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Declaración conjunta de la Presidenta de la Comunidad Foral de Navarra, Uxue Barkos, y del Lehendakari, Iñigo Urkullu

4 de mayo de 2018

Declaración del Lehendakari, Iñigo Urkullu

Alegría, memoria, esperanza, ilusión y compromiso

Alegría. Durante décadas hemos exigido y esperado la desaparición incondicional de ETA. Hoy ETA ha dejado de preocuparnos y ocuparnos. ETA ya no estará presente en nuestras vidas como una amenaza, ya no utilizará ilegítimamente la violencia en nombre del Pueblo Vasco. Hemos trabajado para que esta decisión fuese unilateral, efectiva y definitiva. Estamos ante un hecho histórico, netamente positivo. Ha costado mucho, demasiado tiempo; pero, finalmente, la paz se impone a la violencia. Comparto, en este momento, los profundos sentimientos de alivio y alegría que siente la inmensa mayoría de la sociedad.

Memoria. ETA desaparece como amenaza; pero no como triste recuerdo. Queda la memoria de todo el injusto daño generado. En su último comunicado, ETA no ha sido capaz de expresar una palabra de rectificación dirigida a todas las víctimas. Pero la sociedad vasca y las instituciones sí podemos hacerlo: utilizar la violencia y la violación de los derechos humanos como arma política fue un radical error humano, ético, político y democrático. Nunca más. Ni una sola de las víctimas provocadas por ETA debió producirse nunca. Las víctimas son hoy sujetos y partícipes principales de este logro democrático de la sociedad, sus instituciones, la política y los derechos humanos.

Esperanza. Nos movió la esperanza en los peores momentos, y nos mueve ahora la esperanza de una convivencia integrada e integradora, justa y con memoria. Es necesario, en este momento, recordar el esfuerzo de tantas y tantas personas, entidades sociales, partidos políticos e instituciones trabajando por la paz. Durante mucho tiempo debieron hacerlo en las más adversas condiciones y, en ocasiones incluso, sosteniendo la esperanza contra toda esperanza. Hoy merecen un reconocimiento especial. Su esperanza y perseverancia nos han traído hasta aquí. Forman parte de la memoria. Gracias.

Ilusión. Nos emociona hoy, especialmente, poder compartir con las y los jóvenes de nuestro país una aspiración largamente ansiada y necesitada por nuestros mayores: vivir en paz. Este sueño de nuestros mayores se hace realidad. Nos emociona hoy compartir la ilusión de creer que las nuevas generaciones podrán crecer en una sociedad abierta y firmemente comprometida con los derechos humanos.

Compromiso. Hemos tenido un proyecto: la paz. Tenemos una meta por la que seguir trabajando: la convivencia. Hoy hemos presentado de forma compartida un conjunto de compromisos y propuestas. Tenemos un proyecto de futuro y de esperanza con un objetivo central: el Encuentro Social. El compromiso ético continúa. Hoy ha terminado algo muy importante. Tenemos la firme determinación de no parar. Seguimos trabajando por una convivencia normalizada, ahora en un escenario mejor. El camino prosigue.

 

Declaración de la Presidenta de la Comunidad Foral de Navarra, Uxue Barkos

La declaración final de ETA dada a conocer en el día de ayer pone fin a un periodo histórico oscuro, marcado por la violencia y el dolor. Un periodo en el que la convivencia pacífica quedó rota en nuestra sociedad por quienes acudieron a la violencia y practicaron el terrorismo. Y precisamente por eso, y especialmente por ello, las instituciones vamos a trabajar por que hoy comience un nuevo tiempo.

La desaparición de ETA, su disolución unilateral, efectiva y definitiva, era una exigencia de nuestras instituciones y nuestras sociedades reclamada desde hace mucho tiempo. La acción terrorista de ETA ha causado un dolor y una pérdida irreparables a miles y miles de personas, víctimas de una violencia injusta e injustificable. ETA nunca debió existir porque nunca nadie debió creer que podía tomar las armas para atacar a otras personas en la supuesta defensa de una idea o proyecto, para pretender suplantar la legítima expresión de soberanía emanada del pueblo.

Tras el abandono de la violencia por parte de ETA, su desarme hace poco más de un año y su disolución ahora, ha llegado el momento de avanzar en una memoria crítica del pasado que reconozca el carácter injusto e injustificable de la violencia. La memoria recupera del pasado el relato de lo acontecido para que recordemos, para que no olvidemos, para ponernos ante el espejo de la historia y para no caer en la injusticia del olvido o la desmemoria. La memoria es la que nos permite, además, que lo ocurrido en el pasado no se distorsione o, peor aún, se justifique.

La memoria es la que puede hacer que en el presente, nuestro pasado y nuestro futuro se den la mano. Porque la memoria no es sólo una cuestión de pasado, sino también, y sobre todo, una cuestión de futuro. La memoria tiene que ver con las futuras generaciones y con la transmisión de una cultura de paz a nuestros hijos e hijas, a nuestros nietos y nietas, para que no olviden lo ocurrido, para que las víctimas no puedan caer en el olvido, y para que quienes finalmente vivan en una sociedad sin violencia puedan construir un futuro mejor.

La memoria es la base sobre la que construir una convivencia pacífica en una sociedad más ética, más justa y más democrática que dé respuesta a la reparación integral a la que tienen derecho las víctimas. Y, aunque plural y diversa, la memoria debe compartir una base firme, sustentada por los Derechos Humanos y la dignidad humana como elementos incuestionables e invulnerables, incluida la superación de la excepcionalidad en las políticas penitenciarias. Lamentablemente, el comunicado final de ETA no ha proyectado una mirada ética y crítica a las consecuencias de su acción, reconociendo la injusticia del daño causado a todas las víctimas, a todas ellas sin excepción.

Pero tampoco podemos obviar que el comunicado marca la dirección de un nuevo tiempo; y no lo debemos obviar, porque la sociedad se lo merece. Traslada la definitiva desaparición de ETA y nos sitúa en un nuevo escenario en el que nuestra responsabilidad es la de convertir la tragedia del pasado en esperanza de futuro a partir de esa memoria justa y verdadera.

Por mi parte, como Presidenta de la Comunidad Foral de Navarra, reitero mi compromiso y el de mi Gobierno con el trabajo en favor de la convivencia. Seguiremos impulsando, con convicción, ilusión y esperanza, políticas públicas centradas en el reconocimiento y la reparación del dolor provocados por el terrorismo y la violencia, en el derecho de las víctimas a la verdad y a la justicia, y en la transmisión a las futuras generaciones de una cultura de paz y de los valores de la convivencia y el respeto a los Derechos Humanos. Porque algo tan trágico nunca debió producirse y ahora debemos consolidar las bases para que nunca vuelva a repetirse.

 

DOCUMENTO ÍNTEGRO: Propuestas y compromisos compartidos para consolidar la convivencia, tras el anuncio de la definitiva desaparición de ETA

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