El 75% de las personas de 55 y más años de Euskadi preferiría mantenerse en su propio hogar aun necesitando ayuda para tareas básicas

1 de octubre de 2022
  • Según el Estudio sobre las condiciones de vida de las personas de 55 y más años en Euskadi, un 64,1% está en situación de jubilación o percibiendo una pensión, un 22,6% trabajando, un 7,7% realizando actividades domésticas y un 3,8% en paro
  • Declaran un valor medio de 68,5 sobre 100 en la escala de bienestar subjetivo diseñada por la OMS, si bien se observan claras diferencias en función de la edad y el género
  • Un 7,2% de las personas de 55 y más años en Euskadi manifiestan sentirse solas siempre, casi siempre o bastantes veces
  • Un 14,1% de las mujeres cuidan semanalmente a sus nietas y nietos, frente al 8,7% de los hombres
  • A instancias de la ONU, cada 1 de octubre se conmemora el Día Internacional de las Personas Mayores, que este año pone el foco en la resiliencia de las mujeres frente a las desigualdades ambientales, sociales o económicas

Vitoria-Gasteiz, 01/10/2022

La resiliencia de las personas mayores en un mundo cambiante protagoniza el Día Internacional de las Personas Mayores 2022, que, a instancias de la ONU, se celebra cada 1 de octubre. Tal y como señala este organismo internacional, la pandemia de COVID-19 ha exacerbado las desigualdades que ya existían y ha intensificado los impactos socioeconómicos, ambientales, climáticos y de salud en la vida de las personas mayores; especialmente entre las mujeres, cuyas aportaciones, necesidades y voces siguen siendo invisibilizadas y desatendidas debido a las desventajas de género acumuladas a lo largo de la vida.

El Estudio sobre las condiciones de vida de las personas de 55 y más años en Euskadi 2020, impulsado por el Gobierno Vasco y elaborado por Matia Instituto Gerontológico, arroja relevantes conclusiones en torno a esta cuestión.

El objetivo de esta encuesta, que alcanza ya su tercera edición, es recabar, sistematizar y difundir información detallada y puntual sobre las condiciones de vida de este sector poblacional, con el fin de identificar sus necesidades y diseñar políticas públicas que den adecuada respuesta a las mismas.

En línea con uno de los objetivos fijados para el Día Internacional de las Personas de Edad 2022, la importancia de mejorar la recopilación de datos desglosados por edad y género, el Estudio sobre las condiciones de vida de las personas de 55 y más años en Euskadi incluye diversos capítulos temáticos dedicados a cuestiones como el Índice de Envejecimiento Activo; los cuidados; la soledad; el tejido social; la vivienda, el entorno y la amigabilidad; la actividad y la participación; el impacto de la COVID-19 en la vida cotidiana; el estado de salud y grado de dependencia; el bienestar y satisfacción personal; la jubilación o las percepciones y estereotipos en torno a la edad.

Estado civil

El estado civil predominante en este grupo de población es el de persona casada o conviviendo en pareja, con un 58,5% de la muestra. Le sigue la cifra de personas viudas (21,8%), solteras (13,3%) y separadas o divorciadas (6,2%).

Al analizar el cruce del estado civil con el sexo y la edad, se sigue observando que, en todos los tramos de edad, la cifra de viudas es siempre bastante más elevada que la de viudos. Esto es consecuencia de una esperanza de vida más elevada y de la diferencia de edad entre los miembros de la pareja.

Resulta, asimismo, destacable que el porcentaje de mujeres separadas o divorciadas en edades avanzadas es casi inexistente (un 1% de ellas frente un 3,9% de ellos); sin embargo, parece vislumbrarse un cambio en las generaciones más jóvenes, ya que la cifra de mujeres en esta situación se eleva al 10,6% en el tramo de edad situado entre los 55 y los 64 años, al tiempo que la de los varones se posiciona en el 7,4%.

Nivel educativo

El nivel de instrucción es uno de los indicadores más determinantes del grado de desarrollo y madurez de un país y de un grupo de población. A este respecto, lo más destacado es que un 60,8% de la población de 55 y más años ha alcanzado estudios secundarios o superiores, y un escaso 14,6% primarios o menos.

El género y la edad también parecen estar relacionados con el nivel educativo, de tal forma que la cifra de personas sin estudios entre las mujeres es del 19,7% frente al 8,2% de los hombres. Estos datos se corresponden con los roles tradicionales de género que sitúan a la mujer en el espacio privado, doméstico y reproductivo, lo que ha restado oportunidades de formación reglada a las mujeres de más edad.

Situación laboral

Del total de la población de 55 y más años en Euskadi, un 64,1% está en situación de jubilación o percibiendo una pensión; un 22,6% trabajando; un 7,7% realizando actividades domésticas y un 3,8% en paro, agravado por las dificultades que entraña integrarse de nuevo en el mercado laboral a edades más avanzadas.

Si bien en la última década se observa una progresiva incorporación de las mujeres al mercado laboral, siguen encontrándose relegadas a la realización de actividades domésticas en cualquier tramo de edad, en línea con los roles tradicionales de género. Así, por citar un ejemplo ilustrativo, el estudio revela que un 14,1% de las mujeres cuidan semanalmente a sus nietas y nietos, frente al 8,7% de los hombres.

Situación económica

En la evolución de la situación económica de este grupo de población durante la última década se observa un aumento del poder adquisitivo. Así, un 40,9% de las personas de 55 y más años en Euskadi dispone de más de 1800 euros como ingresos totales mensuales por hogar. Le sigue un 25,9% que se encuentra en el tramo entre 901 y 1800 euros; un 6,7% entre los 601 y los 900 euros; un 2,1% que percibe menos de 600 euros totales mensuales y un 0,3% que se declara sin ingresos.

De nuevo, son las mujeres, por detrás de las personas de mayor edad, quienes disponen de menores ingresos en el hogar. En concreto, las mujeres que perciben más de 1.800 euros al mes constituyen un 32,3%, frente al 51,5% de los hombres.

La pensión de viudedad se sitúa en Euskadi en una media de más de 800 euros mensuales, algo más de la mitad de una pensión de jubilación.

Salud y dependencia

En Euskadi, la mayor parte de las personas mayores de 55 años (74,2%) califican su estado de salud como bueno o muy bueno, el 18,8% como regular y el 6,9% como malo o muy malo. Se observa, sin embargo, una incidencia directa del impacto de la crisis sanitaria sobre la percepción del estado de salud subjetiva, especialmente entre las personas más vulnerables: mujeres, viudas, con bajo nivel educativo y menores ingresos.

En lo referente al grado de dependencia, un 15,1% de las personas de 55 y más años en Euskadi necesitan ayuda para la realización de actividades cotidianas básicas, como comer, asearse o vestirse, y actividades instrumentales, como hacer la compra, recordar la medicación o utilizar el teléfono. Este indicador, al igual que el estado de salud, está también relacionado con la edad y el género. De este modo, las personas de edades más avanzadas y las mujeres (18,4%) son las que en mayor proporción necesitan ayuda.

El estudio arroja, en lo tocante al envejecimiento activo, un dato muy positivo: en Euskadi, casi la totalidad de las personas mayores de 55 años (91,2%) realiza actividades de ejercicio físico o deportivas, y casi 7 de cada 10 de ellas lo practican de manera diaria.

Por otro lado, la encuesta parece revelar que la brecha digital se va desvaneciendo: un 64,2% de las personas de 55 y más años utilizan internet de manera cotidiana. Se evidencian, eso sí, claras diferencias de edad y género, siendo las personas de edades más avanzadas y las mujeres quienes lo utilizan en menor proporción y frecuencia.

Vivienda y convivencia

Según se desprende de la encuesta, más de un 75% de la población de 55 y más años, con independencia del género, preferiría mantenerse en su propio hogar aun en situación de necesidad de ayuda para la realización de las actividades básicas de la vida diaria. De forma paralela, y con una tendencia al alza, un 12,6% elige desplazarse a alojamientos alternativos a su domicilio.

En lo que respecta a la convivencia, el 37,5% de las personas mayores residen con su pareja; un 31,5% conviven en hogares multigeneracionales; un 25,6% viven en soledad; un 3,6% en hogares de otro tipo, donde se incluye la convivencia con otros familiares; y, por último, un 1,6% conviven con sus hijos o hijas.

En el cruce del sexo y la edad destaca el mayor predominio de las mujeres en la vida en solitario a cualquier tramo de edad.

El aumento de la autonomía residencial y la vida en solitario es consecuencia de las mejoras en las condiciones de salud y económicas, así como del deseo de mantener estilos de vida independientes. Sin embargo, tal y como apunta el estudio, esta situación puede traducirse también en una mayor vulnerabilidad frente a contextos de fragilidad y necesidad de ayuda. Las personas que viven solas tienen un mayor riesgo de experimentar aislamiento social y deprivación económica. 

Tal y como se desprende de los resultados, un 4,3% de las personas de 55 y más años tienen problemas de accesibilidad en el interior de su vivienda y un 13,2% en el acceso al edificio en el que habitan. Al sumar a estos indicadores otros tipos de problemas de accesibilidad, como los encontrados en el entorno inmediato o los problemas para moverse en el transporte público, el porcentaje de población con este tipo de limitaciones se eleva al 25,7%. Estas condiciones, no obstante, han evolucionado de manera muy favorable en la CAE durante la última década. La incidencia de políticas y programas de accesibilidad y adaptación del hogar, el desarrollo de planificaciones urbanísticas de viviendas para toda la vida o la prevención, a través de la toma de decisiones respecto a la adaptación o compra del hogar, resultan variables clave de este avance.

Bienestar emocional y sentimiento de soledad

La población de 55 y más años de Euskadi muestra un valor medio de 68,5 sobre 100 en la escala de bienestar subjetivo diseñada por la OMS, si bien se observan claras diferencias de género y también algunas de edad. Resulta destacable, asimismo, que a medida que avanza la edad, la media de satisfacción manifestada respecto a la vida aumenta; de forma particular en las mujeres.

El estudio revela, por otra parte, que un 7,2% de las personas de 55 y más años en Euskadi declaran sentirse solas siempre, casi siempre o bastantes veces. Una sensación que se acrecienta a medida que avanza la edad, y que se ha visto negativamente afectada por la pandemia de COVID-19.

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