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La renta de garantía de ingresos ha permitido frenar la pobreza y que la sociedad vasca resista mejor la crisis

28 de junio de 2010

La tasa de pobreza de Euskadi (4,1%) es tres veces inferior a la media española (12,5%)

"La mayor vinculación de los perceptores de la RGI con la activación para el empleo es nuestro objetivo", recalca la consejera Gemma Zabaleta

La consejera de Empleo y Asuntos Sociales, Gemma Zabeleta, ha presentado hoy ante la comisión parlamentaria de Políticas Sociales, Trabajo e Igualdad un informe sobre el impacto de la política vasca de garantía de ingresos en la comunidad autónoma. Se trata de un estudio de especial relevancia a la hora de analizar esta política en los actuales tiempos de crisis económica y que ha sido elaborado por Luis Sanzo, responsable del Órgano Estadístico del Departamento de Empleo y Asuntos Sociales. 

Zabaleta ha mostrado su "satisfacción y orgullo" por la política de garantía de ingresos que se ha venido construyendo en Euskadi con un alto consenso desde hace 25 años y recalcó que la modificación del ámbito de gestión de las prestaciones económicas de garantía de ingresos (pasando de los servicios sociales al Servicio Vasco de Empleo-Lanbide) no pretende sino consolidar y potenciar los efectos positivos que ha tenido el sistema. 

Del informe se desprende que los niveles de bienestar social y calidad de vida existentes en Euskadi no serían posibles sin esta política de garantía de ingresos, cuyo principal exponente es la renta de garantía de ingresos (RGI). "Una política socialmente avanzada y económicamente rentable. Una política sin parangón en el conjunto del Estado. Una política que reduce la pobreza, amortigua la destrucción de empleo, impacta en la salud de la población y dinamiza la economía en nuestros pueblos y barrios". 

Se trata de una política de garantía de ingresos que ha ido mejorando la cuantía de sus prestaciones económicas; que ha ido contemplando nuevas contingencias, situaciones y necesidades; que ha ido perfeccionando la cobertura de los colectivos poblacionales en diferentes situaciones de vulnerabilidad o exclusión y que hace posible que en Euskadi no haya pensionistas con ingresos inferiores al salario mínimo. Además, apuesta por los estímulos al empleo, "haciendo que sea más rentable trabajar que no trabajar para las personas perceptoras de la renta de garantía de ingresos", resaltó la consejera. 

En esa línea, el siguiente objetivo, apunta Zabaleta, es "el de la mayor vinculación de los perceptores de la RGI con la activación para el empleo" y la mejora de su gobernanza y control que se derivará de la gestión de sus prestaciones económicas por parte del nuevo Lanbide, que se constituirá en Euskadi al recibir la transferencia de las políticas activas de empleo. 

Menos paro y estabilidad económica

En el estudio se pone de manifiesto en qué medida los programas y prestaciones de garantía de ingresos han contribuido y contribuyen a garantizar la estabilidad económica de Euskadi. Por ejemplo, gracias en parte a esta política la comunidad autónoma tiene la mitad de incidencia del paro que el conjunto de España. Ello se hace no sólo garantizando unos recursos mínimos a la población sino ante todo ofreciendo, vía estímulos al empleo más Prestación Complementaria de Vivienda y Ayudas de Emergencia Social, una salida a familias trabajadoras con bajos recursos (básicamente las que tenían hasta ahora dos ocupaciones con bajo salario y que pierden uno de sus empleos por la crisis).

El sistema de estímulos al empleo, que consiste en complementar con la RGI los recursos que un ciudadano consigue con un trabajo de muy baja remuneración, contribuye a estabilizar la situación social y laboral  de esa población trabajadora. Además, al prevenir y paliar los procesos de deterioro social y económico ligados a la pobreza, un programa como el de la RGI coloca en mejor situación a los ciudadanos para aprovechar los periodos de repunte del empleo, facilitando no sólo la salida de la pobreza sinpo el acercamiento a niveles de bienestar. 

Al actuar de esa manera, el programa ha puesto de manifiesto su papel de estabilizador, tanto en la dimensión de prevención de crisis internas en las familias como de apoyo a la inserción laboral de las personas sin otra salida que el acceso a empleos con bajos salarios. 

El programa de garantía de ingresos en Euskadi guarda una estrecha relación con el menor impacto de la pobreza en la comunidad, no sólo en relación a España sino a comunidades como Madrid o Cataluña. Entre otros datos, la tasa de pobreza de Euskadi (4,1%) es tres veces inferior a la media española (12,5%) y frente a una tasa de pobreza infantil del 18,5% en el Estado, la comunidad autónoma se queda en un 6%. 

También se refiere el estudio al impacto que tendría sobre el Producto Interior Bruto (PIB) vasco una tasa de ausencia de bienestar y pobreza similar a la existente en otras comunidades autónomas de no mediar la actual política de garantía de ingresos. La conclusión es que el PIB vasco se reduciría casi en un 2% en el caso de acercarse a las tasas de ausencia de bienestar registradas en Madrid y Cataluña.

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