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Jonan Fernández: “Larraña-Etxea es un caso de buena práctica en la respuesta a la acogida e integración de solicitantes de protección internacional”

28 de febrero de 2019
  • Fernández ha destacado la implicación de las entidades locales y de voluntariado, la acogida vecinal hospitalaria, y un marco adecuado de colaboración publico-social
  • Desde su puesta en marcha, hace 5 meses, han sido atendidas en este de centro de acogida de Oñati 104 personas de 22 nacionalidades

El Secretario General de Derechos Humanos, Convivencia y Cooperacion Jonan Fernández y la Directora de Derechos Humanos Monika Hernando han visitado esta mañana el centro de primera acogida para personas solicitantes en Euskadi de protección internacional Larraña Etxea de Oñati. En la visita han estado acompañados por responsables de CEAR-Euskadi, encargada de la gestión del centro.

Larraña Etxea abrió sus puertas en octubre 2018, tras tres meses de adecuación de las instalaciones. Respondía a una necesidad objetiva: actuar como centro de primera acogida para personas y familias solicitantes de protección internacional, que están a la espera de que su situación se vea clarificada.

A día de hoy, los trámites ante la policía para confirmar que una persona es aceptada como solicitante de asilo se prolongan por periodos de entre 6 y 15 meses. Durante ese plazo de tiempo estas personas se encuentran  en un limbo, sin apenas recursos, ni ayudas o posibilidades de integración socio-laboral.

Según ha explicado Jonan Fernandez, el objetivo principal de este albergue es, precisamente, facilitar una cobertura de alojamiento, orientación y derivación a personas y familias solicitantes de protección internacional, que están a la espera de que su situación se vea clarificada. Con carácter excepcional y en situaciones de especial necesidad, el centro acoge también a migrantes en situación de vulnerabilidad, en tránsito o recién llegados a Euskadi.

Con la puesta en marcha de este albergue se genera un recurso que trata de revertir y evitar la situación de calle en la que pueden llegar a encontrarse estas personas, facilitando la cobertura de sus necesidades básicas mientras se buscan alternativas viables y estables acordes a su situación e intereses.

El centro tiene una capacidad inicial de 100 plazas que, en caso de necesidad, podría ampliarse. La dirección de la gestión del centro se lleva de manera coordinada entre CEAR Euskadi y la Secretaria General de Derechos Humanos, Convivencia y Cooperación, en comunicación con el Departamento de Empleo y Políticas Sociales del Gobierno Vasco.

El proyecto de gestión del centro se está desarrollando además en un marco de información y coordinación, tanto con el Ayuntamiento de Oñati como con las organizaciones y plataformas locales de solidaridad con las personas refugiadas y migrantes.

“En estos cinco meses este centro no ha sido motivo de noticia. La razón es que las buenas noticias no son noticia. Debemos felicitarnos por ello. El centro es, hasta el momento, un caso de buena práctica” ha indicado el responsable del Gobierno Vasco, y ha fundamentado esta afirmación en cinco razones:

-Colaboración público-social. Este proyecto está desarrollándose en un marco de colaboración público-social. El Gobierno Vasco trabaja, codo con codo, con una entidad social como es CEAR. Esa colaboración está dando como resultado un buen servicio para un grupo de personas que lo necesitan.

-Coordinación con la institución local. La gestión del centro y su encaje en la realidad local de Oñati se está haciendo en un marco de comunicación y coordinación con el Ayuntamiento y sus servicios sociales, a quien se debe  agradecer su disposición y apoyo.

-Implicación de las entidades locales y del voluntariado. La acogida e integración de las personas que se alojan en Larraña-Etxea necesita, además de un servicio profesional y de un apoyo inter-institucional, una red de apoyo social y ciudadana. Esto está ocurriendo en Oñati con el apoyo de voluntariado y de entidades sociales de solidaridad, a quienes también agradecemos su contribución.

-Acogida vecinal hospitalaria. No es menos destacable la actitud receptiva y acogedora que ha mostrado la ciudadanía de Oñati. Han tratado a estas personas como sus vecinos y vecinas de un modo abierto y hospitalario. También esta cultura de convivencia merece todo el reconocimiento.

-Predisposición de los usuarios a ser actores de su integración. En estos meses, muchas de las personas usuarias han adoptado un actitud pro-activa como actores de su integración en la realidad local de Oñati, participando en un equipo local de futbol, o en diversidades actividades. A estas personas también debemos mostrar todo nuestro reconocimiento por su colaboración.

“Hoy estamos dando cuanta de una buena noticia, y esto no ocurre todos lo días. Es una buena noticia porque estamos consolidando un proyecto importante que requiere de una contribución coral y que necesita basarse en una actitud colaborativa por parte de todos los actores implicados”- ha dicho.

Fernández ha señalado que desde el inicio de la crisis humanitaria en el Mediterráneo, el Ejecutivo vasco ha insistido en un mensaje: La importancia y necesidad de abordar las respuestas a esta situación de manera compartida y coordinada a todos los niveles. “Una colaboración multilateral activa es indispensable. Es imprescindible participar de un clima de confluencia de voluntades, confianza mutua y cooperación. Esto es lo que está ocurriendo en Larraña Etxea. Nuestro esfuerzo coral debe consistir en intentar que siga siendo así”- ha concluido.

104 personas de 22 nacionalidades

Las responsables de CEAR-Euskadi, por su parte, han hecho balance del funcionamiento de este centro de solicitantes de asilo. Así, desde su apertura en octubre de 2018, han pasado por el centro 104 personas, procedentes de 22 nacionalidades diferentes. El perfil principal de las personas atendidas hasta ahora corresponde al de hombre joven (entre 20 y 30 años) procedente de África Subsahariana (Guinea Conacry, Camerún, Costa de Marfil…). Aunque también residen en el centro 3 familias con menores a cargo y una pareja. Actualmente, residen en el centro 83 personas.

Arantza Chacón, Directora de Larraña Etxea, ha destacado que “conviven así, personas de diferentes procedencias y culturas, con diferente situación familiar y diferentes edades, siendo un elemento enriquecedor de aprendizaje y con apoyo mutuo, enseñando por ejemplo el funcionamiento del centro a las nuevas personas que se incorporan, ofreciéndoles la información de los recursos disponibles o acogiéndoles en el equipo de fútbol que se ha creado”.

Según ha explicado, el centro ofrece a las personas atendidas la cobertura de sus necesidades básicas durante su estancia: acogida (espacio residencial para comer, dormir y tener un espacio propio), atención sanitaria (en coordinación con Osakidetza), atención jurídica, aprendizaje del idioma (a través de personas voluntarias de Oñati y clases en la EPA) empadronamiento y tiempo libre y formación (fútbol, baloncesto, informática, costura y participación en ferias y actividades del pueblo). Además, los servicios de catering del centro, así como los de limpieza y lavandería están gestionados por empresas de inserción social.

Patricia Bárcena, Directora de CEAR-Euskadi, ha puesto en valor el apoyo recibido por las vecinas y los vecinos de Oñati y las organizaciones locales  y  ha resaldao que “Larraña Etxea es un modelo de acogida temporal muy positivo. Se ha demostrado cómo se pueden coordinar las propias dinámicas del trabajo del centro con la implicación del pueblo, del voluntariado, de las plataformas ciudadanas y del ayuntamiento, entre otros actores. De esta manera el proceso de integración de las personas que están de manera temporal acogidas, se acelera y se sienten parte de la comunidad”.

 

 

 

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