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Jonan Fernández afirma que la ley de reparación de vulneraciones de derechos humanos es un “paso con un significado de alto contenido ético y político”

28 de julio de 2016
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Valoración  del Gobierno Vasco de la Ley de reconocimiento y reparación de víctimas de vulneraciones de derechos humanos en un contexto de violencia de motivación política, tras su aprobación en el Parlamento Vasco 

El Secretario General para la Paz y la Convivencia, Jonan Fernandez ha valorado, en nombre del Gobierno Vasco, la Ley de reconocimiento y reparación de víctimas de vulneraciones de derechos humanos en un contexto de violencia de motivación política,  que ha sido aprobada hoy en el Parlamento Vasco.  En sus declaraciones ha vinculado esta valoración “sumamente positiva” a cinco principios que han guiado el proceso de gestación de esta ley.

Principio ético

En primer lugar, el responsable del Ejecutivo vasco en materia de paz y convivencia ha querido destacar, en primer lugar, que “esta ley no es el primer paso, ni será el último; pero es un paso de alto contenido ético y democrático. Hoy ha quedado fijada la voluntad soberana de este parlamento, como expresión de la voluntad de la sociedad vasca, de ofrecer reparación a víctimas que hasta el momento no habían sido reconocidas. Representa un compromiso político firme con el principio ético”.

Principio de seguridad jurídica

Jonan Fernandez ha enfatizado que “esta ley está construida sobre la base de una sólida seguridad jurídica. Expertos imparciales de la más alta cualificación la han acreditado en este mismo Parlamento”. En todo caso, ha agregado que el camino que se inicia ahora “no estará exento de dificultades” porque el problema de esta ley no está en su seguridad jurídica sino “en la voluntad política de quienes no asumen que estas víctimas deben ser reconocidas”.

Principio de igualdad y no discriminación

El Secretario General para la Paz y la Convivencia ha subrayado que “esta ley está asentada en el principio de igualdad y no discriminación. Su punto de partida es el mismo que el de otros procesos de reconocimiento a víctimas”. Ha puesto como ejemplo el proceso de reparación a las víctimas del terrorismo que “ha sido construido por etapas, no se hizo en un solo paso y de un día para otro. Ha sido complejo, largo y gradual. En este ámbito debe ocurrir lo mismo. Estamos ante un proceso no ante un solo acto”.

El principio de centralidad de la víctima

Asimismo, se ha detenido en el principio de centralidad de la víctima que ha guiado la elaboración de esta ley y debe guiar su gestión. Desde esta premisa, Jonan Fernández se ha dirigido a las víctimas causadas por un indebido uso de la fuerza por parte del Estado para decirles que “deben saber que la aprobación de esta ley hoy en el Parlamento es ya un acto de reparación y reconocimiento de su sufrimiento injusto, que se expresa de modo oficial e institucional”. 

Principio de convivencia

Finalmente, ha subrayado que la aprobación de esta ley “es un paso más dentro del proceso de normalización de la convivencia”. Se asienta en las dos premisas del Plan de Paz y Convivencia. En primer lugar, “afrontar una reflexión crítica sobre el pasado en materia de vulneraciones de derechos humanos, sin equiparaciones, ni compensaciones; pero también sin omisiones”. En segundo lugar y sobre esta base, otorgar prioridad al encuentro social, “a una convivencia integrada e integradora. Este es el camino que estamos recorriendo”.

 

 

 

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