Herritarren eskaerak Lehendakaritza

Consideraciones en torno al Debate de Política General: respecto a la reforma estatutaria.

iñigo(e)k
2021-09-17
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El Debate de Política General celebrado en el Parlamento vasco el día 16 de septiembre ha dejado varios titulares, de los cuales el más repetido en la prensa vasca ha sido el llamado del lehendakari a "recuperar" una "soberanía anterior a 1839". Me causa más preocupación que sonrojo que el lehendakari Urkullu caiga en este tipo de piruetas históricas y discursivas, porque si algo ha caracterizado su ya largo mandato comenzado en el año 2012 es precisamente la austeridad en el simbolismo y la moderación en postulados nacionalistas que nos lleven a un retroceso social y político, como es fácil de adivinar tras las experiencias de otras comunidades y la nuestra propia.

En primer lugar, el llamamiento a la recuperación de una "soberanía" anterior a 1839 es una manipulación de la Historia que no admite réplica en el campo científico de la misma. Euskadi en 1839 no era "soberana", puesto que el concepto actual de soberanía no existía y porque ni siquiera el territorio constituía un ente soberano anterior a la era contemporánea. Ni era reino, ni tenía rey ni fronteras (sólo aduanas comerciales de origen medieval). Es más, por no existir ni siquiera existía un ente vertebrador de las tierras vascas, divididas, precisamente, en los territorios forales a que hace referencia el lehendakari.

¿A qué se refiere entonces el lehendakari con el "regreso" a la "soberanía" de 1839? ¿Quiere con ello decir que el ente autónomo "Euskadi" (neologismo inventado por Sabino Arana) debe ser desvertebrado en pro de las antiguas provincias vascas, es decir, que Bizkaia, Álava y Gipuzkoa han de ser comunidades autónomas separadas? ¿Se refiere a que debemos regresar a un concepto de "soberanía" que excluya el liberalismo, la ilustración y la democracia que sustentan nuestro modelo social actual? ¿Quiere con ello decir el lehendakari que hemos de volver a los tiempos en que el país vasco era tan pobre que exportaba emigrantes a América, que huían de un sistema injusto dominado por jauntxos y que sólo se rompió, precisamente, con la definitiva caída del antiguo régimen y con la asunción de un sistema político y económico moderno que aprovechó las riquezas minerales del territorio, origen del actual bienestar y riqueza? ¿O quizá que debemos recuperar el disenso entre villas y anteiglesias, es decir, recuperar el modelo fracasado de conflicto repetido hasta la náusea, y que ha durado prácticamente hasta hace dos días con las bombas y los asesinatos de ETA...?

En segundo lugar, interpretar la Constitución de la manera libre que ha defendido el lehendakari conduce a un choque en primer lugar innecesario, en segundo lugar pernicioso para los intereses reales de los vascos (ya que resulta disruptivo del desarrollo económico y social real), y en tercer lugar, como bien han dicho expertos como Ruiz Soroa en muchos artículos, es un voluntarismo vacuo y falso que puede entusiasmar a muchos parapetados en cómodos pesebres, pero de ninguna manera resuelve problemas presentes y futuros. Cuando parecía que el País Vasco se dedicaba a resolver problemas actuales y reales, como la demografía, las nuevas tecnologías, la educación, el desempleo, la pobreza, etc, ¿qué sentido tiene apelar al año 1839? Me preocupa por cuanto recupera un discurso que nos reintroduce en el choque de trenes y me causa sonrojo por cuanto es una ridiculez ni sustentada por la historia (la interpretación del lehendakari es falsa, básicamente) ni soportada por las necesidades presentes y futuras de los vascos.

Debería el lehendakari aclarar estos asuntos, porque regresar a esa "soberanía" puede no tener más recorrido que el interés propio de revisitar un fracaso sostenido precisamente durante siglos. Hagan el debate del estatuto si es necesario, pero no caigan en la demagogia del populismo que asola el continente con personajes como Orban o con errores históricos como el Brexit. Es decir, dejen de lado el fracasado populismo del nacionalismo, flor marchita, y ocúpense de los problemas reales. Regresen a la soberanía del siglo XXI, que es la del silicio y la del litio.

Me atrevo a escribir esta voluble consideración en Irekia porque es tan vacua como las alusiones del lehendakari al año 1839. Pero creo que es necesario. Si el partido del lehendakari quiere entrar en otro momento histórico de choque y confrontación con base en criterios nacionalistas, antipolíticos y contrarios a los valores ilustrados, sólo ganarán quienes desde sus púlpitos y pesebres quieren ese choque por razones románticas, o incluso porque entrevén ganancias en un posible nuevo choque neocarlista. Pero perderá Euskadi, que por cierto, hoy sí existe a diferencia del año 1839. El atril del Parlamento no es un espacio para filosofar ni para escribir novelas de fantasía.

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