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La Consejera Mª Jesús San José inaugura la jornada sobre "La Gobernanza de las relaciones laborales: su dimensión tripartita y bipartita"

24 de septiembre de 2018

La Consejera de Trabajo y Justicia, María Jesús San José, ha inaugurado esta mañana en BILBAO, la Jornada sobre “ La gobernanza de las relaciones laborales: su dimensión tripartita y bipartita” que ha reunido hoy en Bilbao a, entre otros, representantes de Confebask y de los sindicatos CCOO y UGT.

En la jornada, organizada por el Consejo de Relaciones Laborales y el departamento de Trabajo y Justicia del Gobierno Vasco, han intervenido, la secretaria general de CCOO de Euskadi, Loli García, el secretario general de UGT de Euskadi, Raul Arza, el director de Relaciones Laborales de Confebask, Jon Bilbao, y el presidente del CRL, Tomas Arrieta.

 

Junto a ellos, también han participado en los debates, Tomás Sala, autor del libro “"Propuestas para un debate sobre la reforma laboral" y el Presidente del Comité Económico y Social de Valencia. Alfonso Mellado.

 

INTERVENCIÓN DE Mª JESÚS SAN JOSÉ

Egunon guztioi

Esta Jornada que hemos organizado conjuntamente el Consejo de Relaciones Laborales de Euskadi y mi Departamento de Trabajo y Justicia tiene como objetivo reflexionar sobre cuestiones fundamentales del mercado laboral.

Hemos aprovechado la reciente edición de una obra importante “Propuestas para un debate sobre la reforma laboral” dirigida y coordinada por el profesor Tomás Sala, es un honor tenerle hoy entre nosotros, y en la que participan con aportaciones otras 17 reconocidas personalidades expertas todas ellas en Derecho del Trabajo.

Contamos por tanto con Tomás Sala y con Carlos Alfonso Mellado, Presidente del Comité Económico y Social de la Comunidad Valenciana, para tratar en una primera mesa sobre temas que están contenidos en este libro.

Hemos incorporado, también, una mesa redonda para debatir algo que es presente y actualidad en Euskadi, como es el Diálogo Social, gracias a Loly García, a Raúl Arza, a Jon Bilbao y a Jon Azkue por haber atendido la invitación a participar en la misma.

Elena Pérez Barredo y Tomás Arrieta van a ser quienes orientarán cada una de las mesas. A ellos también mi agradecimiento.

Se cumplen, estos días, diez años de la quiebra de Lehman Brothers, que se entiende como el inicio de la crisis económica más importante de la economía de mercado desde la de 1929.

Las imágenes que asociamos a cada una de las Grandes Recesiones pueden ser distintas pero lo común se puede resumir en desempleo y trabajadores y trabajadoras empobrecidos.

Para tratar de superar esta última crisis se han puesto en marcha diversos mecanismos. No todos los países han actuado de la misma manera; mientras el Gobierno de Obama apostó por inyectar dinero del Tesoro en la economía, en Europa la reacción, promovida por Alemania fundamentalmente, fue la de aplicar políticas de austeridad presupuestaria.

Esta política ha generado que la sensación de mucha gente sea que la crisis se ha utilizado como coartada para adoptar reformas laborales que  han recortado derechos y nos han hecho retroceder en muchos aspectos relacionados con el mercado laboral. Lo que es un hecho es la  desafección de muchas personas con el sistema democrático liberal, con el proyecto Europa  como ente político con  el surgimiento de populismos de distinto signo.

Las medidas adoptadas nos han dejado un mercado laboral caracterizado por la precariedad, por las altas tasas de temporalidad y de contratos a tiempo parcial, no deseados, y por la  aparición de trabajadores a los que sus bajos salarios les impiden  desarrollar con normalidad su vida personal y familiar.

Han emergido nuevas formas de trabajo que pretenden establecerse sin tutela, a través de la generalización de distintas fórmulas de trabajo autónomo. Me refiero a las mal llamadas plataformas colaborativas que disfrazan los elementos característicos del contrato de trabajo y en las que es necesario actuar.

A todo esto hay que añadir dos retos fundamentales que van a incidir en nuestro mercado de trabajo. Por un lado el reto demográfico y por otro la nueva revolución industrial provocada por los constantes avances tecnológicos.

No hay duda que la situación requiere una reflexión a fondo y propuestas que afronten los retos con garantías para todos y especialmente para las trabajadoras y trabajadores, en el marco del diálogo y voluntad de acuerdo. Para ello son imprescindibles estudios y debates  como el que hoy se presentan en esta jornada.

En la introducción del libro Tomás Sala escribe que la pretensión es la de “establecer un punto de partida sobre los distintos puntos críticos planteados, así como sobre las soluciones planteadas”. La obra desgrana, de forma exhaustiva y con rigor los distintos aspectos a los que nos enfrentamos. No queda   ninguna cuestión relacionada con el mercado de trabajo que no haya sido analizada y sobre las que no se den propuestas.

Enhorabuena a todos y todas las colaboradoras y especialmente a ti Tomás.

El libro recoge la necesidad de una reforma global del Estatuto de los Trabajadores, que lo acomode a las novedades que se han producido en las últimas décadas. En esto  quiero manifestar mi acuerdo.

Se resalta como necesidad básica situar en primer plano la negociación colectiva y lo comparto. Como dice el profesor Sala, las últimas reformas no han partido con impulsos claros a la negociación colectiva y ello ha restado capacidad negociadora a las partes, discutiéndose incluso acuerdos alcanzados entre los agentes sociales.

El modelo de relaciones laborales a propiciar en una perspectiva de futuro,  sería el caracterizado por más y mejores convenios colectivos  y por más y mejores mediaciones/arbitrajes.

En definitiva, más sociedad civil, respetando la mayoría de edad de los agentes sociales y menos tutela del estado. Son cuestiones que comparto.

Un país moderno y desarrollado no puede permitirse mantener el número de trabajadores y trabajadoras que aún hoy siguen con sus convenios decaídos o pendientes de renovación. Quiero señalar no obstante la mejoría que ha habido este año en convenios acordados.

Y ahora llegamos al otro gran tema que se pondrá hoy sobre la mesa: el Diálogo Social. Para que éste funcione es imprescindible contar con los  agentes sociales como sujetos activos  de las relaciones- laborales y esto constituye  una seña de  identidad  de las legislaciones más avanzadas y de las sociedades más justas.

Es esencial que los agentes sociales asuman de manera efectiva, la defensa y promoción de los intereses que “les son propios”, tal y como está recogido en la Constitución.

Por concretar, para que el estado de derecho funcione y pueda avanzar en la senda de garantizar y ampliar los derechos laborales, en este caso, es preciso contar con agentes sociales fuertes y comprometidos con el Diálogo Social.

Entramos en un terreno, a nadie se nos escapa, controvertido en Euskadi. En este momento creo que hay razones para ser optimistas con la concreción de dos medidas recientes como son el Proyecto de Decreto que tiene por objeto institucionalizar la Mesa de Diálogo Social y la propuesta del Lehendakari con respecto al Acuerdo Marco por el empleo y la cualificación firmado sin las organizaciones sindicales.

Por último quiero manifestar mi firme compromiso con el Diálogo Social y quiero agradecer los esfuerzos de todos aquellos que se manifiestan y trabajan para que el Diálogo  Social sea un hecho en nuestra Comunidad. La sociedad, las trabajadoras y trabajadores y el conjunto de la ciudadanía se lo merecen.

Besterik ez, eskerrik asko

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