Aumenta el número de llamadas al Servicio de información y Atención a Mujeres Víctimas de Violencia Doméstica o por Razón de Sexo, Satevi, durante el segundo trimestre de 2021

22 de agosto de 2021
  • Tras dispararse en marzo respecto a febrero, los meses de abril, mayo y, sobre todo, junio mantienen la tendencia al alza
  • El incremento del segundo trimestre de 2021 también es significativo respecto a los mismos meses de 2019 y 2020   

 

Vitoria-Gasteiz, 22/08/2021

Durante el segundo trimestre de 2021, el Servicio de información y Atención a Mujeres Víctimas de Violencia Doméstica o Por Razón Sexo (SATEVI) recibió un total de 936, de las cuales 838 eran llamadas pertinentes, mientras que 103 fueron consideradas no pertinentes por diversas razones. El 900840111 es un número habilitado por la Dirección de Servicios Sociales del Departamento de Igualdad, Justicia y Políticas Sociales que encabeza Beatriz Artolazabal. Se trata de un servicio telefónico, gestionado por Agintzari, abierto 24 horas y 365 días al año, inmediato, anónimo, confidencial y gratuito, que no deja rastro en la factura telefónica y que es atendido por psicólogas, educadoras y trabajadoras sociales especializadas en violencia contra las mujeres.

Las citadas 838 llamadas correspondientes a los meses de abril, mayo y junio, las efectuaron 623 personas, en su inmensa mayoría, mujeres. Durante los mismos meses de 2019, SATEVI atendió 711 llamadas de 499 personas. Y durante abril, mayo y junio de 2020 fueron 770 las demandas atendidas a 521 personas.

Entre otras posibles razones de este incremento, las profesionales que atienden el 900840111 atribuyen el aumento de la demanda, que comenzó a dispararse en marzo de 2021 y se mantiene durante los tres siguientes meses, a la emisión en una cadena televisiva generalista y abierta de una entrevista seriada a una conocida personalidad pública. Esta entrevista seriada causó un indudable impacto social en la sensibilización sobre la violencia machista.

Las llamadas pasan de 144 en enero de 2021, y 170 en febrero, a 238 en marzo, 269 en abril, 260 en mayo y 309 en junio. Es decir, en junio de 221 se duplican las llamadas recibidas en enero. Pero es que en junio de 2020 se recibieron muchas menos llamadas (262) que en junio de 2021; en junio de 2019 fueron 218 las llamadas a SATEVI.

En cuanto a la distribución semanal de las atenciones durante es segundo trimestre de 2021, se mantiene la demanda centrada los  lunes (18,20%) y martes (16;59%) con un mayor porcentaje de llamadas. La franja horaria en la que se concentran un mayor porcentaje de atenciones se sitúa entre las 11:00 y las 15:00 horas, con un 31,62% , seguida por la horquilla que va de las 15:00 a 18:59h (26,73%).

Idioma, nacionalidad y edad

La inmensa mayoría de las llamadas utilizan el español como idioma, aunque también se emplea el euskera, además del árabe (2 llamadas), el portugués (1 llamada) y, por primera vez, el chino (1 llamada). 442 víctimas en el servicio de  las que se conoce la nacionalidad de 433 mujeres. El 80,14% de las mujeres sobre las que se conoce la nacionalidad (347) son de nacionalidad española, y el 19,86% de nacionalidad extranjera (86). En cuanto a la procedencia geográfica, el 74,40% de las 418 víctimas de las que se conoce el dato son oriundas de la CAE y un 5,02% del resto del Estado.

Las mujeres de procedencia extranjera atendidas en mayor número durante el segundo trimestre de 2021 proceden de América del Sur (11,48%). Las víctimas procedentes de Europa del este y Norte de África, suponen sendos 2,39%. En el 72,63% de los casos tanto la víctima como el agresor son de nacionalidad española, en tanto que en un 10,49% son de origen extranjero. En un porcentaje del 9,46% la violencia la generaba un hombre de origen nacionalidad española contra una mujer extranjera. En el 7,42% de los casos el agresor es de nacionalidad extranjera y la víctima española.

Se conoce la edad de 283 víctimas de las 442 atendidas en este segundo trimestre de 2021. El mayor porcentaje de mujeres cuya edad se conoce corresponde a víctimas con edades entre los 41 y 50 años (31,10%), seguido de mujeres de entre 31 y 40 año (20,49%); que desciende drásticamente respecto al mismo periodo del 2020 (26,46% en 2020). Les sigue el grupo de mujeres de 51 a 60 años (16,61%). El grupo de más de 60 años, con un 16,25%, experimenta un aumento importante en comparación con el segundo trimestre del año anterior (11,34% en 2020). Las víctimas correspondiente al colectivo de menores de edad aparece con un 1,06%, mientras que en el anterior ejercicio del mismo periodo no tenía representación.

Estado civil, descendientes y empleo

Se conoce el dato del estado civil en 391 de los casos del segundo trimestre de 2021. El porcentaje mayor (36,06%) correspondía a solteras, seguido de un 26,85% de mujeres casadas. Las divorciadas suponen el 15,35%, mientras que las mujeres en trámites de separación o divorcio suman el 8,44% y las separadas el 9,46%. En porcentajes menores se sitúan aquellas que tienen la condición de pareja de hecho (2,56%) y mujeres viudas que mantienen una relación (1,28%).

Como puede apreciarse, el mayor volumen de mujeres víctimas estaba soltera, separada o divorciada, lo que significa que habían roto la relación con el agresor, a pesar de ello, la violencia seguía teniendo presencia, así como sus consecuencias.

Por otro lado, se conoce la situación laboral de 340 mujeres de un total de 442 atendidas en el segundo trimestre de 2021. El mayor porcentaje (56,76%) representa a mujeres trabajadoras sin especificar su situación. Un 12,94% de las usuarias ni trabajaban ni tenían ningún tipo de prestación económica o ayuda social. Un 8,82% son mujeres paradas con ayuda social. A estas les siguen mujeres jubiladas o pensionistas con un 12,35%. Un 4,12% estaban paradas con alguna prestación por desempleo y un 3,82% son estudiantes. Un 1,18% de las mujeres trabajan en la economía sumergida, porcentaje que ha descendido respecto al mismo periodo el año pasado

Mujeres con menores a su cargo

Respecto al total de víctimas atendidas (incluyendo todas las formas de violencia), un 57,92% tenía personas a su cargo, en todos los casos menores. De este porcentaje, un 31,45% tenía un/a menor, un 22,62% dos, y un 3,85% tres o más hijas/os menores. El 42,08% de mujeres restante, bien no tenían hijas/os a cargo o bien eran mayores de edad, convivientes o independientes. 

De las mujeres atendidas, tres se encontraban embarazadas en el momento de la atención; todas ellas eran víctimas de violencia ejercida por la pareja o expareja. “Se trata de casos especialmente graves por lo delicado de su situación y su vulnerabilidad”, subrayan las profesionales que atienden el servicio.

La violencia

Como puede apreciarse, el mayor porcentaje en cuanto a la duración de la situación de violencia se sitúa entre las mujeres que lo llevan sufriendo más de 10 años (32,80%), seguido de mujeres que llevan sufriendo una historia de violencia de entre 1 y 4 años 35,05%. Las mujeres que la sufren entre 5 y 10 años suman un porcentaje de 25,40%. Y por último se encuentran las víctimas que sufren esta situación desde hace menos de 1 año (6,75%).

La primera agresión también sube respecto a 2020, situando el porcentaje de 2021 en un 1,61% del total de víctimas registradas en el segundo trimestre de 2021. En 21 casos se conocía que las víctimas habían sufrido violencia por parte de más de un agresor durante su historia vital (padre y pareja, dos parejas diferentes, pareja e hijo, etc.).

En el mayor porcentaje de casos sobre los que se ha realizado atención, y respondiendo a la violencia de género, sitúa a los cónyuges, las parejas y o exparejas de las víctimas como agresores. En un 34,76% el agresor es la expareja y en un 22,50% el cónyuge. En un 18,64% el agresor es la pareja y en un 15,63% el ex cónyuge.

La atención, en ocasiones más de una hora por llamada

Un 2,98% de las atenciones registradas han tenido una duración menor a 5 minutos. “Este tipo de atenciones responden a demandas muy concretas, normalmente de información sobre datos de contacto sobre un recurso, o de acompañamiento en las que se solicitan datos de disponibilidad de una de las agentes del servicio, por tratarse de usuarias con una agente de referencia establecida, o bien llamadas de coordinación con profesionales relacionadas con un caso en concreto”, explican desde Agintzari

En un menor número de ocasiones, se trata de urgencias en las que se deriva a la usuaria al servicio de emergencias pertinente (servicio policial, sanitario,) de la forma más rápida posible.

El mayor número de atenciones (66,96%) ha tenido una duración entre los 10 y los 30 minutos. Tanto estas como las atenciones de una duración entre 30 y 60 minutos (28,%) y más de 1 hora (4,53%), responden de manera clara al concepto de intervención psico-social, característica del servicio.

Las soluciones

En un 51,55% de las atenciones no se realiza una derivación específica o bien la derivación es “interna”, es decir, se interviene de cara a promover este espacio de atención para futuras llamadas como toma de conciencia y/o acompañamiento. Ante la disyuntiva de perder la relación con estas mujeres si sienten que se les orienta hacia un servicio donde creen que pierden su espacio de seguridad, y ante el riesgo de que no se movilicen por su propia iniciativa, es preferible una relación “telefónica” que permita mantener el contacto con ellas y acompañarlas en su proceso a su propio ritmo.

El tipo de servicio sobre el que se han realizado más derivaciones es el jurídico (45,82%), específicamente a los Servicios de Asistencia a la Víctimas (SAV) (40,15%) y otros servicios jurídicos (5,67%). En muchos casos, se solicitan informaciones de índole expresamente jurídica, respecto a interposición de denuncia, procesos de separación y custodia de menores, por lo que se trata de facilitar orientación hacia el recurso más adecuado y específico.

El 16,01% se ha derivado a Servicios Sociales y el 5,65% a servicios policiales. En un 9,36% las derivaciones se han realizado a servicios psicológicos: servicio psicológico/psicosocial especializado en violencia de género y otros servicios de atención psicológica.

Además, se han realizado derivaciones a servicios de igualdad/mujer, a la Dirección de Servicios Sociales del Departamento de Igualdad, Justicia y Políticas Sociales de Gobierno Vasco, servicios sanitarios y asociaciones/ONGs.

El grueso de la intervención de SATEVI se realiza a mujeres víctimas de violencia ejercida por la pareja o ex pareja, suponiendo el 92,31% de mujeres atendidas.

SATEVI 900 840 111, dependiente del Departamento de Igualdad, Justicia y Políticas Sociales de Gobierno Vasco que encabeza Beatriz Artolazabal, empezó a funcionar en enero de 2006 y, desde entonces, ha atendido decenas de miles de llamadas.

2 comentarios
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  • 22 de agosto de 2021

    Auzotarrak gehiago inplikatzea, gogoraraziz delitua izan daitekeela Administrazioari ez laguntzea, beharrezko konfidentzialtasuna mantenduz, arazoa larriagotu gabe. Mozkorraldian eta/edo baimendutako edo baimendu gabeko drogetan ere arreta jartzea, ez salatzea, etxebizitzetan, logeletan alokatuta edo alokatu gabe, askotan alokairua aitortu gabe izan daiteke kontsumo desberdinen arrastoa jarraitu ez denean, adibidez, handiagatik, tratatzeko arazorik konplexuena izan daiteke, eta lehenago edo beranduago jakiten da fidatze-erakundeen kontuak ikuskatzen direnean. Big data lagungarria izan daiteke segurtasun-eremu hobeak planifikatzeko, pribatutasuna errespetatuz irregulartasunak izan ditzaketen eremuak mugatuz.

  • 22 de agosto de 2021

    Implicar más a la vecindad recordando que puede constituir un delito no colaborar con la Administración manteniendo la confidencialidad necesaria no agrave el problema. Prestar atención también en las fiestas de borrachera y/o drogas consentidas o no, no se denunciaran, en domicilios ya sea alquilado por habitaciones o no, muchas veces puede ser sin declarar el alquiler cuando no se haya seguido la pista de los distintos consumos por ejemplo por grande pueda ser el problema más complejo de tratar, tarde o temprano se acaba descubriendo cuando se auditan las cuentas entidades de fiar. El big data puede ayudar planificar mejor áreas de seguridad delimitando posibles áreas con posibles irregularidades con respeto a la privacidad.

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