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La cultura democrática en Euskadi

7 de diciembre de 2012

Dentro del programa del Gabinete de Prospección Sociológica para 2012, este estudio está orientado a recoger la percepción de la ciudadanía vasca sobre los valores y las instituciones democráticas. Todo ello en una perspectiva comparativa con el estudio precedente realizado en 2010.

Asimismo se integran otras cuestiones referidas a las actitudes y valores políticos, en consonancia con lo investigado en SOCIÓMETROS o estudios anteriores. La ficha técnica de este estudio puede consultarse en el informe distribuido. La muestra dirigida a la población mayor de 18 años supone un total de 2.501 entrevistas domiciliarias para el conjunto de la CAPV.

El error muestral se cifra en un +/- 2,0% con un nivel de confianza de 95,5% y p=q=0,5.La recogida de información se realizó entre los días 19 al 29 de septiembre de 2012, ambos incluidos.

ASPECTOS MÁS RELEVANTES

1. INTERÉS Y SEGUIMIENTO DE LA POLÍTICA

En la relación de la ciudadanía con la política predominan la desconfianza y la irritación. Este último sentimiento gana posiciones con respecto al estudio de 2010, y es el segundo más mencionado. A pesar de ello, ha aumentado el porcentaje de personas que habla de política y que sigue las noticias políticas en los diferentes medios de comunicación.

2. LA PARTICIPACIÓN POLÍTICA

Mayor participación activa en acciones sociales y políticas. La mitad se muestra a favor de que se impulse la participación política y social de la ciudadanía, e incluso, se muestran dispuestos a participar.

3. FUNCIONAMIENTO DE LA DEMOCRACIA

Se constata una adhesión mayoritaria al sistema democrático, aunque la satisfacción con el funcionamiento de la democracia ha disminuido considerablemente. Aumenta la satisfacción con respecto al derecho a la vida y la libertad de pensamiento y expresión; y disminuye la satisfacción con el derecho a la educación, y en menor medida, con el derecho al trabajo –que ya era bajo antes- y a la salud. Junto con un aumento de la percepción de los bancos como entidades con más poder, disminuye la relevancia percibida de las instituciones vascas y aumenta considerablemente la del Gobierno Central y la Unión Europea, en cuestiones que tienen que ver con el bienestar personal.

4. LA CONSTITUCIÓN, EL ESTATUTO Y LA ORGANIZACIÓN DEL ESTADO

Un tercio apoyarían el Estatuto y la Constitución, otro tercio no los apoyarían y el resto no aclaran cuál sería su postura.

RESULTADOS

1. INTERÉS Y SEGUIMIENTO DE LA POLÍTICA

En la relación de la ciudadanía con la política predominan la desconfianza y la irritación. Ambos sentimientos ganan posiciones con respecto al estudio de 2010. El sentimiento predominante con respecto a la política sigue siendo la desconfianza (59%), expresada por seis de cada diez personas entrevistadas (6 puntos más que en 2010), seguido de la irritación (33%), que ha aumentado doce puntos con respecto a los datos de 2010 (cuando eran el 21%), colocándose en segunda posición.

Esa desconfianza e irritación se traducen en que siete de cada diez muestren poco o ningún interés por la política. Aunque parece que ese recelo más que a la política en general se dirige a quienes se dedican a ella, a los políticos (hasta el 79% está de acuerdo con la opinión de que esté quien esté en el poder, siempre busca sus intereses), y también a los partidos políticos (el 72% piensa que todos son iguales).

Esta opinión desfavorable hacia los políticos y los partidos ha aumentado en los últimos ocho años; por ejemplo en los seis indicadores sobre los partidos sometidos a consulta se registran cambios negativos de entre 5 y 16 puntos desde 2004 a 2012. A pesar de la desconfianza e irritación que genera la política, ha aumentado el porcentaje de personas que habla de política y que sigue las noticias políticas en los diferentes medios de comunicación.

La mitad afirman que hablan de política con la familia y con las amistades (51% en ambos casos), mientras que son algo menos quienes afirman hablar de política habitualmente o de vez en cuando con los compañeros y compañeras de trabajo o estudios (41%). En los últimos años ha aumentado considerablemente el porcentaje de personas que afirman hablar de política habitualmente o de vez en cuando en los tres ámbitos analizados, aunque menos que en el conjunto de España. Este cambio se produce de manera más clara entre las nuevas generaciones socializadas en el periodo democrático.

Con respecto al estudio de 2010, también ha aumentado el porcentaje de personas que afirman seguir diariamente las noticias políticas en los diferentes medios de comunicación: del 69% de 2010 al 74% actual.Desglosando el dato por cada uno de los medios: el 67% sigue diariamente la información política por el medio más utilizado, la televisión, el 38% utiliza la prensa, el 32% la radio y el 21% en Internet; con respecto al estudio de 2010, sobre todo ha aumento el porcentaje de personas que afirma seguir las noticias a diario en la televisión (del 59% al 67%) y en Internet (del 13% al 21%).

2. LA PARTICIPACIÓN POLÍTICA

Mayor participación activa en acciones sociales y políticas. La mitad se muestra a favor de que se impulse la participación política y social de la ciudadanía, e incluso, se muestran dispuestos a participar. De las diversas formas de participación contempladas en el cuestionario, cuatro destacan por encima del resto, en sintonía con las reacciones colectivas frente a los efectos de la crisis económica: participar en una manifestación autorizada o no (31% lo han realizado el último año), en una huelga (31%), firmar una petición reivindicativa (26%) y comprar ciertos productos por razones políticas, éticas o medioambientales (21%).

Destacan por ser las más mencionadas, pero también por tener una evolución creciente con respecto a los datos de 2008 y 2010. Así, el 31% ha participado en alguna huelga el último año, mientras que en 2010 fueron el 20% y el 11% en 2008. La evolución ha sido parecida en el resto de las cuatro categorías mencionadas. 3 En cuanto a la pertenencia y participación en grupos o asociaciones (de muy diversa naturaleza), se muestra una división en tres tercios: los pasivos (el 33% no ha pertenecido nunca a ninguno), los activos (el 36% participa activamente en alguno) y los desmovilizados (el 23% que dice que ha pertenecido alguna vez a alguno, junto al 8% que pertenece a alguno pero no participa). De las diferentes formas de articular la participación presentadas en el cuestionario, la que mayor apoyo ha recabado, con el 41% de las respuestas, ha sido la que sugiere que los políticos deben impulsar mecanismos de participación para que sean los ciudadanos y las ciudadanas quienes tomen las decisiones. Esta respuesta, junto con quienes afirman que es bueno que los políticos conozcan la opinión la gente (14%), sugieren que algo más de la mitad de la población (55%) estarían a favor de que las instituciones generen espacios de participación ciudadana.

Frente a ellos, un 22% afirman que no les interesan los temas políticos y sociales y un 13% opinan que la política es cosa de los políticos, que son quienes deben gestionar eficazmente los asuntos políticos. También se dividen en dos mitades los que estarían dispuestos a participar en asuntos políticos en su tiempo libre (22% estaría dispuesto y 23% solo si no le supone un gran esfuerzo) y los que no estarían dispuestos en ningún caso (50%). De todas formas, lo que las personas entrevistadas exigen principalmente a las instituciones es más transparencia informativa en su gestión (60%), y muy por debajo, que se creen leyes o reglamentos que faciliten la participación (18%) y que se apoye económicamente a las organizaciones cívicas y ONGs (12%).

3. FUNCIONAMIENTO DE LA DEMOCRACIA

Se constata una adhesión mayoritaria al sistema democrático, aunque la satisfacción con el funcionamiento de la democracia ha disminuido considerablemente. Tres cuartas partes de la población prefieren la democracia a cualquier otra forma de gobierno (75%), frente a solo 1 de cada 10 que se muestran indiferentes (11%) y un residual 5% que admitiría un régimen autoritario en determinadas circunstancias. Tan sólo una de cada cuatro personas entrevistadas (26%) se muestra muy o bastante satisfecha con el funcionamiento de la democracia, mientras que el 69% se muestra poco o nada satisfecho/a. El porcentaje de personas que se muestra satisfecha con el funcionamiento de nuestra democracia ha disminuido casi 20 puntos en los últimos dos años: desde el 44% que se mostraba muy o bastante satisfecho o satisfecha en 2010 hasta el 26% actual. Y se ha colocado en el nivel más bajo desde el año 2002 (año en el que se comenzó a recoger esta información).

En comparación con el resto de Europa, la CAPV se sitúa a la cola de la satisfacción con el funcionamiento de la democracia mostrada por los habitantes de los países que forman la Unión Europea. Tan sólo países como Hungría (25%), Portugal (22%), Rumania (20%), Bulgaria (20%), Lituania (18%) y Grecia (15%) muestran un índice menor de satisfacción. Colocándose la media de la Unión Europea (51% muy o bastante satisfechos y satisfechas) 25 puntos por encima de la media de la CAPV. Aumenta la satisfacción con respecto al derecho a la vida y la libertad de pensamiento y expresión; y disminuye la satisfacción con el derecho a la educación, y en menor medida, con el derecho al trabajo –que ya era bajo antes- y a la salud.

En cuanto a la satisfacción con el cumplimiento de los derechos humanos, más de siete de cada diez personas están muy o bastante satisfechos con el derecho a la salud (77%), a la vida independientemente de las ideas políticas (76%) y a un medio ambiente sano (70%). Y por encima del 60% se colocan el derecho a la educación (67%), a la no discriminación (64%) y a la libertad de 4 pensamiento y expresión (63%). La satisfacción es menor con respecto a los derechos a una vivienda digna (45%) y, sobre todo, el derecho al trabajo (35%).

En cuanto a la evolución con respecto a los datos de 2010, se da un aumento de la satisfacción con respecto al derecho a la vida (del 60% al 76%) y del derecho a la libertad de pensamiento y expresión (del 52% al 63%), coincidiendo con el cese definitivo de la actividad armada de ETA y las legalizaciones de las nuevas marcas políticas abertzales. Por el contrario, disminuye la satisfacción con respecto al derecho a la educación (del 77% al 67%), y en menor medida, el derecho al trabajo (del 40% al 35%) y el derecho a la salud (del 80% al 77%), coincidiendo en este caso con la crisis económica y los recortes que está realizando el gobierno.

Junto con un aumento de la percepción de los bancos como entidades con más poder, disminuye la relevancia percibida de las instituciones vascas y aumenta considerablemente la del Gobierno Central y la Unión Europea, en cuestiones que tienen que ver con el bienestar personal. Los bancos se perfilan como la institución con más poder tanto en el País Vasco (65% lo señalan entre las tres instituciones más poderosas) como en España (72%). Les siguen, a una distancia considerable, las grandes empresas (46% y 45% respectivamente) y los respectivos gobiernos (46% el Gobierno Vasco en Euskadi y 41% el Gobierno Central en España). Está clasificación se ha acentuado más si cabe en este último estudio, en el que aumenta la percepción de poder de los bancos y disminuye el de las grandes empresas y gobiernos con respecto a la medición de 2010.

Centrados en las instituciones políticas y su relevancia en función del impacto percibido en el bienestar personal y familiar de las personas entrevistadas, el Gobierno Vasco sigue siendo la institución que aparece con más fuerza (lo mencionan el 43%, en primer o segundo lugar), pero seguido muy de cerca por el Gobierno Central (40%) y la Unión Europea (31%). En este contexto, las decisiones de los Ayuntamientos (23%) y las diputaciones (17%) pasan a un segundo plano.

La evolución con respecto a los datos de 2010 ha sido considerable. El impacto personal percibido por las decisiones de las instituciones vascas ha disminuido considerablemente, sobre todo en el caso de las de los Ayuntamientos (del 37% al 23%), pero también las de las diputaciones (del 26% al 17%) y las del Gobierno Vasco (del 53% al 43%). Frente a esto, aumenta la percepción de que las decisiones que más influyen en el bienestar personal son las del Gobierno Central (del 32% al 40%) y las de la Unión Europea (que pasa de ser mencionada por el 10% a serlo por el 31%, 21 puntos más).

4. LA CONSTITUCIÓN, EL ESTATUTO Y LA ORGANIZACIÓN DEL ESTADO

Un tercio apoyarían el Estatuto y la Constitución, otro tercio no los apoyarían, y el resto no aclaran cuál sería su postura. Si hoy volviera a celebrarse el referéndum constitucional un tercio de la población votaría afirmativamente, otro tercio no la apoyaría (votarían no el 18%, en blanco el 7% y se abstendría por no estar de acuerdo el 8%), y del resto, el 11% no votarían por otras razones y el 23% no sabe o no contesta a esta cuestión. El apoyo al Estatuto se distribuye de una forma similar al obtenido por la Constitución. Algo más de un tercio votaría Sí al Estatuto (37%), otro tercio no lo apoyaría (11% votaría no, 7% en blanco y 13% se abstendría), y otro tercio no sabe o no contesta (32%).

 

Un comentario
  • @Mikelg037
    7 de diciembre de 2012

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