Noticias Sanidad y Consumo
Es

La prevención, principal arma para combatir la hipertensión arterial y atenuar sus graves efectos

16 de mayo de 2012

El Departamento de Sanidad y Consumo del Gobierno Vasco incide en la necesidad de cambiar de hábitos para hacer frente a esta plaga silenciosa del siglo XXI

En vísperas del Día Mundial de la Hipertensión Arterial, que se celebra el 17 de mayo, el Departamento de Sanidad y Consumo del Gobierno Vasco ha situado la prevención mediante hábitos saludables de vida como "principal arma de la que disponemos para combatir esa enfermedad y atenuar sus graves y letales consecuencias en la salud". 

De hecho, la Estrategia de Cronicidad puesta en marcha por el departamento que dirige Rafael Bengoa, contempla como uno de sus pilares fundamentales el desarrollo de una Estrategia Integrada de Prevención y Promoción de la Salud, con iniciativas de promoción de la actividad física como AKTIBILI o el plan "Euskadi libre de humo de tabaco".

La Hipertensión Arterial (HTA) es una enfermedad crónica caracterizada por un incremento continuo de las cifras de presión sanguínea en las arterias. Aunque no hay un umbral estricto que defina el límite entre el riesgo y la seguridad, se considera hipertensión clínicamente significativa (aumento del riesgo de arterosclerosis) una presión sistólica sostenida por encima de 139 mmHg o una presión diastólica sostenida mayor de 89 mmHg. Esta dolencia se asocia a tasas de morbilidad y mortalidad considerablemente elevadas, por lo que constituye uno de los problemas más importantes de salud pública, especialmente en países desarrollados. Se calcula que afecta a mil millones de personas en todo el mundo. No en vano se la conoce como "la plaga silenciosa del siglo XXI".

En el caso de la CAPV (datos de 2009), los tumores y las enfermedades del sistema circulatorio aparecen como las primeras causas de muerte, con un 30% del total y con unas tasas respectivas de 276 y 269 por 100.000 habitantes. Su impacto sobre la salud, medido por el número de casos y el uso de los servicios sanitarios, aumentará en los próximos años debido al envejecimiento de nuestra población.

Aunque es asintomática, resulta fácil de detectar, pero cursa con complicaciones graves y letales si no se trata a tiempo. De hecho, la hipertensión crónica es el factor de riesgo modificable más importante para desarrollar enfermedades cardiovasculares, así como cerebrovasculares y renales. 

Respecto a su tratamiento, los diuréticos y los betabloqueantes reducen la aparición de eventos adversos por hipertensión arterial relacionados con la enfermedad cerebrovascular; sin embargo, los diuréticos son más eficaces en el caso de la enfermedad cardíaca coronaria. En cualquier caso, es importante señalar que los pacientes hipertensos que cumplen su tratamiento tienen menos probabilidades de desarrollar hipertensión severa o insuficiencia cardiaca congestiva.

El tabaco, la hipertensión arterial, la hipercolesterolemia, la obesidad, la diabetes mellitus y el sedentarismo son los factores de riesgo principales de las enfermedades del aparato circulatorio. Por tanto, es fundamental adoptar, y hacerlo cuanto antes, hábitos saludables que, además de contribuir al bienestar general, posibilitan el control de la tensión arterial. En tal sentido, las  recomendaciones esenciales serían: 

  • Dejar de fumar. Reduce los factores de riesgo y la probabilidad de complicaciones aún cuando persista la hipertensión.
  • Controlar el peso y la alimentación. El sobrepeso y la obesidad añaden una carga extra al corazón y estrechan los vasos sanguíneos. Dieta rica en frutas, verduras, cereales y lácteos desnatados. Reducir especialmente las grasas saturadas.
  • Reducir el consumo de sal. Consumimos el doble de sal de la necesaria y uno de las consecuencias es precisamente la hipertensión arterial.
  • Hacer ejercicio físico regularmente disminuye el riesgo de padecer enfermedad coronaria, hipertensión, diabetes, cáncer de colon y cáncer de mama, además de mejorar el humor y la calidad del sueño.
  • Evitar el consumo excesivo de alcohol. El alcohol aumenta la presión en las arterias.
  • Reducir el estrés. Relajarse mejora la presión arterial. 
  • Tomar los medicamentos si se le prescriben. Y hacerlo exactamente como lo indicó el médico. No dejar de tomarlos, aún sintiéndose bien. En caso de duda, consultar al médico.
Todavía no hay comentarios
Los comentarios en este documento están cerrados