
El I Congreso Internacional de Familias situa a Euskadi en el debate europeo sobre familia, demografía y bienestar
● El viceconsejero Xabier Legarreta ha abierto el congreso definiendo el V. Plan de Apoyo a las Familias como hoja de ruta para saber cómo Euskadi quiere cuidar, vivir y construir el bienestar colectivo en los próximos años
● El catedrático Arnstein Aasve ha explicado que el reto no consiste solo en aumentar la natalidad; consiste en rediseñar las sociedades para que las personas puedan construir proyectos de vida sostenibles en condiciones de estabilidad, confianza y oportunidad
● La economista Claudia Hupkau ha defendido que las políticas familiares no son únicamente una cuestión social, sino también una pieza clave para el crecimiento económico y la igualdad de oportunidades
La jornada de apertura ha estado marcada por dos hitos: la presentación del V Plan Interinstitucional de Apoyo a las Familias 2025-2030 a cargo del Viceconsejero de Juventud y Reto Demográfico del Gobierno Vasco, Xabier Legarreta, y la conferencia inaugural «Families in Transition: From Demographic Pressure to a New Social Contract», impartida por el catedrático Arnstein Aassve (Università Bocconi · Population Europe · Dondena Centre), una de las voces de referencia internacional en demografía y políticas familiares.
Un nuevo paradigma para las políticas familiares
Legarreta ha abierto la jornada reivindicando un cambio de paradigma: «No podemos responder a las familias del siglo XXI con políticas pensadas para otras épocas». Ha presentado el V Plan como un marco político y estratégico, una hoja de ruta que expresa, en sus palabras, «cómo Euskadi quiere cuidar, vivir y construir el bienestar colectivo en los próximos años».
El Viceconsejero ha subrayado que el Plan es fruto de una escucha activa con familias, instituciones, administraciones y entidades del tercer sector, y se articula en torno a una idea: fortalecer a las familias es fortalecer la comunidad y, con ella, la cohesión social y el futuro de Euskadi. El objetivo declarado es claro: convertir a Euskadi en referente de las políticas familiares de nueva generación.
El V Plan se estructura en torno a tres ejes:
• Refuerzo de las oportunidades para desarrollar proyectos de vida estables, mejorando las condiciones para la emancipación y la formación de nuevas familias frente a la precariedad y la incertidumbre.
• Bienestar integral de la infancia y la adolescencia, reconocidas como ciudadanía del presente, con derecho a ser escuchadas, a vivir sin violencia y a crecer en entornos seguros y afectivos.
• Gobernanza compartida, basada en la coordinación entre administraciones, empresas, comunidad, sistema educativo y sistema sanitario.
Legarreta ha defendido el reconocimiento de la diversidad familiar —familias monoparentales, numerosas, homoparentales, migradas, adoptivas, familias que cuidan a personas con discapacidad, familias jóvenes y familias rurales o urbanas— como una decisión con consecuencias políticas: «reconocer la diversidad no es un gesto simbólico: implica eliminar discriminaciones, adecuar las ayudas y construir una igualdad real». Ha situado la corresponsabilidad como idea transversal del Plan y ha reivindicado la conciliación como «una inversión en bienestar, talento, productividad y futuro», no como una concesión.
Arnstein Aassve: «Necesitamos rediseñar el contrato social»
La ponencia inaugural ha corrido a cargo de Arnstein Aassve, catedrático de la Università Bocconi, que ha enmarcado la situación demográfica de Euskadi y de España en una tendencia global: «Lo que estamos viendo en España o en el País Vasco no es un fenómeno aislado: forma parte de una tendencia global mucho mayor». Aassve ha recordado que la tasa global de fecundidad se sitúa actualmente en torno a 2,3 hijos por mujer y desciende con rapidez. Países como Italia (con una fecundidad cercana a 1,2), Alemania, Chequia o Hungría confirman la tendencia, un proceso que la pandemia de COVID-19 aceleró y que coincide con un aumento sostenido de la esperanza de vida y, por tanto, con sociedades cada vez más envejecidas. El fenómeno, ha advertido, trasciende Europa: Corea del Sur, Japón y China afrontan también una enorme presión demográfica.
El catedrático ha subrayado un dato clave para entender el desajuste actual: el número ideal de hijos que las personas declaran querer tener apenas ha variado a lo largo del tiempo y se mantiene en torno a dos. La distancia entre ese deseo y la fecundidad realmente alcanzada apunta, según Aassve, a un fallo de las políticas públicas: «No estamos ofreciendo a las personas jóvenes la estabilidad económica, los recursos ni el tiempo necesarios para hacer realidad la vida familiar a la que aspiran».
A partir de ese diagnóstico, ha propuesto repensar un contrato social diseñado para la demografía de los años cincuenta y avanzar hacia sociedades más adaptables y resilientes, con inversión en tres pilares —salud, educación y mercado laboral—, capaces de responder a la transformación demográfica. «El reto no consiste solo en aumentar la natalidad; consiste en rediseñar las sociedades para que las personas puedan construir proyectos de vida sostenibles en condiciones de estabilidad, confianza y oportunidad», ha concluido.
Claudia Hupkau: «La conciliación y la igualdad son también una cuestión económica»
La economista Claudia Hupkau (Université Catholique de Louvain) ha centrado su intervención en el impacto económico de las familias, los cuidados y la conciliación. Durante su ponencia ha defendido que las políticas familiares no son únicamente una cuestión social, sino también una pieza clave para el crecimiento económico y la igualdad de oportunidades.
Hupkau ha subrayado el peso de la denominada “economía invisible” que se desarrolla dentro de los hogares, recordando que el trabajo doméstico y de cuidados no remunerado podría representar entre un 20% y un 40% del PIB. Sin embargo, ha advertido de que esa carga continúa recayendo de forma desigual sobre las mujeres, con consecuencias directas sobre sus carreras profesionales, ingresos y oportunidades laborales.
La economista ha explicado que muchas decisiones sobre empleo, cuidados o interrupciones laborales no se toman de forma individual, sino en el ámbito familiar, y ha señalado que la dificultad para compatibilizar trabajo y familia sigue siendo uno de los principales factores detrás de las brechas de género y de la baja fecundidad. En este sentido, ha defendido la necesidad de políticas públicas bien diseñadas —como permisos parentales generosos o una educación infantil universal, gratuita y de calidad— capaces de beneficiar simultáneamente a las familias, a las empresas y al conjunto de la economía. Hupkau también ha reivindicado la incorporación masiva de las mujeres al mercado laboral como “la gran revolución silenciosa del siglo XX”, aunque ha recordado que persisten desigualdades estructurales vinculadas a la organización de los cuidados dentro de las familias.


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