Citizen petitions Presidency

Mas recursos de seguridad para las fiestas ilegales.

2021 January 18
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Sr. Lehendakari,

Me parece vergonzoso lo que ocurrió ayer en distintos lugares de Euskadi, especialmente en Mungia, donde unos descerebrados estaban celebrando fiestas a su antojo sin que nadie pueda hacerles frente. En las imágenes que se observan en los distintos medios de comunicación que patente que los agentes de la Policía municipal y Ertzaintza tienen que recular en sus actuaciones ante energúmenos que no hacen más que poner en peligro a la totalidad de la población con su actitud irresponsable, evidentemente entre insultos y coacciones.

Resulta increíble que los cuerpos de seguridad se vean incapaces de hacer otra cosa que "escapar" en lugar de disolver una fiesta ilegal.

Resultó un milagro, que nadie resultara herido en una lamentable actuación, y digo lamentable, no por la actuación de los agentes, sino, por su falta de medios personales y materiales .

¿Una decena de agentes para contrarrestar dos centenas o más de exacerbados?¿En serio?¿Desde cuando los agentes de nuestros pueblos son familiares de superman? Acaso el uniforme azul es en realidad un artefacto de tecnología extraterrestre que hace invencible a quien lo porta? ¿O va a resultar que, en realizad, los máximos responsables, los gestores políticos o funcionarios nunca han tenido que vérselas en una situación así y no saben lo que es enfrentarse a un problema semejante?

No se puede consentir que los "bandoleros" se hagan dueños y señores de los barrios y pueblos. No se puede permitir que los individuos estos pongan en peligro al resto de población y no se puede dejar en precario a las personas que han de hacer cumplir las normas.

Pero, eso es exactamente lo que pasó porque ustedes lo permiten. Si algunos de los presente comienza a agredir a los agentes, si les comienzan a tirar piedras, botellas, etc... ¿Qué hubiera pasado? ¡Ah, claro! que es que eso NUNCA ha pasado en Euskadi! (léase con sarcasmo, por favor)

Ningún país puede vivir con miedo del fantasma del pasado, dejando que las hordas de barbaros capen a sus anchas porque quien tiene el deber de proteger esté desamparado.

Luego se quedan ustedes desconcertados de las saturaciones en centros sanitarios y residencias, luego no saben de que forma parar la expansión del COVID,... Pues igual la pista es en dotar de recursos suficientes las calles para evitar que se vuelvan a repetir situaciones como las de ayer. Haciendo que se respeten las normas y no dejando que la sinrazón se apodere de nuestras ciudades.

Espero que espabilen y que de una vez por todas tomen las medidas que los profesionales demandan, y me refiero a los que se "baten el cobre" cuando los problemas aparecen, no los que a la mañana siguiente, después de un plácido sueño, organizan un día a día irreal desde un cálido despacho.

Argument in favour
  • No estamos ante reivindicaciones más o menos justas , si no ante grupos que se saltan las normas perjudicándonos a todos y que encima contestan con violencia, por lo que creo que estas situaciones hay que controlarlas mas eficientemente y con mas medios
    2021 January 20
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2 comments
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  • 2021 January 19

    Lo que no puede ser es criminalizar a toda la población por el mal hacer de unos pocos, y no castigar a ésos, sino a todos.

    El "café para todos" ya cansa, la mayoría cumplimos las normas aunque no estemos del todo de acuerdo con ellas.

  • 2021 January 18

    “Sin amor, ustedes nada pueden resolver.
    ¿Se han preguntado alguna vez por qué carecen en absoluto de amor?". Jiddu Krishnamurti

    Jiddu Krishnamurti: La mayoría de nosotros piensa que es muy inteligente, muy despierta. Ahora bien, ¿somos inteligentes? Por el contrario, somos torpes, pero jamás admitiremos en nuestro fuero interno que somos torpes, que nos falta sensibilidad, y si analizáramos completamente esto, no seríamos tan deplorablemente estúpidos. No somos inteligentes, carecemos de lucidez, pero pensamos que somos en parte despiertos y en parte torpes. Voy a pensar este pensamiento de principio a fin; le ruego, pues, que lo siga. Cuando usted dice: "Soy en parte torpe y en parte despierto", ¿cuál es la parte que dice, "soy torpe"?

    Si la parte despierta dice que la otra parte es torpe, entonces la parte despierta se conoce a sí misma como siendo despierta, es obvio. Osea, cuando usted dice: “Soy despierto”, es consciente de sí mismo como persona muy inteligente. La inteligencia, ¿es consciente de sí misma como tal? Tan pronto digo: “Soy inteligente”, es obvio que soy torpe. (Risas). Ésa no es una respuesta ingeniosa, usted puede observarlo. Cuando un hombre dice que es inteligente, resulta claro que es estúpido. Así pues, la parte de la mente que es consciente de sí misma como siendo despierta, en realidad es torpe, y una mente torpe, al pensar que una parte de ella es despierta, sigue siendo torpe. Es muy importante entender esto, porque casi todos pensamos que, en alguna parte de nosotros, hay algo luminoso, inteligente. Cuando una mente torpe piensa que, en alguna parte de ella hay algo que es inteligente, ese pensamiento sigue siendo torpe, ¿no es así? Señor, estamos pensando un pensamiento hasta el final. Cuando una mente torpe piensa que posee dentro de ella algo inteligente, ésa sigue siendo la acción de una mente torpe. Cuando una persona torpe practica puja, la acción es también torpe, y si hay una mente torpe que piensa que una parte de ella es luminosa, eterna, esa parte es igualmente torpe.

    Como decía, a la mayoría de nosotros no le agrada reconocer que es torpe; nos gusta pensar que, de algún modo, en alguna parte de nosotros, hay algo luminoso: Dios, la realidad, el atma, el paramatma y demás. Pero si un hombre torpe piensa en el atma, ese atma es también torpe. ¿Cómo puede una persona torpe pensar en algo que sea de veras inteligente? Aquello que es inteligente, no es consciente de sí mismo como tal; y tan pronto me digo: “Soy inteligente”, me reduzco a mi mismo al nivel de la estupidez –y eso es lo que hace la mayoría de nosotros-. Así pues, jamás reconocemos que la totalidad de nosotros es torpe, lo cual, si realmente lo observamos, es así. Nos gusta entretenernos con cosas inteligentes y considerarnos a nosotros mismos inteligentes. De hecho, un hombre torpe que se entretiene con cosas inteligentes, reduce las cosas inteligentes a su propio nivel. Cuando una mente piensa que es inteligente, o bien es consciente de sí misma como tal y, por eso, es torpe, o es torpe y, al pensar en sí misma, se considera inteligente y, por lo tanto, sigue siendo torpe. Pero, cuando una mente reconoce que es torpe, ¿cuál es la respuesta que sigue a eso?
    En primer lugar, reconocer que uno es torpe ya es un hecho tremendo; decir que soy un mentiroso, es ya el comienzo de decir la verdad. Así, cuando examinamos este pensamiento de torpeza e inteligencia, vemos que casi todos nosotros somos torpes de inicio a fin, y tenemos miedo de reconocerlo. ¿No saben ustedes cuán torpes son? Debido a que somos torpes, tratamos de resolver los problemas parcialmente, no de una manera integrada; en consecuencia, seguimos siendo torpes. Pero cuando reconocemos eso, no mentalmente, no verbalmente, sino que, de hecho, vemos que somos torpes, ¿qué ocurre? Cuando una mente torpe se reconoce torpe, cuando ve eso, no hay escape. Estamos siguiendo un pensamiento hasta el final; solo vea qué sucede cuando usted reconoce el hecho de que es torpe y se enfrenta a ese hecho. En el momento en que reconoce el hecho de que es enteramente torpe, ¿qué ocurre? Ve que una mente torpe que piensa en Dios, sigue siendo torpe; la idea de Dios puede ser luminosa, pero una mente torpe reduce la idea a su propio nivel. Si usted puede afrontar el hecho de que es torpe, entonces ya está ahí el principio de la clarificación. La estupidez que trata de convertirse en inteligencia, jamás será inteligencia; permanecerá siendo lo que es. Una mente torpe que trata de volverse inteligente, seguirá siendo siempre torpe, haga lo que hiciere. Pero, no bien reconoce uno que es torpe, hay una transformación inmediata.
    Lo mismo ocurre con todos los pensamientos. Tomemos la ira. La ira puede ser el resultado de una reacción fisiológica o neurológica, o uno se muestra irascible porque quiere encubrir algo. Examínelo a fondo, afróntelo sin tratar de encontrarle una excusa. Tan pronto se enfrenta al hecho, hay un principio de transformación. Usted no puede traducir un hecho; puede traducirlo mal, pero un hecho permanece como hecho. Por consiguiente, pensar un pensamiento hasta el final es ver, sin distorsión alguna, lo que es; y cuando percibo el hecho directamente, solo entonces, lo que es se transforma. Es imposible generar transformación alguna en tanto esté evadiendo lo que es, escapando de ello, o tratando de cambiar lo que es, en otra cosa, porque entonces soy incapaz de encarar una acción directa.
    Ahora, señor, tomemos la violencia. Otra vez, pensemos ese pensamiento de principio a fin. En primer lugar, no me agrada reconocer que soy violento, porque social y moralmente, según me han dicho, ser violento es algo muy malo. Pero el hecho es que soy violento. De modo que medito, me esfuerzo, trato de volverme otra cosa, pero jamás me enfrento a lo que realmente soy, es decir, violento. Empleo mi tiempo intentando transformar lo que es, convertirlo en otra cosa. Para transformar lo que es, debo examinarlo, y no puedo examinarlo en tanto tenga un ideal. Si veo eso, desecho el ideal, que es la no violencia, y examino la violencia; entonces, estoy por completo consciente de que soy violento. Y el hecho mismo de tener conciencia directa de que soy violento, da origen a la transformación. Experimente con ello y lo verá. Este rechazo a ver lo que es, constituye el problema con todos nosotros. Jamás quiero considerar lo que es, jamás quiero reconocer que soy desagradable, siempre doy razones para ello; pero si veo eso tal como es, osea, que soy desagradable, y no doy explicaciones ni excusas, entonces hay una posibilidad de transformación.
    Examinar, pues, un pensamiento hasta el final, es ver cómo el pensamiento se engaña a sí mismo al escapar de lo que es. Usted puede examinar un pensamiento a fondo, completamente, solo cuando cierra todas las vías de escape y entonces lo mira, lo considera, y eso requiere una extraordinaria honestidad. Pero casi todos somos deshonestos en nuestro pensar, jamás queremos ver ningún pensamiento de principio a fin. Lo importante es descubrir cómo el pensamiento se engaña a sí mismo, y cuando usted descubre este engaño del pensamiento, entonces puede enfrentarse a lo que es. Solo así, lo que es revela la plenitud de su significado.