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El paro aumenta en marzo en 1.270 personas y la contratación indefinida asciende a niveles históricos

4 de abril de 2022

Marzo ha cerrado con 1.270 personas más en desempleo que hace un mes. La cifra de personas que buscan empleo y no lo encuentran era de 117.085, por debajo de las que había en febrero de 2020, antes de que estallara la crisis de la pandemia, de la que conseguimos remontar con rapidez y solidez.

Y hoy hay 12.936 personas menos en paro que hace un año, cuando el desempleo también creció en casi mil personas, lo que no impidió que el año completo cerrara con 15.000 desempleados menos. Citamos este dato porque a nadie se nos oculta las circunstancias que estamos viviendo y el mes extraordinariamente complicado que hemos vivido.

Un marzo en el que la guerra en Ucrania, además de sus consecuencias trágicas, ha dejado unas consecuencias económicas en el conjunto de Europa y muy significativamente entre nosotros. De hecho, el incremento del paro ha sido mayor en el sector industrial, entre hombres, entre jóvenes y en Gipuzkoa, exactamente en los ámbitos y sectores de población donde la recuperación se había mostrado más sólida hasta ahora.

Y es precisamente el sector industrial, además de en la economía doméstica, el que más ha sufrido no sólo los altos costes energéticos, que vienen de antes, sino la carestía de las materias primas, el parón en el transporte, la dificultad de encontrar suministros y la posibilidad de distribuir la producción.

Todavía hoy no se puede hacer una traslación real del impacto de la actual situación al mercado económico, y lo veremos cuando la viceconsejera explique la situación de los ERTEs.

Y todavía hoy la misma evolución del paro permite establecer analogías con lo ocurrido el mismo mes del año pasado, por lo que sería prematuro extraer conclusiones. Sobre todo, porque tampoco nadie puede prever la evolución en el corto plazo, con la puesta en marcha de todos los recursos aprobados por el Gobierno de España, el Gobierno vasco y las Diputaciones.

Lo que sí es un dato constatable es el máximo histórico desde que existe cualquier registro de los niveles de contratación indefinida, que alcanza el 21,49%, frente al 9,9 del cierre del año pasado. El punto de inflexión ha sido sin duda la reforma laboral, cuyo periodo transitorio ha finalizado el jueves pasado. Esto significa que las empresas no han apurado, y se han ido adaptando en este trimestre.

Y esto se acompaña de unos datos de afiliación a la Seguridad Social con 4.734 personas más, lo que nos acerca de nuevo a los niveles más altos registrados en Euskadi.

Y un tercer punto de análisis de los que registra Lanbide es el de perceptores de la Renta de Garantía de Ingresos que, a pesar de todo el contexto que vivimos, ha vuelto a descender en 267 personas y alcanza los 52.095 titulares.

Llevamos más de un año en unas tasas inferiores a las que había antes de la crisis financiera de hace una década. Y es cierto que tenemos el nuevo elemento del IMV, pero todavía no se puede detectar un trasvase real de una prestación a otra. En cualquier caso, estamos hablando de muchísimas personas que necesitan del sistema vasco de garantía de ingresos.

Pueden tener una información más completa en la nueva vía de acceso que hemos abierto en la página de Lanbide, donde pueden ir determinando los perfiles de perceptores de RGI por edad, sexo, situación parental, responsables de menores o situación laboral.

Con respecto a la transferencia del IMV, que es efectiva desde el viernes pasado, los datos corresponden a la Seguridad Social que, como saben, seguirá haciéndose cargo de los pagos hasta junio. Lo que sabemos es que unos 17.000 perceptores de RGI tienen también reconocido el derecho al IMV. En la medida en que avancemos en el trasvase de expedientes, les iremos completando la información.

En definitiva, marzo se resume en más desempleo, niveles históricos de contratación indefinida y un descenso de perceptores de RGI. Datos que pueden parecer contradictorios pero que no pueden ser concluyentes. Primero por la rapidez con la que se están produciendo cambios trascendentales en la economía. Pero también porque la única certeza que tenemos es que en la última crisis la capacidad de resistencia y recuperación ha sido mucho más rápida e intensa de lo previsto. De nuevo el impulso público, el acuerdo entre agentes sociales y la confianza empresarial, que se reflejan en la contratación indefinida y la afiliación, son el termómetro con el que deberemos medir estos datos en el futuro.

 

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