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Un estudio becado por Emakunde analiza la situación laboral de las mujeres jóvenes con diversidad funcional en la CAV

2 de diciembre de 2019
  • En la mayoría de los casos, las condiciones laborales son precarias por trabajar en sectores feminizados y tener contratos parciales y temporales, entre otras razones
  • Sufren múltiples discriminaciones en sus trabajos vinculados a sus condiciones laborales, a los prejuicios y estereotipos imperantes y a la falta de adaptaciones y de accesibilidad
  •  El estudio recopila algunas recomendaciones para optimizar las interacciones de las jóvenes con diversidad funcional con la Administración Pública vasca  

 

Esta mañana se ha presentado el estudio “Diagnóstico de la situación laboral de las jóvenes con diversidad funcional en la CAE””, realizado por Nerea Azkona, Ziortza Rekakoetxea y Amaia García y becado por Emakunde dentro de la convocatoria de becas para la realización de trabajos de investigación en igualdad de mujeres y hombres. El estudio pretende visibilizar las situaciones de desigualdad que experimenta un colectivo concreto de mujeres, el cual se caracteriza por otras variables además del sexo: la edad y la diversidad funcional. Se plantea desde una perspectiva de género y teniendo en cuenta la teoría de la interseccionalidad, ya que se parte de la idea de que solo se puede entender su realidad teniendo en cuenta la articulación de factores múltiples. El objetivo principal del estudio ha sido analizar, a partir de esta triple articulación de variables, las situaciones específicas de desigualdad, barreras y discriminaciones que las jóvenes funcionalmente diversas en la CAE se encuentran en el ámbito laboral. Es decir, estudiar cómo el hecho de ser mujeres, jóvenes y con diversidad funcional se articula para generar determinadas situaciones de desigualdad y/o discriminación, directa o indirecta, en el ámbito laboral.

Para poder dar respuesta a todos estos objetivos se ha diseñado una metodología cualitativa que se ha basado en la realización de entrevistas en profundidad individuales, en la mayoría de los casos, y conversaciones grupales. En total han participado 40 mujeres; 26 jóvenes con diversidad funcional residentes en la CAE que han expuesto sus experiencias laborales y 14 técnicas de igualdad y de empleo, que han colaborado con sus impresiones sobre los datos estadísticos y las recomendaciones que harían tanto a la Administración Pública como a las entidades del Tercer Sector para mejorar las realidades que viven estas jóvenes.

Después de analizar las entrevistas colectivas y grupales tanto de las jóvenes como de las expertas, algunas de las conclusiones más relevantes han sido que en la mayoría de los casos, las condiciones laborales de las mujeres jóvenes con diversidad funcional son precarias por varias razones como trabajar en sectores feminizados, tener contratos parciales y temporales y porque su salud condiciona su tiempo, y esto incide directamente en sus puestos de trabajo. Las jóvenes con diversidad funcional sufren múltiples discriminaciones en sus trabajos vinculados a sus condiciones laborales, a los prejuicios y estereotipos imperantes y a la falta de adaptaciones y de accesibilidad. Además, existe un porcentaje de mujeres con diversidad funcional recluidas en el ámbito doméstico realizando tareas del hogar y de cuidados que son invisibles en las estadísticas y en los ámbitos formativo, laboral y social.

El estudio concluye que solo desde un abordaje sistemático y transversal de las necesidades, en este caso laborales, de las jóvenes con diversidad funcional será posible avanzar en el proceso de integración de la perspectiva de género y la diversidad para que la brecha que separa a las mujeres con diversidad funcional de otras mujeres, así como del total de hombres, no continúe agrandándose, incluso pueda disminuir. Es por ello que reclaman una revisión profunda de las políticas públicas relacionadas con el género, la juventud, la diversidad funcional y el empleo.

 

Un comentario
  • 9 de diciembre de 2019

    Egunon,

    Eskerrik asko por este diagnóstico que visualiza entre otros puntos, la precariedad laboral de la mujeres con diversidad funcional en la CAPV.

    A este informe me gustaría añadir la precariedad de contratación que realizan LAS EMPRESAS DE INSERCIÓN (VARIAS).

    En primer lugar, los puestos de trabajo para los que son contratadas son las categorías más bajas del mercado dando igual los estudios académicos que tenga la contratante.
    Estas empresas se publicitan en sus web como empresas de inserción que velan por la empleada con d. funcional y la gran mayoría se lucran de contratos paupérrimos.

    Además, en la mayoría de los casos, las consultas médicas son obligatorias su recuperación de horas, siendo al menos sorprendente porque es un perfil que debe acudir a especialistas médicos (en la mayoría de los casos frecuentemente).

    Hay un vacío de SEGUIMIENTO de a quiénes contratan estas empresas y de qué convenios utilizan para sus empleadas.

    Por otro lado, hay un SILENCIO por miedo (atroz) en muchas mujeres contratadas que asumen condiciones laborales que no favorecen en absoluto. Hablamos de itinerarios laborales no personalizados (Ej. ante una discapacidad física; necesidad de levantarse, mobiliario adaptado, etc)

    En mi opinión hay mucho que se puede mejorar, comenzado principalmente en pedir a las empresas de inserción convenios dignos e itinerarios personalizados como se publicitan en sus webs.

    Mila esker

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