Es

Discurso: "El buen gobierno del empleo y la cohesión social". Nueva Economía Forum. Forum Europa. Tribuna Euskadi

30 de noviembre de 2015

Egunon gonbidatu didazuen guztioi,

bertaratu zareten herri ordezkari eta gainontzeko eragileoi

Gobernuko sailburu kideoi

Enplegu ta Gizarte Politiketako sailekoei

eta baita NUEVA ECONOMIA FORUMeko arduradunei

eta nola ez Mario Fernández Jaunari

Que decir de su presentacion! …

Conocí  a Mario Fernandez ….

 

 

 

La anécdota  y la moraleja

Cuando era estudiante, tuve un profesor de antropología que me decía (me acuerdo per­fectamente) que los antropólogos llegaron a fechar los al­bores de la sociedad humana gracias al descubrimiento de un esqueleto fósil, el esqueleto de una criatura humanoide inválida, con una pierna rota; pero se había roto la pierna siendo niño, y había muerto a la edad de treinta años. La conclusión del antropólogo era simple: allí había existido forzosamente una sociedad humana, porque esto no habría podido darse en un rebaño, donde una pierna rota termina con la vida del inválido, ya que no puede sustentarse por sí mismo…

La preocupación de hoy en día se centra en este punto: trasladar esta compasión y esta atención a escala planetaria...

No alcanzo a pensar en nada que sea más importante que esto.

 

El recuerdo no es mio, sino de un sociólo muy reconocido, Zygmunt Bauman, en un ensayo La caja de Pandora, que se contiene en un libro suyo, Confianza y temor en la ciudad: Vivir con extranjeros, (2010)

Egun on, hona hurbildu zareen guztioi. Gaur geure departamentuko ikuspuntua emongo dotsuegu. Gure sailak hiru eremu handi dauzka: enplegua, gizarte politikak eta etxebizitza. Danai buruz egingo dotsuet berba, zeharka bada ere. Edozelan be, gaur hona konbikzio eta gonbidapen batekin nator. Konbikzioa zein da? Ba bide batetik edo bestetik/ baina gizarte-kohesiora heldu behar dugula. Gizarte bat gara, baina komunitatea izan behar dugu bebai. Zaila da, baina hori da gure helburua. Eta gonbidapena, zein da ba?

Hau denon artean egin behar dogula. Hemen ez dagola inor sobran, eta danok beharrezko garala.

 

1. Introducción.

Cuando el Lehendakari me propuso formar parte del Gobierno Vasco, que me hiciera cargo del Departamento de Empleo y Políticas Sociales, no era tan consciente como ahora lo soy, de la estrecha ligazón que las distintas áreas del Departamento tienen entre sí. En esta conferencia mencionaré la totalidad de las áreas que corresponden al Departamento. En el título de la conferencia de hoy no se recogen todas éstas áreas, pero pretendo que figuren en la lectura transversal para no parcelar los conceptos de empleo, políticas sociales y vivienda, para que ustedes valoren conmigo que en absoluto se trata de conceptos ajenos entre sí.

Hoy nos hemos reunido empresarios, políticos, representantes sindicales, económicos y sociales. Posiblemente tengamos intereses no coincidentes, pero estamos obligados a entendernos y a acordar marcos de convivencia que exigirán renuncias y sacrificios de todos en beneficio del interés social y la cohesión.

En la primera parte de mi disertación abordaré sucintamente nuestro enfoque del empleo, daré unas pinceladas sobre su evolución y lo relacionaré con el marco general de la cohesión social. En la segunda, me referiré al marco deseable de las relaciones laborales y, en la tercera, intentaré hacer un cierre general uniendo cabos.

Comenzando por el empleo, viene a cuento recordar, antes de adentrarnos en la cuestión, que aunque el empleo sea trabajo, gran parte del trabajo no es empleo. El trabajo para reproducir diariamente el mundo precisa del concurso de muchas más personas que las empleadas. Sin trabajo no asalariado, no salarizado, la sociedad no podría levantar cada mañana las persianas y debería colgar el cartel de cerrado por insuficiencia de mano de obra.

Por ello, la cohesión y el coste del trabajo no salarizado deben poder costearse a cargo del empleo realmente existente, conocedores de que cada vez menos deben sostener a más. Por tanto, ¿cómo es posible viabilizar  la sociedad de forma cohesionada y hacer frente al trabajo necesario desde el empleo realmente existente?

 Por opción ideológica.

Y ésta pregunta absorbe nuestra energía, porque estamos en un contexto hostil o francamente difícil para la creación de empleo. Hostil y difícil, porque hay una relación inversamente proporcional entre tecnología y empleo: a más tecnología menos empleo y viceversa. Además, por puro efecto colateral, el empleo no sólo decae en cantidad, sino también en calidad, y sobre un empleo débil es muy difícil organizar una sociedad sólida. En consecuencia, en un previsible mundo pos-laboral habrá que encontrar ineludiblemente un sustituto del empleo para garantizar la integración social.

 

2. Algunos datos y reflexiones derivadas

A partir de 2007/2008, la combinación del ajuste industrial en Europa y de la crisis financiera mundial, se produce una brusca caída del empleo, acompañada de un importante repunte del desempleo.

En lo relativo a la ocupación, los datos de la Encuesta de Población en Relación con la Actividad del EUSTAT (PRA), revelan que entre 2008 y 2013 la CAE perdió más de 95.000 personas ocupadas, un 9,7% de las 986.000 que tenían alguna ocupación en 2007.

De esta caída ocupacional:

  • A la industria le corresponde el 51,%, a la construcción, el 38% y el 11% al resto de los sectores.

La caída de la ocupación ha venido acompañada de un sustancial incremento del desempleo entre 2008-2013.

  • A finales de 2013, había 160.110 personas desempleadas, con una tasa de paro registrado del 15,3%. Esta tasa era del 3,1%  a finales de 2007.
  • Además, ¿habrá que decir afortunadamente?, el descenso de la población entre 16 y 64 años entre 2007 y 2013, contribuyó a reducir de forma significativa el impacto del desempleo, resultado del incremento de las tasas de actividad y de la caída de la ocupación. De no haber sido así, la tasa de paro hubiera sido del 17,9%.

A diferencia de España, el sector más afectado en Euskadi por este descenso de la ocupación ha sido el industrial, un sector mucho menos abierto a procesos rápidos de recuperación, en comparación con los servicios o la construcción. Como es conocido, la industria genera un empleo de mayor calidad y estabilidad, además de crear un buen porcentaje inducido de puestos de trabajo, si bien con un crecimiento sostenido, aunque de mayor lentitud en su ritmo.

Euskadi crea, sin embargo, empleo y ocupación desde mayo de 2014. En 2015, el crecimiento de la ocupación se sitúa entre el 1% de la PRA y el 1,8% de la afiliación a la Seguridad Social, lo que significa más de 16.000 empleos adicionales a tiempo completo equivalente, en total, 885.000. La tendencia descendente del desempleo es igualmente notoria.

A pesar de la reciente mejora, la crisis ha tenido un impacto muy fuerte, especialmente en las personas con baja cualificación, que se ha traducido en el aumento del paro de larga duración. Los últimos datos de la PRA, indican que el paro de larga duración representa el 63,9% del total de personas desempleadas, un total de 97.300 personas, prácticamente dos de cada tres.

Un dato muy significativo del impacto social del desempleo en relación con la exclusión social, es el hecho de que a finales del pasado año 2014, un 60,2% de las 152.326 personas desempleadas tenían responsabilidades directas en el mantenimiento de un hogar.

Afirmación de la que obtenemos dos conclusiones:

Conclusión 1: A diferencia del desempleo sufrido en los años 80 y 90, con una presencia muy alta de los jóvenes, la composición actual del paro tiene una presencia mayoritaria de personas con responsabilidades familiares, en situación de paro de larga duración y con una proporción importante de población, sin o con escasa cualificación.

Conclusión 2: Ser parado de larga duración y de un tipo de desempleo que afecta ante todo a personas mayores de 30 años y con responsabilidades familiares, explica la fuerte presión alcista a la que se ha visto sometido durante la crisis, el sistema vasco de garantía de ingresos. Sin él, la problemática de pobreza asociada al desempleo, habría tenido consecuencias dramáticas en Euskadi.

 

3. Ahora si, sobre el Buen Gobierno

Para introducir el concepto de Gobernanza o Buen gobierno del empleo. Porque se necesita la participación de organizaciones, entidades, gobiernos, partidos, sindicatos y asociaciones empresariales que estén interesadas en buscar una solución social para un mundo con menos empleo, pero con mucho trabajo por hacer.

En determinadas áreas africanas se dice que para educar a una criatura hace falta una tribu. Parafraseando, podemos afirmar que para edificar la cohesión, hace falta toda una sociedad.

El Buen Gobierno es la condena de todos nosotros. ¡Bendita condena!: estamos obligados a encontrarnos y a pactar, a entendernos. No imagino otra vía válida que la de la colaboración y el acuerdo, un diálogo social en su más amplio sentido para alcanzar la imprescindible conjunción de intereses.

Una propuesta que tuvo éxito en 2010 fue la de Cameron, la de big society, la de la gran sociedad, pero escindida y abandonada tanto por el mercado como por el gobierno.

Se me hace imposible pensar en una sociedad de este tipo. Nosotros ya disponemos de  una gran sociedad  compuesta por nuestra gente real, por personas, familias, agentes e intereses contrapuestos, con quienes debe establecerse una estructura y dinámica de buen gobierno para afrontar entre todos los muchos retos que tenemos.

Por eso, los tres ámbitos, la sociedad, el mercado y el gobierno, están inevitablemente imbricados y cada uno es imprescindible para los otros en una interacción dialéctica sin solución de continuidad. Es preferible estar más incómodos, pero estar todos, y juntos.

Lo cual requiere construir confianza y asumir responsabilidad, hacernos cargo de las consecuencias de nuestras decisiones

Ahora bien, la construcción de la confianza en uno mismo, en los otros y en el sistema o en las instituciones exige duración, permanencia, en el tiempo. Pero hoy prolifera la perspectiva de "nada a corto plazo", en la que sólo maduran las formas fugaces de asociación, flashes de colaboración, y punto.

 

4. ¿Cómo abordar desde la acción de gobierno la contribución a la cohesión social?

El Estado de Bienestar es la última encarnación de la idea de comunidad. Su ciudadanía económica y social, es la que más garantías suministra y desde luego, la que mayores cotas de bienestar individual y colectivo ha generado a lo largo de la historia. Es la cima máxima que ha alcanzado hasta hoy la humanidad: ha sido la utopía realizada y en la práctica debe seguir siendo la realizable. En ello seguiremos, desde el Gobierno y con toda la sociedad, y por eso promovemos la cohesión, porque es una apuesta de principio, una apuesta por una acción de gobierno desde una concepción nacionalista que no sólo es de gestión, sino también, y sobre todo, de cohesión social, por elemental coherencia política.

Sabemos que la globalización prioriza la economía global sobre una política necesariamente local, pero nuestra política local tiene pretensión global.

 

5. Los retos de la cohesión social.

Por ello, un breve repaso a las múltiples formas en que hemos emprendido nuestra apuesta por la cohesión me lleva a referirme a diferentes áreas y temas de acción de nuestra área de Empleo y Políticas Sociales.:

(1) En primer lugar, de La vivienda como elemento de cohesión social. La recientemente aprobada Ley de Vivienda ha introducido importantes novedades como el reconocimiento del derecho subjetivo de acceso a una vivienda digna y adecuada.

(2) En segundo lugar, el Decreto de Cartera de Servicios Sociales, como la concreción del Catálogo de Servicios y Prestaciones, que explicita, para cada servicio, quiénes son las personas destinatarias, las condiciones de acceso, si está sujeto o no a copago, etc.

(3)Tres, la Ley del Tercer Sector, en su condición de activo fundamental de la sociedad vasca para responder de manera más adecuada a las necesidades sociales, desde la colaboración entre sectores y con la participación de las propias personas, familias, colectivos o comunidades destinatarias.

(4) En cuarto lugar, la Inserción Laboral, que incide en el empleo como elemento básico de la cohesión, con cambios en la activación laboral; en los procesos de la mejora de la empleabilidad de las personas que comiencen en fases y edades escolares; en los sistemas de prospectiva; en los sistemas de intermediación, e incluso con cambios en el propio sistema educativo orientándolo hacia las necesidades del tejido productivo.

(5) En quinto lugar, menciono también, la Ley del Voluntariado para destacar su papel en clave de innovación y en colaboración con otros agentes sociales para la lucha contra la pobreza y las desigualdades, y la construcción de una sociedad más justa e igualitaria.

(6) En sexto lugar, debemos hablar del Plan Estratégico de Servicios Sociales 2016-2019, que aprobaremos mañana en Consejo de Gobierno. Este plan constituye un instrumento fundamental para desplegar el Sistema Vasco de Servicios Sociales, avanzar en su universalización y garantizar el acceso a los servicios y prestaciones económicas del sistema, ahora ya,  como un derecho subjetivo.

(7) Por último, la Estrategia de Inversión en las Familias y en la Infancia, que parte de dos preocupaciones básicas: de un lado, el incremento de las dificultades económicas de las familias con hijos e hijas y de las crecientes dificultades para la movilidad social y la igualdad de oportunidades; y de otro, la persistencia de los obstáculos que dificultan que las personas puedan iniciar su proyecto vital y familiar y tener el número de hijos e hijas deseado.

Como pueden ustedes observar, el Gobierno Vasco está emprendiendo una serie de iniciativas que concuerdan con los  enormes retos que afrontamos, pero no lo podemos ni lo queremos hacer solos.

Gure lanaren inguruko ikuspegi nagusia ikusita, eta ikusita baita be lana murriztu egingo dala kantitatean, integrazio sozialerako bide barriak topa behar doguz. Geure bizitzan, hamen gagozenon bizitza aztertuta, zer garen, nor garen, ... enpleguak ematen deusku gure izatea

Harro esaten dogu, ni langilea naz, ni ekonomista naiz, ni abokatua, ni enpresaria,… eta abar. Eta nork esaten du, ni.. langabezia naiz? Zer da hori? Eta zenbat dira, gure alboan? Hurrengo generazioak ez dabe eukiko, ¿edo bai? hain errez harro esatea, Ni naiz …. Langilea baina eurentzako be etorkizuna lantzen joan behar dogu, ze gizartea egiteko danok beharrezko gara, bere fruituak be danongana/ heldu behar dabelako.

 

6. Hacia un nuevo modelos de Relaciones laborales

Me adentro ahora en la segunda parte de mi exposición, que se refiere de una manera más específica a la situación de las relaciones laborales.

Creo que es perfectamente conocido, que desde el Gobierno hemos impulsado y propiciamos activamente, en el marco del diálogo social, una reflexión sobre la transición hacia un nuevo modelo de relaciones laborales.

El derecho laboral es históricamente valorado y reconocido como una conquista de los trabajadores  y  trabajadoras, y en sus manifestaciones más avanzadas, constituye una de las señas de identidad del Estado del Bienestar.

En su origen está la apuesta de los Estados sociales de Derecho por garantizar legalmente al conjunto de los asalariados, un estatus mínimo y digno de condiciones de trabajo, y el reconocimiento y atribución de una serie de derechos básicos, como la libertad sindical, la autonomía colectiva y el propio derecho de huelga, como medio para equilibrar su fuerza contractual frente a los empresarios.

Al propio tiempo, el Derecho del Trabajo y los modelos clásicos de relaciones laborales, sirvieron también como un instrumento de canalización del conflicto, o si prefieren, de la contraposición de intereses inherente al mundo del trabajo asalariado.

Creo que avanzar en la definición de nuevos escenarios, con aceptación de la contraposición, de la resolución y de la colaboración, no puede olvidar el sentido profundo de esta herencia, de raíz occidental, y que nos ha permitido sentirnos partícipes de pleno derecho del llamado modelo social europeo.

Y entiendo que no sorprendo a nadie en este foro, si recuerdo una vez más que nuestro gobierno no ha aprobado, ni lo hubiera hecho de ser competente, la última reforma laboral. Esa fue la postura mantenida por el Partido Nacionalista Vasco en las Cortes Generales con motivo de la aprobación de la referida ley.

Pero nada de esto significa que no seamos conscientes de la necesidad de diagnosticar, enfocar, y tratar de resolver correctamente muchos de los importantes retos que nos acucian, propiciando para ello un entorno más colaborativo y más participativo, como detallaré más tarde.

Es innegable que nuevos y globales tiempos y nuevas y cambiantes necesidades, a un ritmo muchas veces frenético, demandan nuevas respuestas.

Y sin duda los tiempos son complejos, las necesidades perentorias y las respuestas difíciles. Pero no habrá ningún avance mínimamente sólido y sostenible si no redunda en beneficio del conjunto;  ni habrá bienestar verdadero si se proyecta sólo en unos pocos, al precio de deteriorar las condiciones de trabajo y de vida de muchos.

Esta compleja ecuación solo puede resolverse con el concurso de todos. La institucionalización de los agentes sociales y su inserción en el entramado social y político conlleva derechos, entre ellos el de acceder a fondos y recursos públicos para el sostenimiento de una parte de su actividad, pero también responsabilidades.

Más adelante me referiré al papel de las organizaciones sindicales y empresariales en la negociación colectiva, pero su labor como sujeto activo en el diseño de otras políticas públicas, y en la implementación de modelos laborales eficaces a la par que inclusivos, es condición necesaria para ello.

 

7. Hacia un modelo propio.

Cualquier transición hacia un nuevo modelo de relaciones laborales es compleja, pero en Euskadi se encuentra, sin duda, con dificultades añadidas, por el desencuentro entre algunos de los principales agentes sociales.

En Euskadi existen características específicas que permiten hablar de un modelo propio.

En primer lugar, una presencia muy mayoritaria de convenios sectoriales provinciales, mejor “territoriales”, para ir actualizando nuestros lenguajes a los tiempos actuales, que han sido los grandes proveedores de contenidos para las relaciones laborales en las empresas vascas. 

En segundo lugar, la existencia de organismos propios de encuentro y diálogo permanente, como el Consejo de Relaciones Laborales, que fueron creados y son mantenidos por los poderes públicos para facilitar el funcionamiento del diálogo social de carácter bipartito, desde el respecto a la independencia y autonomía de los protagonistas directos de las relaciones laborales.

Y en tercer lugar, un esquema de participación que pivota preferentemente, sobre la intervención de los sindicatos y asociaciones empresariales representativas, en instancias de participación institucional, como el Consejo Económico y Social y en los principales organismos sectoriales de gestión.

 

8. Obstáculos y dificultades.

Como decía, este modelo está evidenciando importantes dificultades de funcionamiento. Aunque en el discurso más extendido, una buena parte de ellas, se imputan a la reciente reforma laboral, resulta preciso reconocer que, con anterioridad a ella, existían ya notables insuficiencias.

Básicamente en dos aspectos: el bloqueo de la negociación colectiva, sobre todo, aunque no solo, supraempresarial o sectorial; y el abandono por parte del sindicato mayoritario, de los organismos de encuentro (CRL) y también, en este caso junto con el sindicato LAB, de los de participación institucional (CES) y gestión de las políticas públicas: Lanbide, Osalan y Hobetuz.

No se puede negar, sin embargo, que la última reforma legal ha venido a complicar este panorama, alterando las consecuencias del bloqueo y el desencuentro de los agentes sociales y acentuando alguno de sus efectos más negativos

En primer lugar, por la nueva regla legal de pérdida de vigencia de los convenios no renovados, que está propiciando la irrupción de numerosos convenios estatales, hasta ahora claramente minoritarios, con lo que ello implica de devaluación de nuestro propio modelo.

En segundo lugar, por la perturbadora incertidumbre, que en buena parte subsiste a pesar de las últimas resoluciones judiciales, sobre el marco regulador cuando no existe un convenio de ámbito superior.

Esta situación coloca a muchas empresas ante la necesidad ineludible, y no opcional, como hasta ahora, de configurar su propio marco negociado. Esto no está al alcance real de buena parte de ellas, básicamente de las de pequeño tamaño, que en general y particularmente en determinados sectores, son la  columna de nuestro tejido productivo. En el mejor de los casos, las desplaza hacia nuevos convenios colectivos con un deterioro en las condiciones laborales de sus trabajadores y trabajadoras.

 

9. Hacia un nuevo escenario.

Para sentar las bases de un nuevo escenario, resulta imprescindible realizar diagnósticos correctos, pero también una decantación inicial por algún modelo que, aunque abierto y en permanente reconfiguración, exprese una toma de postura y una apuesta por un determinado tipo de sociedad, en coherencia con los objetivos generales que les vengo exponiendo a lo largo de esta conferencia.

Hay que empezar por reconocer, que las amplias dosis de autonomía que los modelos democráticos avanzados atribuyen a los agentes sociales institucionalizados (sindicatos y asociaciones empresariales), no pueden ser sustituidas por la acción de gobierno.

Ahora bien, y aunque la decisión de generar acuerdos colectivos, que provean de contenido a las relaciones laborales y garanticen su estabilidad, corresponde en última instancia a los agentes sociales en el ejercicio de su autonomía, esto no significa que los poderes públicos debamos permanecer ajenos o neutrales en este nivel.

Entre otras cosas, porque los agentes sociales representativos, tanto sindicatos como asociaciones empresariales, están investidos –por una decisión legal- de un poder de negociación y regulatorio que desborda el círculo de sus propios afiliados, y se extiende al conjunto de empresas y trabajadores. Y en este sentido y por esta razón, son destinatarios legítimos de recursos públicos y forman parte del entramado institucional.

Pero la contrapartida de este poder depositado en sus manos se traduce en una cuota de responsabilidad indeclinable, de hacerse cargo y cargar con,  en la construcción de un determinado tipo de sociedad.

 

10. La posición del Gobierno Vasco.

Permítanme ahora exponer de forma breve alguna de las líneas maestras de nuestra posición como Gobierno en este tema.

Existe un amplio consenso, que básicamente compartimos, en considerar que en el centro del modelo de relaciones laborales deben estar situadas las empresas, entendidas no en una acepción estricta o reduccionista, es decir como mera titularidad del empresario,  ni siquiera, desde una óptica más mercantilista, como un conjunto de medios materiales y humanos para el desarrollo de una actividad de producción de bienes y/o servicios para el mercado, sino fundamentalmente como un ámbito de relación entre personas (empleador/empresario-empleado/trabajador), lo que plantea importantes retos que pasan por construir una nueva cultura empresarial, no centrada exclusivamente  en el beneficio.

Avanzar hacia un marco de relaciones laborales más colaborativas no significa negar de plano la existencia de una contraposición de intereses, sino afirmar que este conflicto de base parte de una previa aceptación de su vocación y obligación de ser “canalizado”.

Desde este punto de vista, hablar de unas “relaciones laborales colaborativas” no es incompatible, ni con el reconocimiento explícito de esta contraposición de intereses, ni tampoco con la afirmación rotunda de la necesidad y posibilidad real de sentar bases comunes para un nuevo modelo.

Estas relaciones más colaborativas exigen, en todo caso, más transparencia y más participación de los trabajadores y las trabajadoras en la gestión y en los resultados de la empresa. Todo ello sin renunciar como objetivo a medio y largo plazo al acceso a una parte de la propiedad. Desde esta perspectiva, empresas progresivamente más inclusivas, pueden pasar a ser efectivamente percibidas como un proyecto común de las personas que las integran. Pero este es el final de un trayecto, que hay que hacer con lealtad y transparencia entre todos los afectados.

Como consecuencia de lo anterior, y como colofón de este apartado, es incuestionable que ninguna empresa que se plantee avanzar en la dirección descrita puede hacerlo prescindiendo del acuerdo como eje de sus relaciones internas.

Este marco negociado puede construirse, sin duda, sobre acuerdos y convenios propios pero, en una parte muy relevante de los casos, exige de un referente sectorial.

 

11. Necesidad de Convenios y Acuerdos.

Necesitamos, por tanto, preservar un espacio efectivo en el modelo para los convenios y acuerdos sectoriales, pero consiguiendo que éstos sean simultáneamente flexibles y adaptables a la realidad empresarial, a su tiempo y a su contexto.

Los convenios sectoriales han venido garantizando un marco regulatorio cierto y relativamente estable, a la vez que exteriorizaban el conflicto vinculado con los procesos de negociación de condiciones de empleo, desplazándolo al ámbito supraempresarial, y servían fundamentalmente como un instrumento nivelador de las condiciones de competencia entre las empresas de un mismo sector de actividad económica.

Pero, en paralelo, el tiempo ha puesto también de manifiesto algunas de sus insuficiencias más notables. Probablemente las más evidentes sean, de una parte, un estancamiento de los contenidos de los convenios en relación con las necesidades reales de las empresas, lo que ha anclado la negociación básicamente en el binomio salario/jornada como simple expresión del precio del trabajo, y, de otra, una cierta rigidez por la excesiva homogeneidad de su contenido y por su preceptividad máxima en términos  jurídicos, e incluso también, por qué negarlo, por una falta de correspondencia entre su duración en el tiempo y la evolución del contexto económico en el que se desenvuelve la actividad empresarial.

Sin embargo, no parece que el enriquecimiento de los contenidos de las relaciones laborales y su conexión con las necesidades reales de las empresas, en un entorno diverso y en permanente cambio, pase por la desaparición del marco supraempresarial de negociación; entre otras cosas, porque, como ya he señalado, una gran parte de nuestras empresas carecen de posibilidades reales de “negociar” de forma directa sus condiciones de trabajo, bien por falta de interlocución (ausencia de representantes), bien por falta de capacidad real.

La negociación supraempresarial debería actuar también como el garante de un nivel digno de condiciones de trabajo que posibilite la cohesión social y conjure los riegos de una nueva dualidad.

En efecto, si no se aplican iguales condiciones a todos los trabajadores y trabajadoras de una misma empresa o sector, a la brecha entre los indefinidos y temporales, se añadirá la de quienes disponen de un convenio renovado, o  han contractualizado sus condiciones de trabajo, y los que son contratados con posterioridad a la pérdida de vigencia formal del convenio, cuyo único referente sería la ley laboral.

 

12. En defensa de un espacio vasco de negociación.

En esta misma línea quiero insistir también, no solo en la defensa de la negociación colectiva con carácter general, sino específicamente en la de nuestros propios ámbitos negociales.

La consolidación de un amplia red de convenios propios, básicamente de ámbito provincial, léase territorial, con una presencia minoritaria de los convenios autonómicos, fue el  producto de una práctica negocial colectiva de más de tres décadas en Euskadi, que se ha topado en los últimos tiempos con otras dificultades adicionales.

En primer lugar por la supresión de la regla legal que atribuía preferencia aplicativa al convenio provincial-territorial y autonómico.

En segundo lugar, por la invasión progresiva de los convenios estatales en el espacio vasco.

El "tristemente famoso" efecto 7 de julio de 2013, solo fue el primer acto de un proceso que se repetirá en años sucesivos si la negociación no se desbloquea. Parece obvio que la consolidación de esta red de convenios propios, exige un acuerdo marco suscrito por una mayoría suficiente de las organizaciones sindicales y empresariales más representativas, que proteja el espacio vasco de negociación sectorial; acuerdo que es jurídicamente viable y políticamente conveniente.

El reciente acuerdo marco del sector del comercio  (Confederación Vasca del Comercio EUSKOMER y los cuatro sindicatos) es una buena prueba de ello, y abre una gran oportunidad en la que deberíamos profundizar para acabar extendiendo esta red al conjunto de la negociación colectiva sectorial de Euskadi.

Ahora bien, soy consciente de que la negociación colectiva sectorial no agota la complejidad de la realidad empresarial.

Probablemente, la solución solo puede pasar por una negociación sectorial de referencia más rica pero al mismo tiempo más flexible y por tanto más y mejor articulada con las empresas y que no cercene o dificulte las necesidades de adaptación de éstas.

 

13. Un espacio para las políticas públicas.

Hasta aquí, la negociación colectiva, pero existe también un amplio margen para la acción política en la construcción de un modelo de relaciones laborales más avanzado, más inclusivo y más eficaz.

No solo porque la actividad de la Administración es imprescindible para el desarrollo de acciones de fomento en materia de formación, salud laboral, igualdad, conciliación y corresponsabilidad…etc., sino porque hay un espacio real para implementar otras políticas públicas más transversales.

Sin ánimo exhaustivo, entre ellas podrían incluirse medidas dirigidas, por ejemplo, al fomento de la innovación tecnológica y social en el marco de iniciativas globalmente enfocadas a la mejora de la competitividad y al incremento de la productividad; a facilitar la continuidad del proyecto empresarial en los casos, no infrecuentes, de problemas en la sucesión en la titularidad de las empresas, fundamentalmente en las de dimensión familiar, o medidas dirigidas al diseño y fomento de nuevos modelos de participación de los trabajadores y trabajadoras en la gestión, en los resultados y en la propiedad de las empresas.

Creo que estas son razones que avalan igualmente la conveniencia de habilitar un espacio potente para el diálogo social de dimensión tripartita.

Porque a nadie le puede caber duda de que el Gobierno ejerce y ejercerá de forma efectiva las competencias que tiene atribuidas y que son competencias públicas e indeclinables, pero tampoco, que su preferencia y opción política pasa por hacerlo en el marco de procesos de concertación y sobre la base del mayor grado de consenso posible.

Quisiera terminar este apartado con un reflexión más conectada con nuestra realidad actual, y con estas dificultades para estabilizar nuestra negociación colectiva a las que me he referido antes.

 

14. Tres cuestiones urgentes.

Estamos comprometidos activamente, como les he dicho, en la definición de un nuevo modelo de relaciones laborales, pero ello no puede oscurecer otra reflexión más inmediata e igualmente necesaria.

Mientras avanzamos en esa dirección, nuestro actual marco de relaciones laborales necesita con urgencia, en mi opinión, al menos,  asumir estas tres cuestiones:

1) Asumir como valor la estabilidad y seguridad de las condiciones de empleo de los trabajadores y trabajadoras,

lo que implica, no solo el respeto de las condiciones consolidadas para los trabajadores antiguos, sino su aplicación también a los de nueva contratación,

conjurando el riesgo de nuevas dualidades en el mercado de trabajo, por razón de la fecha de su incorporación a la empresa.

2) Evitar el recurso a la unilateralidad empresarial en la determinación de condiciones de trabajo a partir del decaimiento de un convenio colectivo.

3) Y tercero, Reconocer explícitamente, que la flexibilidad y la adaptabilidad de las condiciones de empleo en el marco de la empresa, ha de responder a razones objetivas, y debe ser realizada preferentemente en el marco de acuerdos entre las partes.

Errespontsabilitatea, konfidantza eta epe luzeko erronkak garatu behar doguz. Epe laburreko dinamikak ez dau ekarten gizarte indartsua. Zutabe sendoekaz egiten da gizartea, komunitatea. Horregatik, lan harremanen egiturak ere aukera eman behar deusku garai berri bat hasteko. Gizarte gaztazkak beti dagoz presente. Egongo dira. Ezinezkoa da beste modu batera izatea, baina bideratu ere egin ahal doguz, eta hori da Gobernuari tokatzen dakon lana: indartu elkar topaketa, biltzeko guneak, adosteko aukerak... eta hala izan beharko dau, esan dogun moduan, elkarregaz adostera kondenatuta gagoz eta. Aurretik esan dodan moduan: kondena bedeinkatua!!!

 

15. Seguir apostando por lka cohesión.

Para finalizar esta intervención, parto de una convicción y de una invitación.

La convicción es que vamos a seguir luchando por una sociedad cohesionada porque estamos orgullosos de que apuestas pasadas hechas en Euskadi, nos han traído a ser hoy la cuarta sociedad menos desigual de Europa.

Las decisiones que hoy tomaremos nos harán sentirnos orgullosos dentro de dos décadas, y en ese sentido van las políticas sociales que estamos desarrollando.

Nuestra sociedad necesita innovación, productividad, también crecimiento y redistribución, pero sobre todo necesita afirmación de principios y apuestas ideológicas claras en favor de la cohesión.

Dada la dificultad para la activación del empleo y en un mundo en el que será muy relevante el excedente laboral, parte de la cohesión social irá por el empleo y otra, por las políticas sociales.

Como dijo Iñaki Alkorta “presidente de Gureak” y que ha sido galardonada este año con el premio “Jose María Korta” en el acto de su reconocimiento:

 “ Apostamos por un país que no puede perder posición en el desarrollo de su economía a nivel global, que apunta a la industria 4.0, la impresión 3D, la retención del talento, la apuesta por la innovación, los clusters, pero que a la vez es sabedor de que los países más competitivos y mejor desarrollados del planeta son aquellos que cuidan de su cohesión social, evitan en la medida de lo posible el crecimiento de la desigualdad y se esfuerzan en procesos inclusivos de todos sus ciudadanos”.

La invitación ha estado presente a lo largo de toda la conferencia, porque sólo un marco colaborativo, por respansibilidad, nos permitirá dar lo mejor de cada uno de nosotros. Por eso deseamos afrontar los retos laborales y los de la cohesión, con la aportación de todos aquellos que tengan voz, causas, motivos, razones y sobre todo ideas. Nos gusta el lema de los hinchas del Liverpool “you´ll never walk alone”. Es el mensaje y la certidumbre que deseamos transmitir. Nadie en Euskadi caminará solo. Está en nuestras señas de identidad.

 

 

Bilbao, a 30 de Noviembre de dos mil quince.

 

6 comentarios
  • Faceless avatar thumb 70
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  • @PostgradoACS
    5 de enero de 2016

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    "El buen gobierno del empleo y la cohesión social". Nueva Economía Forum https://t.co/HN6W669MnY

  • @mikel_uriguen
    1 de diciembre de 2015

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    RT @Irekia: 📄Discurso del sailburu Ángel Toña en Nueva Economía Forum: "El buen gobierno del empleo y la cohesión social" ➡ https://t.co/qx

  • @AzalgorriBilbao
    1 de diciembre de 2015

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    RT @Irekia: 📄Discurso del sailburu Ángel Toña en Nueva Economía Forum: "El buen gobierno del empleo y la cohesión social" ➡ https://t.co/qx

  • @PNV_Indautxu
    30 de noviembre de 2015

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    RT @Gob_eus: 📄Discurso del sailburu Ángel Toña en Nueva Economía Forum: "El buen gobierno del empleo y la cohesión social" ➡ https://t.co/J

  • @OrrantiaTar
    30 de noviembre de 2015

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    Irekia - Discurso: 'El buen gobierno del empleo y la cohesión social'. Nueva Economía Forum.... https://t.co/iQPFREq29i

  • @Gob_eus
    30 de noviembre de 2015

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    📄Discurso del sailburu Ángel Toña en Nueva Economía Forum: "El buen gobierno del empleo y la cohesión social" ➡ https://t.co/JmURAVs127

Cargos asistentes al acto
(X legislatura 2012 - 2016)