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El Gobierno Vasco colabora con Europarc en la edición de una Guía de buenas prácticas para el desarrollo de Carreras por Montaña en espacios naturales protegidos

25 de noviembre de 2016
  • La media de deportistas participantes en cada carrera es de 500
  • Cerca de 700.000 personas corren anualmente por espacios naturales singulares en toda la península
  • Las áreas protegidas del Planeta reciben 8.000 millones de visitas al año
  • 80 páginas dedicadas a la explicación de las  carreras por montaña, buenas prácticas ambientales, situación autonómica, el papel organizativo, identificación y corrección de impactos, el papel de la administración del espacio protegido, buenas prácticas y diversos ejemplos
  • En el País Vasco se realizaron el pasado año 87 pruebas en zonas protegidas con 479 participantes de media
  • (*Adjunta la Guia, euskera y castellano, en pdf para bajar)

 

El departamento de Medio Ambiente y Política Territorial del Gobierno Vasco ha colaborado con Europarc en la edición de una guía de buenas prácticas para el desarrollo de carreras por montaña en espacios naturales protegidos. En el trabajo ha participado de forma especial Ioseba Ruiz de Loizaga del  Gobierno Vasco, Nuria Sendrós de la Generalitat de Catalunya y Mikel Zabala de la Diputación Foral de Gipuzkoa, coordinados por Javier Gómez-Limón García y Carlota Martínez Alandi de la Oficina Técnica de Europarc. En el País Vasco se realizaron el pasado año 87 pruebas en zonas protegidas con 479 participantes de media. En la Comunidad de Navarra fueron 20 pruebas, 3 de ellas en espacios protegidos, con 616 deportistas de media.

 

En la actualidad, se celebran en el estado cerca de 1.900 carreras por montaña en sus múltiples variedades: lineales, Trail, Ultra trail, y Km vertical. Una parte importante de éstas, discurren por espacios protegidos. El Cabildo de Tenerife registró, en 2014, cerca de 60 eventos deportivos en espacios protegidos de la Isla de Tenerife, de los cuales 43, fueron carreras por montaña, algunas, como la Tenerife Blue Trail, que recorre una buena parte del Parque Nacional del Teide, con más de 2000 participantes. Solo en el Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama se disputaron durante el año 2014 más de 40 pruebas.

 

La media de deportistas participantes en cada una de estas carreras se acerca a los 500. Se calcula que cerca de 700.000 personas corren anualmente por espacios naturales singulares. Esto da idea de la importancia del fenómeno. La Federación de Deportes de Montaña y Escalada (FEDME), en ocasiones a través de las federaciones autonómicas, controla el 23% de estas pruebas. Esto significa que el 77% son organizadas por ayuntamientos, asociaciones, empresas, etcétera, que no están dentro de las estructuras deportivas pero tienen un interés en la celebración de estas pruebas.

 

En la actualidad existe una amplia coincidencia entre las administraciones que gestionan los espacios naturales y las entidades federativas, “en la necesidad de su regulación con el fin de mantener tanto los beneficios que produce esta actividad deportiva como la conservación del medio en el que tienen lugar estas pruebas, y que constituye el objetivo fundamental de su existencia como espacios protegidos”.

 

Europarc constató la preocupación que este fenómeno está generando entre sus socios, responsables de la gestión de estos espacios protegidos. En el Congreso Internacional de Montañismo CIMA-2015 surgió la idea de crear un grupo de trabajo sobre carreras por montañas y espacios protegidos y dar respuesta a los “Retos del montañismo en el siglo XXI” plasmados en las conclusiones del encuentro.

 

La Asamblea de EUROPARC propuso, en su reunión de junio de 2015, crear un grupo de trabajo para abordar esta problemática. Este grupo cuenta con el apoyo económico de la Diputació de Barcelona y el Gobierno Vasco, y la colaboración de la FEDME.

 

Objetivos

Los objetivos de este grupo de trabajo son analizar las actuales dimensiones del fenómeno de las carreras por montaña en los espacios naturales protegidos, identificar iniciativas ya en marcha y relacionadas con la regulación, el seguimiento y la evaluación de los posibles impactos ambientales y económicos que generan estas carreras, y la elaboración de una guía de buenas prácticas ambientales para el desarrollo de las carreras por montaña en espacios protegidos.

 

La Federación de Deportes de Montaña y Escalada define las carreras por montaña como una especialidad deportiva que se manifiesta a través de carreras por baja, media y alta montaña, ya sea estival o invernal, realizándose el itinerario a pie, en el menor tiempo posible y con el máximo respeto al medio natural.

 

Aunque las primeras personas en adentrarse y recorrer los espacios de montaña, a través de trochas y caminos locales, fueron exploradores y científicos, las prácticas deportivas en estos territorios -lo que hoy se conoce como montañismo- fueron afianzándose y atrayendo a más adeptos deseosos de superar nuevos retos físicos y conocer su historia, cultura aproximándose a la población rural.

 

La vinculación del montañismo, a lo largo de décadas, a la conservación de estos enclaves y su contribución a la declaración de algunas montañas como espacios naturales protegidos, es hoy reconocida. Sin embargo, lo que justifica que determinados espacios naturales estén especialmente protegidos, es su carácter emblemático al albergar áreas identificadas como más representativas y mejor conservadas de la naturaleza y que contienen paisajes, ecosistemas y especies vulnerables y de alto valor ambiental. Cualquier actividad que se desarrolle en su interior, entre las que se incluyen las carreras por montaña, debe asegurar su conservación. La prevención o mitigación de los impactos es clave para la conservación de estos espacios protegidos.

 

Cada categoría o figura de espacio protegido conlleva unos objetivos de conservación y una normativa y medidas para alcanzarlos. En el caso particular de los parques nacionales, las carreras por montaña estarían consideradas como extraordinarias, al no estar específicamente reguladas en el Plan Director de la Red. En esta tesitura las palabras claves son ordenación y regulación. Ese es precisamente el planteamiento de la guía: no prohibir la celebración de carreras por montaña, sino hacer compatible su desarrollo con la conservación de los valores patrimoniales de los espacios por los que discurren, aplicando para ello criterios objetivos de control y un conjunto de condiciones que, si fuese necesario, podrían llegar a ser restrictivas, en el momento de autorizar un evento de estas características.

 

Los espacios naturales protegidos mantienen la diversidad biológica, dan asiento a comunidades humanas con culturas tradicionales, protegen paisajes de calidad, conservan zonas productoras de agua y suelo fértil, y son refugio para multitud de especies animales y vegetales y también, desde un punto de vista social, se muestran como enclaves fundamentales para el esparcimiento del cuerpo y la mente, enriqueciendo salud, espíritu y calidad de vida. Se trata de espacios para el ocio, el recreo, la cultura y el deporte, actividades incluidas dentro de estos servicios que prestan las áreas protegidas a la sociedad.

 

Durante las últimas décadas ha aumentado considerablemente el número de personas que acuden a los espacios protegidos a realizar todo tipo de actividades (según las últimas estimaciones, las áreas protegidas del planeta reciben 8.000 millones de visitas al año), y donde las actividades deportivas tienen cada vez más relevancia.

 

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