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La Consejera San José inaugura el II Congreso sobre Gestión de la Edad en las Organizaciones

26 de septiembre de 2018

La Consejera de Trabajo y Justicia, María Jesús San José ha inaugurado esta mañana el II CONGRESO SOBRE GESTION DE LA EDAD EN LAS ORGANIZACIONES que organizado por la Fundación San Prudencio se ha desarrollado en el Palacio de Congresos Europa de Vitoria-Gasteiz.

La Consejera San José ha destacado la necesidad de implicar a toda la organización empresarial a caminar en la misma dirección. “Empleadores y empleados -ha dicho San José- deben acordar mecanismos para afrontar los protocolos necesarios que eviten la discriminación por razón de edad en las organizaciones, introducir la perspectiva de la edad en la gestión de la seguridad y salud en el trabajo, evitar la expulsión del talento y la experiencia acumuladas por la personas de más edad en las organizaciones e  impedir que el empleo sea una pugna entre jóvenes , que lo necesitan, contra mayores a los que hay que echar”.

El objetivo del Congreso ha sido reflexionar, analizar y debatir sobre el envejecimiento de la población desde la óptica laboral, es decir, como afectará a las empresas y sus trabajadores sobre todo en los ámbitos laborales de la prevención de riesgos y la gestión del talento y los RRHH.

INTERVENCIÓN DE Mª JESÚS SAN JOSÉ

Quiero, en primer lugar, agradecer a la Fundación San Prudencio la oportunidad que me da, una vez más, de dirigirme a todos y todas ustedes.

Por otra parte tengo que felicitar a la Fundación por su implicación y decisión de abordar un tema que está de actualidad y que va a suponer unos de los desafíos más importantes en un futuro cercano como es:

“El envejecimiento de la población y más concretamente la gestión de la edad en las organizaciones”.

El creciente interés que esta cuestión está suscitando en nuestra sociedad se demuestra en la cantidad de estudios que se publican y en los numerosos debates y foros de todo tipo que se organizan.

Magnífico ejemplo el que nos acoge.

Hace muy pocos días tuve ocasión de participar en la presentación de un libro: “El envejecimiento de la Población trabajadora”.

Publicación que hemos patrocinado el Departamento de Trabajo y Justicia y nuestro organismo autónomo competente en materia de Salud y Seguridad Laboral, OSALAN.

No es casualidad que tanto en la publicación, como en el debate posterior participara la Fundación. Zorionak Jagoba.

Jagoba Gómez, junto con Gotzon Bernaola firma un artículo del libro al que me refiero, que lleva por título el mismo que este Congreso y que me ha suscitado algunas reflexiones.

Una de las cuestiones que plantean Jagoba y Gotzon es la necesidad de crear un nuevo modelo para afrontar los desafíos de la restructuración demográfica que se está dando y la exigencia de abordarlo desde una visión innovadora.

Creo que son certeros en la exposición, pues si hacemos un repaso por la historia veremos lo poco que ha cambiado nuestra sociedad en la percepción de la vejez.

El primero en tener una perspectiva innovadora y crítica sobre cómo respondía la sociedad frente a la vejez fue el filósofo latino Marco Tulio Cicerón que el año 44 antes de Cristo escribió su obra De senectute (Sobre la vejez).

Se la dedicó a su amigo Tito Pomponio Ático, que había cumplido 65 años.

Cicerón tenía 62 y estaba a punto de entrar en su noveno septenario, considerado por los romanos como la última etapa de la vida en la cual se podía contar con unas condiciones saludables.

A partir de los 70 años solo quedaba esperar la muerte.

Cicerón refutó una a una todas las características que, según los cánones sociales de la época, convertían la vejez en algo funesto, como eran la falta de actividad; la pérdida de fuerza física; la pérdida de placeres y la proximidad de la muerte.

El reto que se proponía el filósofo romano era convertir la vejez en algo positivo. Hoy los estudios y debates sobre el tema se plantean el mismo desafío: convertir el envejecimiento en una oportunidad para el crecimiento de la sociedad en su conjunto.

Pero como se dice en el artículo que he citado anteriormente “la política se está adaptando escasamente a los cambios”.

En esta materia corremos el riesgo de quedarnos atrás en prevenir y crear las respuestas adecuadas al problema.

Que en Europa no seamos capaces de garantizar que el envejecimiento no conllevará el incremento de la desigualdad, nos abocará a más desafección de la población hacia los poderes públicos.

Desafección que ya está ocurriendo en otros asuntos como el cambio climático, los movimientos migratorios o el incremento de la pobreza.

El horizonte de vida será en pocos años de cien años. Sin entrar en la estimulante tesis del señor Cordeiro que tendremos ocasión de escuchar a continuación.

Sea cual sea la resolución del debate sobre si tenemos que alargar la vida laboral, mantenerla o reducirla, viviremos más de 30 años sin ocupación laboral.

Aparte de asegurar unas pensiones dignas que permitan una calidad de vida a los jubilados, tendremos que plantearnos otros aspectos como el sanitario, el cultural, la participación en movimientos sociales, etcétera.

Tendremos más TIEMPO, tenemos que hacer de ello un regalo, que no se convierta en una pesada carga.

Todo tipo de organizaciones van a resultar afectadas por este fenómeno.

Todas ellas tendrán que adaptarse a esa realidad y responder de manera eficaz a ella.

Los mayores han alcanzado el nivel de formación y, también, de participación social más alto de la historia, cualquiera que sea el tipo de organización no puede desaprovechar el capital intelectual, científico y humano que acumulan.

El envejecimiento de la población en general y de la trabajadora en particular y sus múltiples aspectos debe abordarse desde el rigor y la profundidad.

Tenemos que huir de la práctica muy extendida en medios de comunicación y redes sociales del alarmismo y la simplicidad en los planteamientos: problemas complejos no se pueden afrontar con respuestas simples.

La investigación social tiene su papel impulsor, la política tiene que plantear soluciones factibles y el ámbito laboral cuenta con un instrumento fundamental para abordar el envejecimiento de su población, como es la negociación colectiva.

Es necesario implicar a toda la organización empresarial a caminar en la misma dirección.

Empleadores y empleados deben acordar mecanismos:

  • Para afrontar los protocolos necesarios para evitar la discriminación por razón de edad en las organizaciones.
  • Para introducir la perspectiva de la edad en ”la gestión de la seguridad y salud en el trabajo”. En este punto quiero resaltar que Osalan tiene previsto profundizar en él con el objetivo de prevenir consecuencias y adelantarse en las respuestas.
  • Para evitar la expulsión del talento y la experiencia acumuladas por la personas de más edad en las organizaciones.
  • Para asegurar la formación profesional a lo largo de toda la vida.
  • Para impedir que el empleo sea una pugna entre jóvenes, que lo necesitan, contra mayores a los que hay que echar.

Una perspectiva compleja, pero ilusionante. Un reto que tenemos que saber enfrentar y superar con éxito.

Hay que romper con la postura pesimista que tenía el filósofo inglés Thomas Hobbes al respecto.

Tenemos que hacer imposible la frase del propio Hobbes, citada en un artículo periodístico por Cristina Galindo:

“Hay algo peor que vivir una vida solitaria, pobre, ruin, tosca y breve, que es vivir una vida solitaria, pobre, ruin, tosca y…larga”

Eskerrik asko denoi.

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