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El reparto de las tareas domésticas sigue siendo desigual entre hombres y mujeres

29 de noviembre de 2011

La mitad de las mujeres ocupadas destinan 5 horas o más al día al cuidado de sus hijos/as, mientras que la mitad de los hombres colabora con 2 horas al día, o menos, en el cuidado de sus descendientes

La mitad de las mujeres ocupadas, además de su dedicación al trabajo remunerado, destinan también 5 horas o más al día al cuidado de sus hijos e hijas, según la Encuesta sobre la Conciliación de la Vida Laboral, Familiar y Personal realizada por Eustat. Algo más de la mitad de los hombres ocupados –el 52,4%– colabora con 2 o menos horas atendiendo al cuidado de sus hijos e hijas. No obstante, uno de cada siete –el 15,2%– iguala a las mujeres en dedicación. En conjunto, mientras que los hombres emplean 2,8 horas diarias al cuidado de los menores, las mujeres destinan 4,7. El reparto de tareas domésticas por sexo entre los ocupados y ocupadas de la C.A. de Euskadi resulta aún más desigual: nueve de cada diez hombres –el 92,2%– dedica 2 o menos horas, mientras que un tercio de mujeres –el 34,1%– emplean 3 o más.

A su vez, cuando resulta preciso cuidar de familiares dependientes, hasta un 61,2% de las mujeres ocupadas dedican 3 o más horas diarias, reduciéndose este porcentaje al 26,7% en el caso de los hombres.La desigualdad de cargas asumidas tiene su coste en el grado de satisfacción con el tiempo que se dispone para la vida personal, el ocio o la formación, ya que casi una cuarta parte de las mujeres –el 23,9%– se declaran insatisfechas, frente a menos de uno de cada cinco varones –el 18,4%–. Esta baja satisfacción se concentra en las edades en que se está formando la familia, de los 35 a 44 años, disminuyendo después de esa edad.

Son datos extraídos de una encuesta sobre la conciliación de la vida laboral, familiar y personal (CLV) 2010 realizada por el Eustat. Los resultados de la encuesta han sido presentados en la sala de prensa de Lakua (Vitoria-Gasteiz) ante los medios de comunicación por el director del Eustat Javier Forcada.

Este desigual reparto de funciones también motiva que un porcentaje significativo de mujeres ocupadas, más de una de cada cinco, estén muy insatisfechas con la colaboración que ofrece su cónyuge o pareja en la realización de tareas domésticas. Una inmensa mayoría de los hombres ocupados –el 85,1%–, por el contrario, están muy satisfechos con la realización del trabajo de casa realizado por su pareja.

Sin embargo, es de destacar que las mujeres trabajadoras expresan una sensible mayor satisfacción con el cuidado de su descendencia –un 71% alta– e incluso con el cuidado de familiares dependientes –el 66,2% declara también una alta satisfacción– que los varones ocupados, que en el primer caso baja a un 61,6% y al 51,9% en el segundo. Una de cada 3 personas ocupadas de la C.A. de Euskadi afirma tener muchas dificultades para compaginar trabajo con el cuidado de familiares dependientes.

Más de un tercio de las personas ocupadas de la C.A. de Euskadi –el 35,1%– afirma tener muchas dificultades para compaginar trabajo con el cuidado de familiares dependientes.

Este alto grado de dificultad se reproduce en un 29,6% de las personas ocupadas cuando se trata de atender a los hijos e hijas menores. A su vez, a un quinto de las personas trabajadoras el tiempo que dedican al trabajo remunerado también les dificulta altamente la realización de tareas domésticas y hasta uno de cada cuatro –el 24,4%– declaran que sólo con mucha dificultad pueden disfrutar de su ocio u otro tipo de actividades personales como la formación.

Empleadores y personal autónomo presentan niveles sensiblemente mayores de impedimentos que el resto del personal ocupado para compaginar vida laboral y familiar. Así, un 37,7% de los primeros y un 43,7% de los segundos confiesan muchas dificultades para atender a hijos e hijas menores y alrededor de un tercio también tienen muy difícil dedicar tiempo a actividades meramente personales o a colaborar en las tareas domésticas.

Globalmente el grado de dificultad que la población ocupada de la C.A. de Euskadi tiene para compaginar trabajo remunerado y vida personal y familiar alcanza los 3,3 puntos, sobre un máximo de 10, donde 10 indicaría la imposibilidad total para la conciliación. Bizkaia se sitúa en la media, Araba/Álava presenta el menor grado de dificultad con 2,1 puntos, mientras que Gipuzkoa presenta el más elevado, con una puntuación de 3,8.

Más información en: www.eustat.es

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  • Javier Forcada