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El Gobierno Vasco concede el Premio René Cassin 2012 a la asociación vizcaína Bakeaz

2 de noviembre de 2012

El Jurado destaca la relevancia de su trabajo intelectual y de investigación en el desarrollo de los derechos humanos, especialmente en Euskadi

El Premio René Cassin de Derechos Humanos que concede el Gobierno Vasco ha sido otorgado en su edición 2012 a Bakeaz. El Jurado ha escogido a la asociación vizcaína "por la relevancia de su trabajo intelectual y de investigación en el desarrollo de los derechos humanos, especialmente en Euskadi, máxime teniendo en cuenta la cruel incidencia que en nuestro país ha tenido la violencia terrorista".

El galardón, cuya finalidad es reconocer públicamente a aquellas personas o colectivos que con su trayectoria personal o profesional dan testimonio de su compromiso en la promoción, defensa y divulgación de los Derechos Humanos, consiste en una distinción honorífica, un reconocimiento público y una cantidad dineraria de 12.000 euros.

Bakeaz es una organización no gubernamental dedicada a la investigación sobre cuestiones de paz, derechos humanos y ecología que ha cumplido 20 años. La fundaron en 1992 una decena de personas vinculadas a la universidad y al ámbito del pacifismo, los derechos humanos y el medio ambiente. Desde sus comienzos ha intentado proporcionar criterios para la reflexión y la acción cívica sobre cuestiones relativas a la militarización de las relaciones internacionales, la economía sostenible, las políticas hidrológicas y de gestión del agua, las políticas de cooperación, los procesos migratorios, la participación ciudadana, la teoría general de los movimientos sociales, o la educación para la paz y los derechos humanos.

La labor de esta organización es fundamentalmente reflexiva y propositiva, e intenta contribuir con su análisis a favorecer la acción de un amplio abanico de organizaciones sociales y sindicales. En particular, a lo largo de estos años ha trabajado en una teoría general de los derechos humanos para establecer los principios ético-pedagógicos de una educación para la paz y los derechos humanos que afronte, entre otras muchas cuestiones, el problema de la violencia terrorista en nuestro país, proponiendo la centralidad de las víctimas como enfoque y forma de la acción pedagógica para la educación de nuestros jóvenes en el aula frente a la violencia padecida.

Además, su reflexión y sus propuestas han abordado otras muchas dimensiones del complejo concepto de paz y de cultura de paz. Desde sus incursiones en la teoría general de los derechos humanos, Bakeaz ha transitado por cuestiones relativas al racismo y la xenofobia, a la desigualdad Norte-Sur, a una ética del medio ambiente, a las políticas de cooperación o al análisis de los mecanismos de legitimación de la violencia en escenarios sensibles del planeta.

La candidatura de la asociación fue impulsada por cuatro personas: Kepa Aulestia Urrutia, Luisa Etxenike Urbistondo, José María Ruiz Soroa y Pablo García de Vicuña Peñafiel. Su propuesta se ha impuesto a otros cuatro candidatos: el médico argentino Morris Tidball-Binz (por iniciativa de Francisco Etxeberria Gabilondo, titular de Medicina Legal y Forense de la Universidad del País Vasco); la filósofa turca Ioanna Kuçuradi (por Carmen Uriarte Martínez, doctora en Historia por la UPV y docente retirada en la Universidad de Ankara); Ofer Bronchtein y Anis El Qaq, copresidentes del Foro por la Paz y la Reconciliación de Oriente Medio (por Músicos Solidarios Sin Fronteras); y Saturnino García Cuevas, presidente de la asociación Bultzain (por A.G.L.E., Asociación Alavesa de Trabajo Social).

El jurado que ha otorgado el premio a Bakeaz estaba integrado por Idoia Mendia (consejera de Interior, Justicia y Administración Pública del Gobierno Vasco), María Victoria Cinto (viceconsejera de Justicia), Inés Ibáñez de Maeztu (directora de Derechos Humanos), Mª Concepción Escobar, José Ángel Cuerda, Silvia Escobar, Edmundo Rodriguez, María Ojanguren y Gorka Landaburu.

La denominación del premio se realiza en recuer­do de René Cassin, nacido en Bayona el 5 de oc­tubre de 1887. La trágica experiencia de la I Guerra Mundial le marcó profundamente, convirtiéndose en un resuelto defensor de los antiguos combatientes y las víctimas de la guerra. Fue el principal inspirador de la Declaración Universal de los Derechos Huma­nos, en 1948, y jugó un papel esencial en la elabo­ración del Convenio Europeo de Derechos Humanos de 1950. Galardonado con el premio Nobel de la Paz en 1968 por su combate infatigable a favor de los Derechos Humanos, consagró el premio a la creación del Instituto Internacional de Derechos Humanos de Estrasburgo.

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