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Ares interviene en el Forum Europa Tribuna Euskadi

1 de octubre de 2010

Texto íntegro de la conferencia del Consejero de Interior del Gobierno vasco, Rodolfo Ares pronunciada en el Forum Europa Tribuna Euskadi, esta mañana en el Hotel Ercilla de Bilbao.

Egun on, buenos días.


Quiero empezar transmitiendo un mensaje de confianza en nuestro futuro como país y como sociedad. Porque, a pesar de las incertidumbres, las dificultades de la crisis económica, las turbulencias y los profundos cambios que se están produciendo en el mundo y en Euskadi, a pesar de que en Euskadi tenemos empresas y familias que lo están pasando mal, estoy seguro que vamos a salir pronto de esta situación y que lo vamos a hacer más reforzados.
Porque somos un país con muchas potencialidades, tenemos nuestro autogobierno, el Concierto, un tejido industrial diversificado, unos empresarios dinámicos y emprendedores y gente con muchas ganas de trabajar.
Hemos pasado un año muy duro, pero creo que se puede afirmar que hoy estamos mejor que hace doce meses.
Primero porque, fruto de la política de firmeza democrática y de tolerancia cero, estamos ganando la batalla de la calle a los intolerantes, y la normalidad y la tranquilidad son ya una realidad. Y fruto del combate al terrorismo en todos los frentes, estamos recorriendo la recta final para acabar definitivamente con el y consolidar la  paz y la libertad.
Segundo, porque todos los datos ponen de manifiesto que estamos saliendo de la crisis e iniciando la senda de la recuperación, aunque también hay que decir con toda claridad que estamos lejos de tener un crecimiento suficiente para crear empleo de forma sostenida. Y hasta que no lo consigamos no estaremos saliendo de la crisis de verdad.
Tercero, porque estamos dejando atrás una década de propuestas soberanistas y autodeterministas que generaban división, incertidumbre, enfrentamiento, y frustración, y estamos abriendo una etapa de diálogo y acuerdos, generando estabilidad, seguridad y confianza, para construir el país entre todos y para todos en base a proyectos compartidos.
Sabemos que el país es plural y diverso, y le hemos dicho a la ciudadanía que cada uno puede ser vasco a su manera, porque hay muchas formas de ser y sentirse vasco.
Y cuarto, estamos impulsando los cambios y las reformas que necesita el país para asegurar el crecimiento y el bienestar futuro de nuestra sociedad. Estamos, por tanto, mejor que hace un año y esto es mérito del conjunto de la sociedad vasca, pero también de un Gobierno fuerte y estable que se ha ocupado de dar respuestas a los problemas reales de la gente y de poner las bases para modernizar el país y hacerlo más competitivo y sostenible.
Cuando llegamos al Gobierno, tuvimos que adoptar medidas de forma drástica y urgente, porque aquellos que se calificaban como buenos gestores, el Gobierno anterior, no sólo no adoptaron medidas sino que negaron la crisis y siguieron gastando como si ésta no existiera.
Por ello, inmediatamente tuvimos que hacer ajustes drásticos, pedir sacrificios a todos, reducir gasto corriente e impulsar planes para hacer frente a la crisis y ayudar a las empresas y a las familias que lo estaban pasando mal. Y, además, empezamos a impulsar las reformas y los cambios que el país necesita. 
Empezamos a reformar nuestro sistema de salud para hacerlo más eficiente, reduciendo gastos pero manteniendo y mejorando el servicio.
Hemos empezado a reformar las Políticas Sociales, reforzando la inspección para evitar el fraude, introduciendo la corresponsabilidad y vinculando la percepción de ayudas sociales a la búsqueda de un empleo.
Estamos impulsando una política exterior de apoyo a nuestras empresas para que puedan vender sus productos y posicionarse en el mundo,
porque vivimos en un mundo cada vez más global y aunque algunos se empeñen en lo contrario, las oportunidades están ahí fuera. Los empresarios lo sabéis muy bien.
Hemos incrementado las inversiones en infraestructuras estratégicas para cohesionar y modernizar el país.
Estamos poniendo en marcha un ambicioso plan para mejorar nuestro sistema educativo, poniendo en marcha la enseñanza en inglés, las aulas digitales y más becas en investigación.
Estamos empeñados en que nuestras universidades estén entre las mejores del mundo y que la Formación Profesional esté conectada a sus empresas y sus necesidades. 
Queremos impulsar un debate para reformar  desde el consenso nuestro sistema fiscal, combatir el fraude de forma más eficiente para poder sostener y mejorar nuestro Estado de Bienestar.
Estamos impulsando la reforma de nuestra  administración para hacerla más ágil, más cercana, más eficaz y más transparente.
Queremos abordar con serenidad un reparto de competencias entre administraciones para evitar solapamientos, ahorrar recursos y prestar mejores servicios al conjunto de la sociedad. Y en las próximas semanas llevaremos al Parlamento la Ley Municipal, que con más de 20 años de retraso, dotará a los ayuntamientos de más competencias y más recursos para poder atender y mejorar los servicios que prestan a la ciudadanía.
En un año y medio, muchas cosas han cambiado en Euskadi. Y todos esos cambios los está impulsando  un Gobierno fuerte, sólido y estable  que tiene el respaldo del Partido Popular en base al acuerdo que en su momento alcanzamos, respaldo que una vez más quiero agradecer.
Y lo estamos haciendo con una oposición que, desde el primer momento, quiso quitar legitimidad a este Gobierno, diciendo que gobernábamos porque en las instituciones no estaban representados todos, en alusión a la ausencia de Batasuna, sin asumir que Batasuna no está en las instituciones porque fue ilegalizada por dar cobertura y defender los postulados de ETA, y que esta ilegalización fue ratificada por el Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo.
Les decía al principio que el mundo está cambiando muy deprisa, que tenemos muchos problemas y desafíos: crisis económica, crisis de gobernanza mundial, países emergentes que ya son o serán muy pronto potencias mundiales, migraciones, escasez de  de agua y de energía en muchas partes del planeta...
Pero también hay que decir que se están produciendo avances de magnitud extraordinaria en los campos de la salud, las tecnologías de la información y la comunicación, en la ingeniería, la robótica, que generan  oportunidades que tenemos que aprovechar.
El mundo está cambiando, y Euskadi está cambiando. Y tenemos que saber que tenemos problemas que debemos afrontar. Tenemos una tasa de natalidad muy baja y no parece que se vaya a incrementar sustancialmente en los próximos años. Por el contrario, el número de personas con edad igual o superior a 65 años aumentará en torno al 40%, mientras que la población en edad laboral disminuirá en torno al 10%. Para el año 2015, la esperanza de vida superará los 80 años en los varones y los 86 en las mujeres.
Estos datos afectarán a la financiación de las pensiones, al gasto en el sistema de salud o a la atención social. En definitiva, a nuestro Estado de Bienestar. Por eso tenemos que hacer reformas y también asumir no como un problema, sino como una necesidad y una oportunidad que gentes de otros países vengan a vivir con nosotros.
De estos nuevos ciudadanos vascos dependerá en gran medida nuestro crecimiento económico y el mantenimiento de nuestras políticas sociales.
Habrá más diversidad y, aunque algunos no lo deseen, seremos una sociedad todavía más plural, más mestiza, con nuevas culturas, nuevas religiones y nuevas lenguas.
En Euskadi, además, debemos tener en cuenta que se van a producir cambios en el mapa político porque especialmente habrá una fuerte recomposición del mapa nacionalista.
Nuevos partidos, nuevas coaliciones y todos mirándose de reojo para no quedarse desplazados o desaparecer en los próximos años. Y además, el electorado joven, entre 18 y 30 años, no guardará fidelidad a unas siglas, sino que emitirá su voto a un partido u otro dependiendo de cada elección, sin que esto le genere ninguna contradicción.
La sociedad vasca cambiará y el país cambiará. Los avances tecnológicos y las nuevas infraestructuras convertirán Euskadi en una gran metrópoli. 
La alta velocidad ferroviaria conectará Bilbao, San Sebastián y Vitoria en tiempos menores a 40             minutos.  Se podrá vivir, trabajar y disfrutar del ocio en lugares diferentes con desplazamientos equiparables a los del metro de cualquier gran ciudad.
Todo esto debemos tenerlo en cuenta a la hora de planificar inversiones y equipamientos, porque no podemos permitirnos el lujo de multiplicar todo por tres. Euskadi es un país pequeño y por eso, insisto, si queremos estar a la cabeza de las zonas de Europa con más desarrollo y calidad de vida tenemos que adaptarnos a los nuevos tiempos, impulsar políticas y hacer los cambios y las  reformas necesarias para conseguirlo.
Y desde el Gobierno Vasco no tenemos ninguna duda: vamos a por ese objetivo. Y por eso queremos impulsar un país moderno y competitivo, sustentado en una apuesta decidida por el conocimiento, la educación, la investigación y el desarrollo.


AUTOGOBIERNO


Antes les hablaba de que queremos generar seguridad y estabilidad, y para conseguirlo sabemos que es fundamental prestigiar las instituciones y el autogobierno estatutario.
El Estatuto de Gernika nos ha constituido como país y como sociedad moderna y democrática. Y ha sido y es el mejor instrumento para garantizar cohesión social, convivencia plural, progreso y bienestar. Por eso, los socialistas siempre hemos apostado y seguimos apostando por el autogobierno estatutario dentro de España y de Europa.
Y si ahora otros vuelven al Estatuto y su desarrollo, les damos la bienvenida. Lo digo de corazón. Porque en el Estatuto podemos encontrarnos. En otras apuestas soberanistas, no.
Nos parece una buena noticia que el PNV nuevamente reivindique el Estatuto y trabaje, como también lo hacemos nosotros, para conseguir las transferencias pendientes.
Me parece también muy positivo que el PNV se involucre en la gobernabilidad del conjunto de España negociando y facilitando la aprobación de los Presupuestos Generales del Estado.
Que el Gobierno de España tenga Presupuestos es bueno para el conjunto de España, pero también es bueno para Euskadi. Y me alegro también de que el señor Ortúzar así lo reconociera. Esto también demuestra que muchas cosas están cambiando en Euskadi.

ACABAR CON EL TERRORISMO Y CONSOLIDAR LA PAZ Y LA LIBERTAD


Sé que algunos de ustedes pueden estar pensando que me estoy olvidando del principal problema que tenemos como país y como sociedad, que es acabar definitivamente con el terrorismo y consolidar la paz y la libertad.
No, no me olvido porque ésa es la principal prioridad del Gobierno del que formo parte y mi principal responsabilidad como Consejero de Interior.
Yo estoy convencido de que estamos recorriendo la recta final para acabar definitivamente con el terrorismo, pero ETA todavía no ha desaparecido.
Está más débil que nunca, fruto de la presión del Estado de Derecho, pero tenemos que seguir combatiéndola en todos los frentes para conseguir definitivamente la paz y la libertad.
El último año ha sido muy buen año en la lucha contra el terrorismo. Estamos consiguiendo que ETA recule, y podemos afirmar que le estamos ganando la batalla. 
Y lo estamos haciendo:
Porque hemos desarticulado la dirección de la banda terrorista en varias ocasiones, se han desmantelado zulos y fábricas de armas y las diversas policías han detenido en lo que va de año a 97 personas por pertenencia a ETA o a su estructura de apoyo político. 
Y por ello quiero volver a agradecer que todas las policías su trabajo y cooperación en el combate al terrorismo etarra.
Porque desde el Gobierno Vasco hemos liderado una política de firmeza democrática y tolerancia cero para recuperar la libertad y los espacios públicos para la ciudadanía vasca.
Porque estamos desterrando de nuestras calles y nuestras plazas la arrogancia de los violentos y la ofensa y el escarnio a las víctimas y los amenazados.
A algunos nacionalistas, esta política no les gustó al principio. Pero la ciudadanía nos respaldó y hoy, afortunadamente, hay una gran unidad que agradezco a los partidos políticos e instituciones.
El verano que acaba de terminar ha sido el más tranquilo que hemos conocido, fruto de la política de firmeza democrática y tolerancia cero que está contribuyendo a acabar con los espacios de impunidad.
El Gobierno Vasco, además, está impulsando un Plan de Convivencia Democrática y Deslegitimación de la Violencia. Un plan para educar en valores éticos de tolerancia, libertad, pluralidad y paz.
Además, hemos puesto en marcha el Mapa de la Memoria para recordar a las víctimas allí donde se produjeron los asesinatos.
Y a partir de ahora, cada 10 de noviembre, todas las Administraciones juntas celebraremos el Día de la Memoria, para mostrar nuestro rechazo a la violencia, respaldar a las víctimas y no olvidar nunca el dolor y el sufrimiento que ETA ha causado a la sociedad.
Cuando me hice cargo del Departamento de Interior,  expresamente dije que quería reconocer y valorar el trabajo realizado por mis antecesores. Pero también dije con claridad que venía a cambiar y a mejorar las cosas. Creamos la nueva División Antiterrorista y de Información y dimos un nuevo impulso a la Ertzaintza en la lucha contra ETA.
Estamos teniendo éxitos y quiero decirles que estoy muy satisfecho del trabajo realizado por nuestra policía. La Ertzaintza ha vuelto a detener comandos de ETA.  Primero, en Ondarroa, donde los terroristas intentaron volar la comisaría.
Y hace bien poco, me produjo una alegría especial que nuestra policía detuviera al presunto asesino de mi compañero Joseba Pagazaurtundua. La Ertzaintza también ha detenido a gente vinculada a la kale borroka y, en colaboración con otras policías, le está segando la cantera a ETA.
Algunos dirigentes radicales nacionalistas ponen el grito en el cielo porque la Ertzaintza y el resto de las  policías detienen a terroristas y a gentes vinculadas con el terrorismo, y yo quiero decirles con toda claridad que la Ertzaintza no está en tregua.
Que vamos a seguir investigando todos los asesinatos y todos los actos terroristas y que vamos a seguir deteniendo a etarras y a todos aquellos que infrinjan la Ley para ponerlos a disposición de la Justicia.
El pasado día 5 de septiembre, ETA nos anunció, con un lenguaje ambiguo y arcaico, que hace algunos meses decidió no cometer "acciones ofensivas".
Sorprende que no lo anunciaran en su momento, pero, en todo caso, quiero dejar claro que esta decisión, aunque insuficiente, es un hecho positivo, porque es mejor que hagan comunicados a que cometan atentados. Y cada día que pasa sin atentados es una buena noticia. 
Sin embargo, aquel comunicado contenía ya numerosos indicios de que había sido redactado debido a necesidades coyunturales, por la misma ETA de siempre, la ETA que no está dispuesta a dejar la actividad terrorista si no consigue contraprestaciones políticas.
Por desgracia, esos indicios se han confirmado con toda claridad en el resto de los capítulos de esa especie novela negra por entregas que los terroristas han difundido a lo largo de todo el mes de septiembre.
Porque por mucho que algunos se empeñen en ver lo contrario, los últimos mensajes de ETA son incluso menos contundentes que los que escribieron en el pasado.
En 1998, hablaban de una tregua indefinida y total.
En 2006, de un alto al fuego permanente.
Y ahora hablan sólo de suspender las actividades ofensivas y dicen tener cierta disposición a declarar un alto el fuego unilateral, permanente y verificable, pero dejando claro que a cambio de contrapartidas políticas, exigiendo medidas al Estado de Derecho, y quedando como guardián hasta que consigan sus exigencias.
Así pues, las cartas están boca arriba. Y por mucho que algunos pretendan ver avances significativos en esos comunicados, ETA no ha cambiado.
Por mucho que pretendan enredarnos y hacer política como si ETA hubiera desaparecido, la realidad es que ETA no ha desaparecido. Desgraciadamente, no estamos en el post-ETA, y estamos trabajando y tenemos que seguir haciéndolo para acabar definitivamente con el terrorismo.
Y tenemos que hacerlo desde la máxima unidad democrática, sin angustias y sin cometer  equivocaciones que nos lleven a repetir errores del pasado.
Por eso, valoro muy positivamente que todos los partidos que no forman parte del polo soberanista, especialmente PNV, PSE y PP, hayan dicho con claridad que los comunicados de ETA son absolutamente insuficientes y que lo que ETA tiene que hacer es dejar para siempre la actividad terrorista.
Pero ETA no sólo no atiende el clamor de la inmensa mayoría de la sociedad, sino que ni siquiera está dispuesta a atender las peticiones de los radicales abertzales y del polo soberanista.
Los terroristas encapuchados se lo dijeron muy claro en la entrevista que se publicó el pasado domingo, echando un jarro de agua fría sobre sus interpretaciones.
Les dijeron que ETA no está en tregua unilateral, indefinida y verificable, como ellos les pedían. Que no renuncia a rearmarse, a organizar comandos y que va a seguir manteniendo la extorsión a los empresarios.
ETA, además, hizo esa entrevista para contraprogramar la declaración que el Polo Soberanista acababa de hacer en Gernika, con la intención evidente de romper la estrategia de éste  y de dejar claro que el Polo Soberanista no marca sus decisiones. Por tanto, no hay nada nuevo por parte de ETA.
Sí es una novedad que entre ETA y el mundo de Batasuna exista una situación de tensión. Y esto sí es digno de destacar. Pero los radicales abertzales tienen que saber que si quieren hacer política no basta con dar pasitos. Tienen que dar el paso. O conseguir que ETA lo deje, y no parece que estén en disposición de conseguirlo, o independizarse de ETA de una forma clara, inequívoca y sin vuelta atrás, apostando por la política y sólo por la política.
Son ellos los que tienen que tomar decisiones, son ellos los que tienen que cambiar. No somos los demócratas, las instituciones, el Estado de Derecho, los que tenemos que flexibilizar nuestras exigencias.
Todo lo contrario, debemos mantener la prudencia, la firmeza y la máxima exigencia con ETA y su entorno.
Por eso, me parece una equivocación la posición de partidos como Aralar, cuyo coordinador general, Patxi Zabaleta, decía en enero de 2007, nueve días después del atentado en la T4,  que "la palabra de ETA ya no vale", y que hacía falta "un cese definitivo, incondicional y, desde luego, sin contraprestación política alguna de la violencia".
Y tengo que decirlo con pesar. Es un paso atrás, que espero corrijan, que Aralar rebaje sus exigencias y asuma nuevamente muchas de las posiciones de los radicales abertzales.
También es una terrible equivocación que un partido con una larga trayectoria democrática como EA se embarque en el polo soberanista renunciando a pedirle a ETA, sin rodeos, que abandone definitivamente la violencia, como hacían en el pasado.
Que nadie me entienda mal. Yo no dudo de la voluntad de EA o Aralar para acabar con el terrorismo, pero creo sinceramente que es una equivocación no mantener la máxima exigencia con los radicales abertzales, porque a lo único que llevará es a que retrasen las decisiones que tienen que tomar.
Sería muy grave, y espero que no ocurra, que EA se convirtiera en el Caballo de Troya que pudiera llevar a los radicales abertzales a la política sin hacer sus deberes.
Con la excusa de los comunicados de ETA y los movimientos de los radicales abertzales, algunos nos piden que flexibilicemos la política antiterrorista y de pacificación, o lo que es lo mismo, que cambiemos esta política. Y yo les digo que no hay ninguna razón para cambiar la, porque si ETA y los radicales abertzales se han visto forzados a llegar a la situación actual ha sido fruto de  esta política, de la labor de la Policía y de los jueces, y de la colaboración internacional.
Si ETA y los radicales abertzales se han visto forzados a llegar a esta situación ha sido porque han sucumbido a la presión del Estado de Derecho. Ha sido también fruto de la unidad de los demócratas frente al terrorismo, y también del desprecio, rechazo y repulsa a ETA y su entorno de la inmensa mayoría de la sociedad vasca.
ETA ha emitido estos comunicados porque está más débil que nunca, con menos infraestructura, menos apoyo social e internacional, más acosada policial y judicialmente.
Y, además, porque una gran parte de los presos etarras quieren que ETA lo deje y desaparezca. Y porque, además, cada vez tiene menos respaldo y apoyo ciudadano.
Yo sé que la mayoría de los radicales abertzales quieren hacer política. Pero, insisto, son ellos los que tienen que tomar decisiones, y lo demás tenemos que ser prudentes y exigentes para que no haya vuelta atrás.
Porque no podemos olvidar el pasado. Porque ya en 1998, en plena tregua de Lizarra, manifestaron en el acuerdo que firmaron para dar soporte al primer Gobierno de Ibarretxe,  una "apuesta inequívoca por las vías exclusivamente políticas y democráticas para la solución del conflicto de naturaleza política existente en Euskal-Herria.
También debemos tener en cuenta lo dicho por Tasio Erkizia. Que la apuesta de los radicales abertzales por volver a la política era por conveniencia táctica y no por convicción.
El dijo: «Hay más razones que nunca para la lucha armada, pero menos condiciones objetivas y subjetivas».
Y añadió: «viendo cómo actúa el Estado, cómo está la sociedad y las posibilidades reales, hemos considerado, antes de que sea tarde, que era el momento de dar ese paso hacia delante», en alusión a  la apuesta por las vías políticas.
Se puede decir más alto, pero no mas claro. En todo caso, aunque sea por conveniencia táctica, si los radicales abertzales quieren volver a la política ya saben cuál es el camino y qué decisiones tienen que tomar.
Lo que no pueden hacer sus dirigentes es engañar a su gente y a la sociedad hablando de negociación o proceso democrático para que ETA desaparezca.
No habrá proceso democrático. Ese camino lo venimos recorriendo en los últimos 30 años. Y no hay diálogo ni negociación, como ellos reclaman. Ese  camino lo sepultó ETA con el atentado de Barajas.
Los radicales abertzales dicen que los actos de violencia son incompatibles con su estrategia. Si es así, por qué no los rechazan.
En los últimos meses han tenido ocasiones para hacerlo y no lo han hecho. Ha habido extorsión a  empresarios, amenazas, kale borroka, y han estado callados.
Y aquellos que están embarcados con ellos en el polo soberanista tampoco se lo han puesto como condición necesaria para mantener sus acuerdos.
Si los radicales abertzales quieren volver a la política, tendrán que hacer sus deberes. Entonces, y sólo entonces, serán recibidos con los brazos abiertos por una Democracia en la que tienen cabida todas las ideas mientras éstas sean defendidas por medios exclusivamente políticos y democráticos.
Algunos nacionalistas tachan de inmovilistas nuestra posición y nuestra política. Pero no es inmovilismo mantener la política que nos ha traído hasta aquí.
Lo que será una equivocación sería tomar medidas precipitadas sin que se den las circunstancias para ello, como algunos pretenden.
No es una cuestión de inmovilismo. Simplemente, a cada uno nos toca asumir nuestras propias responsabilidades.
Algunos le piden ahora al Lehendakari que lidere la política antiterrorista y de pacificación. Y el Lehendakari lo ha hecho desde el minuto uno. Y, desgraciadamente, le tocó exponer y defender esta política de una forma muy clara, solemne, e incluso épica, en la manifestación de recuerdo y homenaje a Eduardo Puelles.
Quiero antes de acabar dar las gracias a los representantes de las Asociaciones de Víctimas que hoy están aquí y decirles que nuestra batalla contra el terror, nuestra resistencia democrática y nuestra superioridad ética, se sustentan en su ejemplo ético y moral.
Y decirles también que espero que pronto podamos rendirles el mejor homenaje, el que todos deseamos: que ya no va haber más víctimas y que el terrorismo ha desaparecido.
Termino ya.
El Lehendakari ha propuesto a los vascos un contrato social, basado en los valores de autonomía y responsabilidad del ciudadano.
Un contrato que pretende sumar esfuerzos individuales y colectivos para construir el futuro de Euskadi entre todos y para todos. Estoy seguro que si formamos el equipo Euskadi y trabajamos juntos en base a proyectos compartidos, pronto conseguiremos la Euskadi moderna, de ciudadanos libres, la Euskadi solidaria, sostenible y competitiva de la que les he hablado hoy.

Muchas gracias.

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