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La integración urbanística del ferrocarril en Loiola recupera 17.600 metros cuadrados para la ciudadanía

25 de noviembre de 2017
  • La estación en viaducto ha permitido suprimir el talud por el que circulaba el tren y unir Ciudad Jardín al barrio
  • Tapia destaca “el compromiso de este Gobierno Vasco con la obra de Loiola con doble objetivo: mejora del servicio ferroviario y mejora de la permeabilidad del barrio. El ferrocarril ejerce de elemento transformador y regenerador urbanístico”

El Gobierno Vasco y el Ayuntamiento de San Sebastián han estrenado esta mañana formalmente la urbanización generada en los bajos del viaducto del barrio donostiarra de Loiola, que suman una superficie de 17.600 metros cuadrados. El vecindario ya ha podido disfrutar de parte de estos nuevos espacios para la ciudadanía con zonas verdes, juegos infantiles o bidegorri desde el pasado mes de octubre y también lo ha celebrado hoy con un pequeño festejo popular.

La consejera de Desarrollo Económico e Infraestructuras del Gobierno Vasco, Arantxa Tapia, y el alcalde de Donostia, Eneko Goia, acompañados del viceconsejero de Infraestructuras y Transportes, Antonio Aiz, y de los directores generales de Euskal Trenbide Sarea, Aitor Garitano, y Euskotren, Imanol Leza, han comprobado de primera mano la regeneración urbanística conseguida como consecuencia de una actuación ferroviaria. Las obras de la nueva estación de Loiola en viaducto han permitido suprimir la barrera que suponía el talud por el que circulaba el tren y unir la zona de Ciudad Jardín al resto del barrio.

Arantxa Tapia ha puesto la actuación en Loiola como ejemplo “de la integración urbana del ferrocarril”. “Una forma de proceder habitual de ETS, el gestor ferroviario vasco, que allá donde interviene no solo se preocupa de mejorar el servicio ferroviario, sino que aprovecha para regenerar urbanísticamente el entorno en el que trabaja”. En su opinión, “el ferrocarril ejerce de elemento transformador y regenerador urbanístico. Loiola es hoy un espacio más amable, con mejor cara, gracias al trabajo del equipo técnico que ha diseñado y ejecutado el proyecto y gracias al empuje de todo el barrio”.

La consejera ha destacado y agradecido “la estrecha relación del Gobierno y técnicos de ETS con los diferentes agentes del barrio y la asociación vecinos, que ha permitido un desarrollo ejemplar de una obra de la que estamos realmente orgullosos”.

El alcalde de la ciudad, Eneko Goia, ha agradecido igualmente la implicación de ETS en la mejora urbana de Loiola, “acometiendo una obra que ha mejorado notablemente el paisaje del barrio”. Así, el primer edil ha señalado que la calidad de vida del barrio, la movilidad de los peatones y la accesibilidad del entorno de la estación son un primer paso en la mejora de Loiola, una labor que ahora tiene que continuar el Ayuntamiento. En esta línea, Goia ha remarcado que los presupuestos de 2018 contemplan una partida para acometer la travesía de Loiola, una obra que el Consistorio acometerá a lo largo del próximo ejercicio “y que rematará una infraestructura muy necesaria para esta zona de la ciudad y para sus vecinos y vecinas”.

Murales

En este contexto, tras la puesta en servicio de la estación de Loiola el pasado 5 de marzo, se procedió al desmontaje y demolición de la terminal provisional y estructuras colindantes. Posteriormente, se concluyeron las cubiertas y fachadas pendientes y se habilitó el acceso norte al vestíbulo principal. De esta manera, el 25 de septiembre se completó la estación y pudo abrirse al público la parte del andén norte que da acceso al Colegio La Salle.

En total, desde junio se ha urbanizado un área total de 17.600 metros cuadrados entre viales y zonas peatonales, la mayoría de los cuales se han ganado al ferrocarril gracias a la ejecución del nuevo viaducto y la demolición del desvío provisional. Desde principios de octubre se han ido abriendo al público zonas de la nueva urbanización, a medida que se instalaba el mobiliario urbano y se completaban los remates.

Las últimas dos semanas se ha trabajado en la modificación de la ordenación vial en la Travesía de Loiola en el entorno de la obra, así como en la retirada de algunas instalaciones provisionales. Si bien el tramo de la Travesía bajo la estación se había concebido como una zona de coexistencia de tráficos con prioridad peatonal, se han introducido algunos cambios para la completa segregación de los mismos, mediante la colocación de bolardos, semaforización, señalización vial y sendos pasos de cebra.

Únicamente resta rematar los trabajos de recuperación de la Kultur Etxea de Loiola, donde se está reconstruyendo la fachada y parte de las instalaciones, para que el barrio se vea liberado por completo de las molestias. Precisamente, en el paso inferior junto a la Casa de Cultura, la artista Eva Mena ha pintado dos murales que evocan escenas costumbristas del entorno, como unas lavanderas en el Urumea y un caserío próximo.

En el aspecto estrictamente ferroviario, la nueva estación de Loiola está formada por un vestíbulo que, a través de escaleras y ascensores, da acceso a sendos andenes laterales de 120 metros de longitud. La principal peculiaridad de la terminal es que está construida en viaducto y viene precedida por otra estructura metálica de 200 metros de longitud. Las pilas sobre las que se asienta el viaducto tienen una profundidad entre 35 y 40 metros para llegar a la roca. La puesta en marcha de la estación ha supuesto una evidente mejora del servicio ferroviario, tanto por la duplicación de la vía como por la modernidad de las nuevas instalaciones.

Gobierno Vasco y Ayuntamiento de Donostia-San Sebastián han cofinanciado una actuación que cuenta con un presupuesto de 20,9 millones de euros, de los que el Consistorio aporta 1,1 millones de euros destinados exclusivamente a los trabajos de urbanización. En estas tareas se ha contado con la opinión de los vecinos y vecinas del barrio.

 

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