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Concluye la fase de aportaciones al Anteproyecto de Ley de sobre Adicciones

14 de julio de 2014

La Ley sobre Adicciones contemplará soluciones para las nuevas realidades en el ámbito de las adicciones con y sin sustancia y velará en especial por la salud de las personas menores de edad y de los colectivos socialmente más vulnerables.

La nueva ley profundizará en los derechos y deberes de las personas usuarias, en la prevención y en el fenómeno del consumo de alcohol por parte de las personas menores de edad y abordará las denominadas adicciones sin sustancia, así como nuevos productos como los dispositivos susceptibles de liberación de nicotina.

De conformidad con la reglamentación establecida, el anteproyecto de ley se ha sometido a los trámites de negociación, audiencia pública o consulta. Y además, para facilitar el debate y las aportaciones de las personas interesadas, se abrió esta propuesta en Irekia con el fin de canalizar los comentarios a las diferentes partes implicadas.

Finalizado el plazo establecido, y tras el análisis de las alegaciones recibidas, se modificará el texto inicial y se elaborará un informe en el que se deje constancia de las razones de las aceptadas y rechazadas.

 

3 comentarios
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  • 10 de agosto de 2015

    La palabra "Adicción" esta lastrada por un prejuicio: que es algo que le provoca problemas a alguien. Generalmente, en ámbitos socio-económicos medio-altos no nos atrevemos a relacionar a una persona con una adicción si consideramos que está bien integrada, y tiene recursos suficientes para sostener ese nivel de vida medio-alto, sea lo que sea lo que haga en su esfera privada. La única definición válida de adicción es la de un comportamiento no sostenible a corto, o medio plazo, menos aun a largo plazo. Debe ser algo tan abierto como eso; lo que para una persona puede constituir una adicción, para otra puede no serlo en absoluto, e incluso debe quedar margen para una interpretación positiva de la palabra "Adicción". De no considerarlo así, ahondaremos más aún en el estigma, que continuará identificando acusatoriamente al individuo, o a camuflarle bajo los mitos y la ignorancia que rodea al tema de las sustancias, según caiga a un lado u otro de la línea que separa el bienestar económico, aunque victimizándole por igual en ambos casos. Sino, pensemos cómo hasta cierto punto todo lo que rodea al exceso, las sustancias y las pretendidas adicciones puede llegar a considerarse algo beneficioso para la imagen de determinadas personas perfectamente identificadas, y en cambio resultar una condena de por vida para muchos seres humanos "anónimos" que rutan por los servicios sociales y sanitarios. La palabra adicción, así, se erige en paradigma diferenciador en una sociedad de clases que llevamos reinventando, o mejor dicho, renombrando, desde los orígenes de la humanidad. Lo que de verdad debe afrontarse no es tanto la "adicción", como comportamiento cuya íntima definición debe quedar al antojo que cada cual quiera darle, sino el uso seguro de las sustancias en primer lugar, su producción y distribución -que necesariamente deben estar legalmente controladas, en todos sus aspectos-, la congestión social, que, como consecuencia de este descontrol, se produce, también, en todos esos sentidos (sanitario, penal, administrativo, etc.), y que, finalmente, produce el status quo actual de lo que denominamos como "drogas" -por aclararnos con un término donde parece que el concepto de la ley pone el acento en relación a las adicciones, ya que, igualmente, son tan adictivos otros comportamientos en los que no interviene sustancia alguna para consumir-, sostenido, únicamente, en la errónea idea de que algo que se ha prohibido no se puede volver a permitir. Creo que una definición libre de moralinas de las diversas sustancias accesibles para el ser humano, y las conductas de éste al respecto, debe partir siempre de su libertad para acceder a ellas en condiciones de mayoría de edad, control de producción y venta, sanitario, y formas o lugares de consumo (jamás respecto de la cantidad o adecuación subjetiva del consumo, porque este criterio sólo pertenece a cada individuo, salvo, evidentemente, en el caso de prescripción médica subvencionada), y eso sí, estar respaldada socialmente por vías normalizadas de ayuda en casos de consumo problemático, exactamente igual que se ofrecen para otras muchas cosas, y con resultados reales de relanzamiento del sujeto en sus vertientes laboral, familiar y social. Parece que se está pidiendo algo exorbitado, y en cambio se está haciendo actualmente lo mismo con el alcohol y el tabaco (por continuar con el tema de las sustancias, cuando no respecto de otros muchos temas, cuando las persona adquieren hábitos muchos más claramente antisociales, en ámbitos como la conducción, o incluso la pareja, la familia y la inmigración, y tratamos de reincorporar al individuo a la sociedad, en lugar de ejercer toda la fuerza coercitiva del estado sobre él, o prohibir todo lo relacionado con la inadecuación de esa conducta), respecto de los cuales no sólo podemos beneficiarnos de su producción, sino que culturalmente son productos asumidos, legalmente -hasta por esta misma ley de la que hablamos- y exhaustivamente regulados, y en constante evolución en todos esos aspectos, ¿por qué no perseguir estos beneficios para el resto de sustancias, aunque sea escalonadamente? Los ciudadanos debemos conquistar nuestra libertad, revindicando en todo momento que el punto de partida siempre será esta libertad. La libertad no es algo que se da por hecho: es algo por lo que se lucha, y se gana cada día.

  • 2 de diciembre de 2014

    Me parece muy bien la redacción de una Ley de Adicciones que señala la importancia que tienen las drogas lícitas. El alcohol y el tabaco, al incidir, cada vez sobre poblaciones de personas más jóvenes se convierten en drogas de elevado impacto en si mismas y puerta de entrada de otros trastornos y adicciones. Sin embargo, la debilidad de la ley la encuentro en su aplicación efectiva. No se como va a ir acompañada de medidas punitivas reales y un real combate del consumo de jóvenes de alcohol en la calle: botellones, fiestas, txosnas. Van a hacer algo con las fiestas patronales y la cultura de la txosna que dispensa alcohol libre a jóvenes.
    Las diferentes policías permanecen impasibles ante masas de menores de consumen alcohol en la vía publica, cada fin de semana. Gracias

  • Dirección de Salud Pública y Adicciones
    18 de julio de 2014

    Respuesta para Dña. Nerea Zabala Ormaetxea, que en la fase de Debate de esta propuesta planteaba lo siguiente:
    "Debemos realizar encuestas en colegios y universidades para saber qué otras actividades disuadirían a los jóvenes de consumir alcohol/drogas; si no les escuchamos, no podemos ayudarles. A los adultos deberían prohibirnos consumir alcohol delante de menores."

    Respuesta:
    Agradecemos el interés por la cuestión y las propuestas realizadas.
    Para conocer cuál es la opinión de los y las jóvenes sobre el consumo de drogas y alcohol, en la Dirección de Salud Pública y Adicciones se utilizan, principalmente, tres encuestas que vienen realizándose desde hace años y que, por esta razón, nos permiten tener una imagen bastante precisa sobre la situación en la que nos encontramos respecto del consumo de drogas y sobre su evolución a lo largo del tiempo.
    La “Encuesta Euskadi y Drogas” que, como se señala en la presentación de su último informe publicado en 2013, viene realizándose desde hace 20 años, nos proporciona información sobre la evolución de los consumo de drogas y “la incidencia que determinados consumos o comportamientos adictivos tienen en nuestra sociedad”; la consideramos, por tanto, una herramienta de gran utilidad a la hora de establecer las prioridades y objetivos de las políticas que se vienen desarrollando en el ámbito de las adicciones. Para que esta encuesta adquiera el peso e importancia que se le confiere, es necesario que tenga una gran dimensión y un adecuado diseño de la muestra. Sin entrar en detalles propios de las técnicas de investigación social, baste decir que la muestra la realiza el EUSTAT, que su universo es toda la población residente en la CAPV de entre los 15 y 74 años y que su tamaño (el número de encuestas a realizar) es de 2007 individuos. Se trata, por ello, de una encuesta fiable y suficientemente amplia para que nos ofrezca una imagen, los menos distorsionada posible, de la realidad. Una encuesta que nos ayuda, principalmente, a comprender cuales son las pautas de consumo y las conductas adictivas en función de la edad, el sexo, la situación socioeconómica y el nivel de instrucción.
    Como se ha señalado, la imagen que proporciona la “Encuesta Euskadi y Drogas” puede ser contrastada con otros dos estudios que también se realizan en Euskadi. Así, la encuesta “Drogas y Escuela” que se lleva a cabo entre los escolares de nuestra Comunidad y de la cual se han editado hasta la fecha ocho informes, nos ayuda a completar y mejorar el análisis evolutivo de las pautas de consumo de drogas, “identificando los factores que influyen en el consumo” en base a variables como la edad, el sexo, el entorno familiar, los estilos de vida, los valores etc, y la “Encuesta de Salud” cuya primera edición se editó en 1986 que establece una muestra de 5.300 viviendas, en base a la cual se realiza la encuesta entre la población de 15 o más años de la CAPV, completan la visión que tenemos del fenómeno del consumo de drogas y alcohol.
    En referencia a la propuesta de que se debería prohibir a los adultos consumir alcohol delante de menores, señalar que el Proyecto de Ley sobre Adicciones, siempre con el objetivo de proteger a las personas menores de edad, contempla nuevas limitaciones en relación a la publicidad, promoción, venta y consumo de bebidas alcohólicas. Entre ellas, cabe señalar:
    • La prohibición de entrada y permanencia en establecimientos donde se sirvan bebidas alcohólicas a personas menores de 16 años, salvo que vayan acompañados de sus madres, padres o personas responsables.
    • La prohibición de consumo de bebidas alcohólicas por personas menores de edad.
    • La prohibición de consumo de bebidas alcohólicas por parte de personas que trabajen con personas menores de edad.

    Un saludo.
    Dirección de Salud Pública y Adicciones