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Aumenta el respaldo a la Constitución y disminuye el apoyo al Estatuto

9 de febrero de 2011

Tras  33 años de democracia, el apoyo a la Constitución casi duplica el número de votantes obtenidos en 1978 y las opciones estatutarias doblan a las independentistas

Dentro del programa del Gabinete de Prospección Sociológica para 2010, este informe monográfico, está orientado a recoger la opinión de la ciudadanía sobre aquellos aspectos relacionados con los valores, actitudes, procesos de socialización política y percepción del funcionamiento de la democracia en nuestro país. Asimismo se plantean otras cuestiones referidas a la organización territorial del Estado, la Constitución y el Estatuto.

La relación de la ciudadanía con la política es de recelo y desinterés. Más de la mitad expresa desconfianza (53%) como sentimiento predominante hacia la política. Respecto del interés por la política, cerca de 1 de cada 4 dice estar interesado en ella (el 21% está bastante interesado y el 6% muy interesado). Las respuestas son además muy similares entre los distintos grupos de edad, lo que evidencia un clima de opinión muy asentado y estable. Sin embargo, ese recelo más que a la política en general, se dirige a quienes se dedican a la política, a los políticos (hasta el 73% está de acuerdo con la opinión de que esté quien esté en el poder, siempre busca sus intereses), y –en menor medida- a los partidos políticos (el 67% piensa que todos son iguales), pero al mismo tiempo, el 56% afirma que sin partidos no puede haber democracia.

Adhesión al sistema democrático

Se constata una adhesión mayoritaria al sistema democrático. Casi 8 de cada 10 personas consultadas prefieren la democracia a cualquier otra forma de gobierno (77%), frente a solo 1 de cada 10 que se muestran indiferentes (10%) y un residual 4% que admitiría un régimen autoritario en determinadas circunstancias.

La socialización política temprana es más una excepción que la norma: solo un 11% recuerda que en su casa se hablase habitualmente de política en la infancia, lo que sumado  a quienes lo hacían de vez en cuando, alcanza a un tercio de la población. Por el contrario, hasta un 40% afirma que nunca se hablaba de política en su casa.

Esa pauta, aunque en menor medida, sigue imponiéndose en la edad adulta. Más de la mitad no hablan nunca o rara vez de política, ni en el ámbito familiar, ni en el de amistades, ni-sobre todo- en el laboral o de estudios. Por contra, el 47% lo hace de vez en cuando o incluso habitualmente con la familia, el 43% con los amigos y el 30% con los compañeros de trabajo o estudios.

En el escenario que dibujan el supuesto desinterés y recelo respecto de la política resulta paradójico en contraste con el seguimiento de la información política a través de los medios de comunicación. El 59% sigue diariamente la información política por el medio más utilizado, la televisión, el 35% utiliza la prensa y el 31% la radio. Incluso el 13% de Internet, considerando su índice de penetración y uso habitual, puede considerarse un valor alto. ¿Cómo explicar el contraste entre el mayoritario 59% que sigue diariamente la información política por televisión y, por ejemplo, el minoritario 15% que habla de estas cuestiones con esa misma frecuencia en el entorno familiar? Puede que  nos encontremos en una tendencia sociocultural más amplia, pero probablemente más acusada en nuestro complejo contexto político vasco, de lo que podemos denominar  como privatización –incluso individualista- de la política.

La participación política

De las diversas formas de participación  contempladas en el cuestionario, las que obtienen un mayor nivel de respuestas se limitan a 1 de cada 5 personas entrevistadas. Es sintomático, además, que dos de ellas se correspondan con formas exigentes (manifestación y huelga), mientras que otras menos exigentes, como llevar una pegatina se reduzcan a un 6%.

En cuanto a la pertenencia y participación en grupos o asociaciones (de muy diversa naturaleza), se muestra una división en tres tercios: los pasivos (el 37% no ha pertenecido nunca a ninguno), los activos (el 33% participa activamente en alguno) y los desmovilizados (el 21% que dice que ha pertenecido alguna vez a alguno, junto al 7% que pertenece a alguno pero no participa).

Funcionamiento de la democracia

Solo 4 de cada 10 personas consultadas afirman sentirse libres para hablar de política con todo el mundo (42%). Un 41% dice sentirse libre para hablar de política solo con ciertas personas. El 14% restante dice no sentirse libre para hablar de política.

Al preguntar por las razones a las que se atribuye ese hecho  en el ámbito familiar, en el de las amistades y en el del trabajo o estudio, los porcentajes más altos (alrededor del 30%) se refieren a evitar conflictos personales y no interesan estas cuestiones. Esta manifestación de falta de libertad para hablar de política puede deberse al efecto de la privatización individualista de la política así como al impacto del terrorismo en la sociedad vasca.

Derechos Humanos

El más importante: el derecho a la vida independientemente de las ideas políticas. En la relación de derechos humanos a los que se concede más importancia (hasta tres respuestas), se sitúan en primer lugar el derecho a la vida independientemente de las ideas políticas (55%), el derecho al trabajo (54%) y el  derecho a la libertad de pensamiento y expresión (52%). En principio pudiera parecer poco que solo algo más de la mitad mencione el derecho a la vida entre sus tres respuestas, pero también debemos considerar que la mención de unos u otros derechos se relaciona directamente con los que se consideran más directamente amenazados. A este respecto debemos valorar el descenso en la preocupación por el terrorismo y el ascenso de las preocupaciones económicas, particularmente el trabajo.

El poder de las instituciones

El Gobierno Vasco la  institución política percibida con más poder. Centrados en las instituciones políticas y su relevancia en función del impacto percibido en el bienestar personal y familiar de las personas entrevistadas, el Gobierno Vasco es la institución que aparece con más fuerza (1 de cada 4 lo mencionan en primer lugar, y en total recoge más de la mitad de las menciones) seguido por los Ayuntamientos y el Gobierno Central. Las Diputaciones, sin embargo, a pesar de su importancia en el entramado institucional vasco, siguen aquejadas de una relativa invisibilidad que las sitúa solo por delante de la poca importancia que las personas consultadas conceden al impacto de las decisiones en la Unión Europea.

La constitución, el estatuto y la organización del estado

El apoyo a la Constitución casi duplica el número de votantes obtenidos en 1978 y las opciones estatutarias doblan a las independentistas. Si hoy volviera a celebrarse el referéndum constitucional, el 46% votaría afirmativamente, frente a un 14% que lo haría en contra. Eso supone, respecto de los datos del referéndum de 1978, un aumento en 15 puntos porcentuales del voto afirmativo y de apenas 3 puntos en el voto negativo. En términos absolutos tendríamos que optarían por el SI por encima de los 800.000 electores (entonces fueron algo menos de 480.000) y por el NO casi 250.000 (163.000 en 1978). El descenso se produciría en la abstención que de representar el 55% en 1978, ahora se situaría en poco más del 30% (contando la no respuesta).

En relación al Estatuto,  la distribución de las respuestas es similar a la obtenida para la Constitución. Ello supone una confluencia de legitimidad, que si por un lado mejora notablemente el apoyo a la Constitución en relación a 1978, por otro lado desgasta algo el apoyo al Estatuto que se produjo en 1979. Si ahora se celebrase el referéndum estatutario, el 44% votaría a favor (53% en 1979) y el 12% votaría en contra (3% en 1979). En términos absolutos, optarían por el SI casi 780.000 electores (entonces fueron algo más de 830.000) y por el NO algo más de 210.000 (casi 48.000 en 1979). Es decir, con el desarrollo político habido en estos 30 años, ha desgastado el apoyo inicial al Estatuto, aunque en una cuantía menor a la suma de apoyos que ha logrado la Constitución.

Respecto a las opiniones sobre el nivel de autogobierno se constata que las opciones estatutarias (en sus diversas modalidades) duplican (44%) a las opciones independentistas (21%). El 9% se inclina por un autogobierno de corte federal. Un 26% no se pronuncia sobre esta cuestión.

Trasladada esta cuestión a la perspectiva de la organización del Estado, el mayor número de respuestas se dirige a la defensa del Estado de las Autonomías (36%), junto con un significativo 19% que opta por un modelo descentralizado más avanzado en forma de Estado federal. Asimismo, 1 de cada 5 personas entrevistadas demanda el reconocimiento de la posibilidad de independencia para las nacionalidades y de forma más minoritaria, solo un 7% opta por una recentralización del modelo de Estado.

Ficha técnica

La muestra dirigida a la población mayor de 18 años supone un total de 2.129 entrevistas para el conjunto de la CAPV. La recogida de información se realizó entre los días 28 de octubre y el 12 de noviembre de 2.010.

 

 

 

 

Un comentario
  • 9 de febrero de 2011

    Me parecen muy interesantes e importantes estos estudios sociológicos sobre la percepción social de cuanto nos ocurre. Felicidades, pues, al departamento responsable, especialmente por romper el tabú sobre la aceptación del sistema político vigente. Esto me inspira también una reflexión: a pesar de la continua insistencia de una parte de la dirigencia política en favor de una alteración notable del sistema político de nuestro país, en favor del soberanismo o incluso de la independencia, hay poca gente que se muestre afectada o interpelada por estos asuntos. Es decir, a pesar de lo que se nos quiere decir a veces, este soberanismo ruidoso que día tras día copa los medios de comunicación tiene poca aceptación popular. Y éste es un campo en el que el Gobierno y el partido que lo sustenta puede jugar con mucha ventaja, porque ése es el espacio que ocupa: la centralidad social del mensaje autonomista, radicalmente democrático y pluralista. Propender a esta situación se conseguirá mediante la imbricación de aquellos aspectos sociales, económicos y culturales sobre la sociedad, de tal manera que una ruptura no sea tan buen negocio como algunos quieren vender. Es verdad que esta situación descrita de moderación y progreso no depende sólo de Euskadi y de su Gobierno, sino del resto del Estado para que no haya, por ejemplo, grandes diferencias en cuanto a la riqueza, al empleo, etc, de unas comunidades a otras, pero creo que aquí podemos hacer mucho. Ojalá esa moderación que demuestra la gente al participar en estas encuestas se traslade también al conjunto de los partidos políticos, especialmente aquellos que defienden rupturas traumáticas. Felicidades de nuevo por el trabajo, y adelante por esta senda.

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