente se ha demostrado que la prevención del calentamiento de tejidos por radiación electromagnética de radiofrecuencia es ineficaz para prevenir interferencias bioquímicas y fisiológicas. Por ejemplo, los científicos del NIH han demostrado que la exposición aguda no térmica altera el metabolismo del cerebro humano, su actividad eléctrica y las respuestas inmunes sistémicas. La exposición crónica se ha asociado con un mayor estrés oxidativo, daño al ADN y riesgo de cáncer. Estudios de laboratorio realizados por el Programa Nacional de Toxicología de EE. UU. y el Instituto Ramazzini de Italia confirman estos efectos biológicos y para la salud "in vivo". A medida que abordamos las amenazas a la salud humana derivadas de las condiciones ambientales cambiantes debido a la actividad humana, la creciente exposición a la radiación electromagnética artificial debe incluirse en esta discusión.
    Debido al aumento exponencial en el uso de dispositivos de comunicación personal inalámbricos (por ejemplo, teléfonos móviles o inalámbricos y dispositivos habilitados para WiFi o Bluetooth) y de la infraestructura que lo facilita, los niveles de exposición a la radiación electromagnética de radiofrecuencia alrededor de la banda de frecuencia de 1 GHz han aumentado. La radiación electromagnética de radiofrecuencia también se utiliza para radares, escáneres de seguridad, medidores inteligentes y equipos médicos (resonancia magnética, diatermia y ablación por radiofrecuencia). La exposición ambiental antropogénica aumenta más rápidamente desde mediados del siglo XX, y los niveles aumentarán de nuevo considerablemente a medida que tecnologías como la Internet de las Cosas y el 5G agreguen millones de transmisores de radiofrecuencia más a nuestro alrededor.
    En las últimas dos décadas, se ha estado produciendo una exposición humana sin precedentes a la radiación electromagnética de radiofrecuencia, desde la concepción hasta la muerte. Sus efectos sobre el SNC, incluido el desarrollo neurológico alterado y el mayor riesgo de algunas enfermedades neurodegenerativas, son una preocupación importante, considerando el aumento constante de su incidencia. Existe evidencia de una asociación entre los trastornos del desarrollo neurológico o del comportamiento en los niños y la exposición a dispositivos inalámbricos; y la evidencia experimental, como el hallazgo de Yale, muestra que la exposición prenatal podría causar cambios estructurales y funcionales en el cerebro asociados con un comportamiento similar al TDAH. Estos hallazgos merecen una atención urgente.
    Una evaluación reciente de 2266 estudios (incluidos estudios "in vitro" e "in vivo" en sistemas experimentales humanos, animales y vegetales) encontró que la mayoría de los estudios (n = 1546, 68 · 2%) han demostrado efectos biológicos o de salud significativos asociados con la exposición a campos electromagnéticos antropogénicos. Hemos publicado nuestros datos preliminares sobre la radiación electromagnética de radiofrecuencia, que muestran que el 89 % (216 de 242) de los estudios experimentales que investigaron los criterios de valoración del estrés oxidativo mostraron efectos significativos. Este peso de la evidencia científica refuta la afirmación destacada de que el despliegue de tecnologías inalámbricas no presenta riesgos para la salud en los niveles de exposición a radiofrecuencia no térmica permitidos actualmente. La evidencia respalda el llamamiento internacional de científicos de CEM (244 científicos de 41 países), que han publicado sobre el tema en literatura revisada por pares y han solicitado colectivamente a la OMS y a la ONU medidas inmediatas para reducir la exposición pública a los campos electromagnéticos artificiales y la radiación.
    También existen pruebas de los efectos de la radiación electromagnética de radiofrecuencia sobre la flora y la fauna. Por ejemplo, la reducción global de abejas y otros insectos está posiblemente relacionada con el aumento de la radiación electromagnética de radiofrecuencia en el medio ambiente. Las abejas se encuentran entre las especies que utilizan para la navegación la magnetorrecepción, que es sensible a los campos electromagnéticos antropogénicos.
    Los campos electromagnéticos creados por el hombre varían desde frecuencias extremadamente bajas (asociadas con suministros de electricidad y aparatos eléctricos) hasta frecuencias bajas, medias, altas y extremadamente altas (principalmente asociadas con la comunicación inalámbrica). Los efectos potenciales de estos campos electromagnéticos antropogénicos sobre los campos electromagnéticos naturales, como la Resonancia Schumann, que controla el tiempo y el clima, no se han estudiado adecuadamente.
    Se ha afirmado ampliamente que la radiación electromagnética de radiofrecuencia, al ser una radiación no ionizante, no posee suficiente energía fotónica para dañar el ADN. Esto ahora se ha demostrado experimentalmente incorrecto. La radiación electromagnética de radiofrecuencia causa daño al ADN, aparentemente a través del estrés oxidativo, similar al de la radiación ultravioleta cercana, que también se pensó durante mucho tiempo que era inofensiva».
    https://www.thelancet.com/journals/lanplh/article/PIIS2542-5196(18)30221-3/fulltext?fbclid=IwAR1lXuD2fQfOHZFbAsqNrhnjJ42CTqgkC2fK-38WPeb1GCdkf80jxKGfTzY