El grupo motor del programa piloto Barnahus se reúne en el local que acogerá el servicio

13 de mayo de 2022
  • Beatriz Artolazabal ha presidido la quinta reunión del grupo técnico de trabajo interinstitucional e interdepartamental en materia de abusos sexuales hacia niñas, niños y adolescentes
  • El encuentro ha tenido lugar en el local de Vitoria-Gasteiz que se convertirá en la primera Barnahus de Euskadi
  • Permitirá acoger, bajo un mismo techo, la labor coordinada de todos los sistemas, servicios y agentes implicados en un caso o sospecha de abuso sexual infantil
  • Contará con una decoración adecuada y adaptable a los diferentes perfiles o edades y con profesionales especializados en victimología infantil

Vitoria-Gasteiz, 13/05/2022

La consejera de Igualdad, Justicia y Políticas Sociales, Beatriz Artolazabal, ha presidido esta mañana la quinta reunión del equipo de profesionales encargado de desarrollar en Euskadi el programa piloto Barnahus, un modelo islandés de atención integral a menores víctimas de violencia sexual.

El grupo técnico de trabajo interinstitucional e interdepartamental en materia de abusos sexuales hacia niñas, niños y adolescentes trabaja desde finales de 2021 en la adaptación del modelo islandés a la realidad competencial de Euskadi y en la elaboración de los protocolos de actuación coordinada entre los diferentes sistemas implicados: Servicios Sociales, Salud, Educación, Justicia y Seguridad.

El encuentro ha tenido lugar en el local de Vitoria-Gasteiz que se convertirá en la primera Barnahus (Casa de la Infancia, en islandés) de Euskadi. En la cita han participado, asimismo, el diputado general de Álava, Ramiro González, y el alcalde de Vitoria-Gasteiz, Gorka Urtaran, a quienes Artolazabal ha agradecido que “sumen hoy sus pasos a esta etapa del camino”.

Urtaran se ha mostrado orgulloso de que Vitoria-Gasteiz acoja este programa piloto: “Esta ciudad es pionera en la puesta en marcha de múltiples servicios que protegen nuestro planeta, cuidan de nuestro bienestar y contribuyen a garantizar los derechos humanos desde diferentes ámbitos. Este proyecto en particular es especialmente significativo porque ofrecerá un tratamiento multidisciplinar”, ha manifestado. Por su parte, el diputado general de Álava ha celebrado que el territorio histórico haya sido elegido como sede del programa piloto, y ha garantizado que “el Gobierno Vasco cuenta para ello con todo el apoyo y colaboración de la Diputación Foral de Álava, tanto a nivel técnico como político”.

Con el máximo respeto a los estándares de calidad que fija la Red Promise, se trabaja ya, tal y como ha explicado la consejera, en el acondicionamiento de un “espacio acogedor, armónico, seguro y amigable; ubicado en una zona residencial, alejado de comisarías, hospitales o juzgados; bien conectado mediante transporte público y accesible para personas con discapacidad o necesidades especiales. Un espacio que permita acoger, bajo un mismo techo, la labor coordinada de todos los sistemas, servicios y agentes implicados en un caso o sospecha de abuso sexual infantil”.

Ello permitirá, en palabras de Artolazabal, “ofrecer a las víctimas y a sus familias una atención integral que, con la obtención de un único, detallado y completo testimonio, evitará la revictimización del niño, niña o adolescente”, tal y como recoge uno de los dos lemas elegidos para esta experiencia piloto: Babeserako teilatupea.

Con el fin de garantizar a las y los menores un entorno amigable y acogedor, el espacio contará “con una decoración adecuada y adaptable a los diferentes perfiles o edades; con profesionales especializados en victimología infantil, capaces de utilizar el lenguaje de niñas, niños y adolescentes y de entender cada caso desde su propio punto de vista”, ha detallado la consejera. Cada caso será abordado A través de tus ojos, como reza el segundo de los lemas elegidos.

Cambios esperados

Actualmente existen en Euskadi más de 600 puntos de entrada para la detección y atención inicial de posibles casos de violencia sexual infantil. Además, el niño o la niña tiene que pasar por media decena de servicios o sistemas diferentes y narrar de forma reiterada su dolorosa experiencia, lo que dificulta su proceso de recuperación y aumenta el riesgo de victimización secundaria y daño adicional.

Del mismo modo, 7 de cada 10 casos abiertos por abuso sexual infantil no llegan a juicio por falta de pruebas. El modelo Barnahus, que ya se aplica en Catalunya, Estados Unidos y Europa, ha logrado duplicar y hasta triplicar el número de arrestos, enjuiciamientos y condenas, gracias a la labor coordinada de todos los agentes implicados.

Bajo este modelo de actuación, la víctima explica su historia al Equipo Psicosocial Forense en una de las salas de entrevista adaptadas a su edad. Con la ayuda de un espejo unidireccional, jueces, fiscales, personas investigadas y sus defensas asisten a la obtención y grabación de un único, detallado y completo testimonio que se considerará una prueba preconstituida, con todas las garantías procesales. Y, si el tribunal así lo decide, no será necesario que la persona menor asista a la vista judicial.

Esta metodología de trabajo multidisciplinar simplifica los procesos administrativos tras la recepción de la denuncia y acorta plazos en el desarrollo de todo el proceso. El modelo Barnahus contribuye así a un mejor cuidado y reparación de la víctima, que, al igual que su familia, contará con atención especializada, apoyo psicológico y asesoramiento jurídico inmediatos.

Algunos datos de partida

A tenor de los estudios de prevalencia realizados con carácter internacional, entre el 10% y el 20% de las niñas, niños y adolescentes pueden haber sufrido violencia sexual; lo que se traduce en que 1 de cada 5 menores podría haber sufrido violencia sexual en Euskadi. En otras palabras, tal y como ha apuntado Beatriz Artolazabal, “ahora mismo habría en Euskadi entre 2000 y 4000 menores de 18 años que han sufrido algún tipo de violencia sexual a lo largo de su vida”.

Partiendo de datos de 2018, los servicios forales de infancia de los tres territorios estimaban que se habían registrado alrededor de 90 notificaciones. Ese mismo año, en los juzgados vascos se condenó a 151 personas adultas por delitos sexuales contra menores de 16 años. Además, también en 2018, la Ertzaintza y las policías locales registraron 276 delitos sexuales contra menores de 16 años. Pese a la dureza de estos datos, ha afirmado la consejera, “creemos que va a aflorar a la superficie una nueva parte de la punta de un sumergido iceberg con dimensiones todavía desconocidas”.

Evaluación continuada

Con la implementación del programa piloto Barnahus, uno de los ejes del nuevo sistema vasco integral de Protección de los Derechos de la infancia y la adolescencia, Euskadi se situará entre las sociedades más avanzadas de Europa en la gestión, prevención y tratamiento de ese tipo de violencia sexual.

La experiencia piloto, que cuenta con el apoyo técnico de Save the Children, estará sometida a un proceso de evaluación continuada que incluirá un análisis de la cobertura alcanzada, los resultados obtenidos y el impacto logrado. Y, sobre todo, medirá el grado de satisfacción de las víctimas y sus familias, tal y como exigen los estándares de calidad del modelo islandés.

 

 

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