Aintzane Ezenarro: “La memoria en positivo es la que debemos rescatar para fortalecer el compromiso por los derechos humanos”

28 de mayo de 2022

La directora del Instituto de la Memoria, la Convivencia y los Derechos Humanos Gogora, ha participado en el acto en memoria de Ángel Lekuona, vecino de Busturia asesinado por los nazis
• En su honor, se ha colocado un Stolperstein, un adoquín que recuerda a las víctimas del nazismo, el primero de este tipo en Euskadi
• Ángel Lekuona, natural de Busturia, fue fusilado, el 9 de abril de 1945, cuando era prisionero en Hradischko, un campo de concentración del Tercer Reich, tras ser deportado desde Francia, dónde se exilió tras luchar como gudari en la Guerra Civil

 

Aintzane Ezenarro, directora del Instituto de la Memoria, la Convivencia y los Derechos Humanos, y Aitor Aretxaga, alcalde de Busturia, han participado este mediodía, en el barrio Altamira de la localidad, en el acto en memoria de Ángel Lekuona, gudari busturiarra deportado y asesinado en 1945. Gogora y el consistorio local han organizado el acto, con el impulso de la propia familia Lekuona y el grupo de trabajo para la preservación de la memoria del campo de Hradischko.
La familia Lekuona y los familiares de víctimas deportadas y asesinadas en el campo de Hradischko, han estado acompañados por la corporación municipal de Busturia y Mikel Garteiz-goxeaskoa Elguezabal, cónsul honorario de la República Checa para Euskadi y Navarra. Además, también ha estado presente la familia de Gregorio Uranga. Gregorio y Anjel estuvieron presos juntos en Hradischko, Gregorio sobrevivió y fue él quien, a través de una carta, contó a la familia Lekuona que Anjel había sido fusilado y sus restos incinerados en el cementerio de Praga. 
Aintzane Ezenarro, directora de Gogora, en su intervención ha hecho referencia a que rescatar la memoria democrática es “recordar el sufrimiento injustamente padecido por tantas y tantas personas”, pero supone, sobre todo, “recordar el esfuerzo por construir y defender, aún en las peores circunstancias, una convivencia democrática y una sociedad basada en la defensa de los derechos humanos, la paz y la libertad”
En este caso, la biografía de este gudari de Busturia, y los diferentes actores que a lo largo de esto 77 años han participado en su historia para que su familia y la sociedad en general haya podido recuperar su memoria, “son un ejemplo de humanidad”, en palabras de Ezenarro.
“Esa memoria, la memoria en positivo, la que refleja el lado más humano de la persona, es la que debemos rescatar para fortalecer el compromiso por los derechos humanos” para recordar, más ahora en un contexto de guerra en Europa “lo vulnerable que es la paz, con qué facilidad se rompe la convivencia democrática”.
Y ha subrayado una de las principales funciones de la recuperación de la memoria “la memoria nos tiene que ayudar a todas y a todos, pero sobre todo a las generaciones más jóvenes que no han conocido la guerra y la violencia, a comprender el alcance de la pérdida cuando se pierde la democracia”.
Al finalizar su intervención ha agradecido a la familia y al grupo de trabajo para la preservación de la memoria del campo de Hradischko la labor realizada para recuperar la memoria de Ángel Lekuona.
Unai Egia, investigador del grupo impulsor de este acto, ha sido el encargado de conducirlo, en el que han intervenido también el alcalde de Busturia, Aitor Aretxaga, y Antón Gandarias, sobrino de Ángel Lekuona. En el transcurso del mismo, se ha hecho entrega de un ramo de flores a Graciela y Elvira Lekuona, hermanas de la víctima.
Así mismo, se ha emitido un vídeo de 8 minutos realizado por la productora Filmak, por encargo de Gogora. En él, se relata la durísima historia de vida de Ángel Lekuona y los esfuerzos de la familia, del mencionado grupo de trabajo y del centro memorial del cementerio de Strasnice, de Praga, para recuperar la memoria de Lekuona.

Colocación del primer Stolperstein en Euskadi
Tras las intervenciones, Antonio Medina, nieto de un deportado asesinado en el mismo campo, ha sido el encargado de colocar el Stolperstein que recuerda a Ángel Lekuona.
El Stolperstein en memoria de Ángel Lekuona Beitia contiene sus principales datos biográficos, dice así:
‘Aquí vivió Ángel Lekuona Beitia, nacido en 1913, detenido en Francia el 10 de julio de 1943; deportado en 1944 a Buchenwald, Flosserbürg. Asesinado el 9 de abril de 1945 en Hradischko’
Este Stolperstein colocado en el suelo a modo de adoquín, es parte de una iniciativa que pretende mantener viva la memoria de las víctimas del nazismo, también a las que sobrevivieron al mismo, y es la primera de estas características que se coloca en Euskadi; en la actualidad hay 75.000 colocadas en más de 20 países.

Biografía de Ángel Lekuona
Ángel Lekuona nació en Busturia, el 1 de marzo de 1913, durante la Guerra Civil luchó por la República, lo que le llevó al exilio tras la guerra, a Francia. Allí estuvo en varios campos de concentración y una vez que los nazis ocuparon Francia, lo deportaron y tras pasar por otros campos, fue fusilado el 9 de abril de 1945 en Hradischko en un campo de concentración del Tercer Reich, en lo que hoy en día es la República Checa.
Su cadáver fue incinerado en el cementerio civil de Strašnice de Praga, donde los nazis llevaban los cuerpos de los fallecidos en Hradischko. Allí, el responsable del crematorio, Frantisek Suchý, ante la orden de incinerar los cadáveres y deshacerse de sus restos, decidió desobedecer, recopiló de forma individual, las cenizas de cada cuerpo en una urna diferenciada y, junto a su hijo, anotó el nombre del fallecido en un listado y escondió los recipientes en el cementerio. La documentación ha permitido, a día de hoy, que las familias hayan podido conocer que sus allegados fueron incinerados en ese lugar, y encontrar también, sus cenizas, que reposan en el memorial del cementerio de Praga.


Deportados vascos
En 2020, Gogora, el Instituto de la Memoria, la Convivencia y los Derechos Humanos, publicó una investigación ‘La deportación de los vascos a los campos del Tercer Reich (1940-1945)” de la que se desprenden los siguientes datos:
• 253 personas fueron deportadas.
• De ellos 113 murieron, 125 salieron con vida.
• Se desconoce lo sucedido a otras 15.
Hubo, por tanto, casi tantos muertos (47 %) como supervivientes (53 %). Además, resulta muy llamativa la cifra de muertos del campo Mauthausen, donde exterminaron a dos terceras partes (65 %) de todos los vascos que murieron en la deportación.
De la investigación se traduce también algo a tener muy en cuenta sobre los supervivientes: muchos de ellos murieron en las semanas y meses posteriores a su liberación. Incluso hubo quien falleció años después, pero a consecuencia de las secuelas que arrastraba.
Conviene subrayar que estas cifras no son definitivas, ya que el acceso a nueva documentación podría generar variaciones.

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Cargos asistentes al acto
Otros invitados
  • Aitor Aretxaga, alcalde de Busturia; Antón Gandarias, familiar de la víctima